Pequeña historia del Apostadero Naval de San Fernando

Por el Contraalmirante (R) Horacio Rodriguez (†) y el Contraalmirante (R) Pablo Arguindeguy

1. Un nuevo polo de industria naviera: San Fernando y Tigre

A partir de la segunda mitad del siglo XIX, el uso masivo y creciente de las máquinas a vapor en la navegación fluvial y las facilidades naturales de la desembocadura del Luján en el Plata, convirtieron en esa zona en un polo de desarrollo de la industria naviera, cuya capacidad llegó hasta la producción de naves de propulsión mecánica, en época tan temprana como la de sus años cincuenta.

Nos enteramos así por la prensa entrerriana, de la zarpada hacia el Paraguay con escalas del vapor Asunción, agregando la fuente periodística: “este hermoso vapor recientemente construido en el puerto del Tigre, de excelente marcha y comodidades y hecho expresamente para la navegación de los ríos” (El Nacional Argentina, periódico de Paraná, 1865, año IV Nº 175, AGN X.40.7.2).

En materia de la reparación de buques de este tipo, los antecedentes son aún más tempranos. Cuando la Escuadra de la Provincia de Buenos Aires incorporó la propulsión mixta (vela y vapor) en algunas de sus naves –la primera de ellas el vapor armado en guerra La Merced en el año 1849- varió para estas últimas de apostadero, permaneciendo sus veleros en aguas del Riachuelo o en las Balizas Interiores del Río de la Plata situadas frente a Buenos Aires, mientras que los vapores lo hicieron en el río Luján, en la zona del Tigre, donde también se los reparaba. Fue ejemplo de ello cuando, producidas importantes averías en el mencionado vapor, sufridas al varar el 27 de noviembre de 1850 a la altura de la punta de San Isidro, y mientras remolcaba una chata cargada con brotes de sauce con destino a la quinta de San Benito de Palermo, sus daños se repararon en un picadero armado sobre un banco de arena en el Tigre, hasta donde llegó La Merced a remolque del vapor norteamericano William J. Peace.

Este cambio geográfico de Sur a Norte en materia de trabajos de reparaciones de buques, no fue el único ni el primero de los registrados y denota la existencia en la zona de mano de obra especializada en lo naval, no solamente en carpintería, sino en hierro, material de los cascos de los vapores de la época, así como en la atención de sus máquinas a vapor.

Estas circunstancias y el hecho posterior de haber devenido el puerto de San Fernando en eficiente punto de trasbordo fluvial, llevaron al gobierno de la Provincia de aprobar en 1873 las obras propuestas por el ingeniero D. Carlos Tassier en materia de reformas del antiguo canal de servicio, así como la construcción del primer dique de carena del país y de los talleres navales agregados al mismo.

1.1. El dique de carena de San Fernando y su taller anexo

No es nuestro propósito de hoy historiar esos temas —ampliación del Canal de San Fernando— construcción del primer dique de carena del país en su área- ni la labor desarrollada en el Taller naval que le fuera anexo, cada uno de los cuales requiere, a nuestro juicio y por la importancia que revisten, cuanto menos un estudio especial y detallado.

Trato que ya han recibido en el tiempo por parte de diversos y reconocidos autores. Nos limitaremos entonces a mencionar la importancia que tuvieron esas tres obras del pueblo de San Fernando en la actividad de la Armada Argentina y sus positivas consecuencias. Lo cual no nos priva de destacar que entre las modificaciones dispuestas por Huergo al proyecto original de Tassier se halló el cambio de la primitiva desviación del río de Las Conchas por su igual del río Luján. Modificación aprobada el 20 de octubre de 1875, que proporcionó al puerto de San Fernando de aguas tranquilas, e hizo decir al nuevo director de la obra que ésta aportaba a ellas el fácil acceso de los buques de ultramar, agregando que San Fernando tenía así “… el triple futuro de puerto comercial, de refugio de los temporales del sudeste y de puerto de guerra, pues puede encerrar una escuadra de defenderla con mayores ventajas que la isla Martín García…”.

El dique contempla en el diseño de Huergo 85 m de largo, 18 de ancho en la platea y 23 pies de profundidad, que lo hicieron apto para atender a las naves de guerra de la llamada Escuadra de Sarmiento y del vapor General Brown, asiento entonces de la Escuela Naval y el de mayor eslora de nuestra Marina de Guerra, así como de las naves mercantes fluviales de los ríos Paraná, Paraguay y Uruguay. El dique se habilitó el 9 de enero de 1876, con la entrada del vapor Galileo, propiedad de D. Enrique Piaggio, que medía 72,70 m de eslora, 14,40 m de manga entre tambores y 7 pies de calado.

La existencia en San Fernando del conjunto Canal- Dique de carena-taller, incidió favorablemente en la toma de decisión por parte del Ministerio de Guerra y Marina, que diera por resultado en 1880 a la creación de los Talleres de Marina sobre el río Luján en el Tigre, produciendo en consecuencia la radicación en San Fernando y en Tigre de una industria naviera civil y militar incipientes, pero capaces y en franco desarrollo, con mano de obra especializada, que se fue concentrando en las riberas de sus ríos, compitiendo a partir de entonces con su similar, más antigua en el tiempo, afincada en el Riachuelo de Barracas y en su Boca.

2. La actividad de la Armada en San Fernando.

La Armada Argentina, que tuviera su primera escuadra moderna merced a la visión del presidente Sarmiento, dotada de propulsión a vapor, coraza y artillería naval acordes, comenzó de inmediato de su incorporación a utilizar el nuevo dique de San Fernando y su taller anexo, para reparar y mantener esos medios a flote en condiciones de buen uso. Fue así que entraron al dique de San Fernando, a partir de 1877 y entre otros, los siguientes medios navales mayores:

Monitor Los Andes
JUN 1877. Cte.: Cap. Antonio S. Pérez.

Vapor depósito de minas Fulminante
JUL 1877. Cte: Cap. Hunter Davidson.

Monitor El Plata
MAR 1879. Cte. Cap. Bartolomé Cordero.

Bombardera Pilcomayo:
AGO 1879. Cte. Tcnel. Guillermo Brown.

Bombardera Bermejo
SEP 1879. Cte. Sgto. Myr. Jorge H. Lowry.

Bombardera República
1881. Cte. Sgto. Myr. Lázaro Iturrieta.

Cañonera Uruguay
1877, 1897 y 1883: Ctes. Sgto. Myr. Rafael Blanco, Tte. Jorge H. Barnes y Tte. De navío Esteban Fernández, respectivamente.

Cañonera Paraná
1885, Cte. Sgto. Myr. Lázaro Iturrieta.

Como referencia histórica, creemos de importancia destacar que esas naves fueron las participantes activas en los hechos de la ocupación del mar territorial argentino y de la Patagonia, durante las campañas de 1878/83 (Santa Cruz y del Desierto) y de 1884 (Ushuaia), cumplidas por los comodoros D. Luis Py y D. Augusto Lasserre respectivamente y que su alistamiento previo a ellas, o su reparación al regreso de aquellas, tuvieron lugar en el Dique y en el Taller de San Fernando, hechos éstos no siempre recordados con la justicia que merecen.

Dicho empleo se mantuvo hasta la habilitación del primero de los diques de carena de la Dársena Norte en el Puerto Madero de Buenos Aires, inaugurado el 24 de junio de 1897 con la entrada del crucero 25 de Mayo. El 31 de octubre de 1898 estos diques fueron puestos bajo la dependencia del recién creado Ministerio de Marina, desarrollándose a su alrededor el Arsenal Naval Buenos Aires, dejándose de utilizar en consecuencia y recién entonces las instalaciones de San Fernando.

3. La actividad aeronaval en San Fernando

La Aviación Argentina, tiene acta de nacimiento de fecha histórica en aquel 25 de diciembre de 1907, cuando D. Aaron de Anchorena, junto con el ingeniero D. Jorge Newbery realizaran la primera ascensión en el globo Pampero, dando así inicio a su etapa precursora. A continuación sería fundado el 13 de enero de 1908 por ambos y otros deportistas civiles y militares el Aero Club Argentino, para la práctica del vuelo en sus dos modalidades: la aerostática y la mecánica.

Se fueron instalando en la provincia de Buenos Aires, en zonas próximas a la Capital Federal y aún dentro de ellas, “campos de volación”, donde se practicaba .

     
  BIBLIOGRAFIA CONSULTADA  
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