Primeras Jornadas de Historia del Instituto Español Alte. Brown: “Malvinas: Cuestiones históricas sobre un conflicto pendiente”

Por el Lic. Carlos Pesado Riccardi,
Secretario General del Instituto Español Almirante Brown, el día 5 de abril de 2005 en el Auditorio del Colegio Mayor Argentino “Nuestra Señora de Luján” de Madrid.
El Licenciado Pesado Riccardi que reside temporariamente en Madrid, desarrolla voluntariamente una intensa labor difundiendo la Historia Naval Argentina y en especial la vida del Almirante Guillermo Brown.
Tema de la Conferencia: “Las Malvinas desde los primeros años de la independencia argentina hasta la usurpación inglesa de 1833”.

La ocupación efectiva de España en Malvinas culmina en 1811, cuando Gaspar de Vigodet, quien se desempeñaba como Gobernador de Montevideo, ordena a las fuerzas existentes en el archipiélago abandonar Puerto Soledad. Debemos recordar que el 25 de mayo de 1810 se había constituido una junta de gobierno en Buenos Aires que juró fidelidad al “Deseado” Fernando VII pero que a partir de la autonomía lograda se constituiría en el camino hacia la futura independencia.

En un primer momento fue casi imposible encargarse de ocupar las tierras situadas en latitudes extremas, y que habían sido abandonadas por los españoles
en su repliegue, por las propias dificultades que trajo aparejada el Movimiento de Mayo.

El 9 de julio de 1816 se logra la independencia argentina de España. La nueva República se constituyó con los territorios de la antigua metrópoli en virtud del derecho de “sucesión”, entonces, toda la extensión de lo que había sido el Virreinato del Río de la Plata pasó a constituir las Provincias Unidas del Río de la Plata. A partir de ese momento la Provincia de Buenos Aires, se ocupó de la administración insular designando: “permisionarios”, “concesionarios”, “comisionados”, “comandantes”, y “comandantes políticos y militares”.

Estas medidas de administración y de gobierno comienzan, como dijimos antes, por las más sencillas; el “permiso” de pesca y caza, continúa con la “concesión” para el usufructo de carnes y cueros, sigue con la “comisión” para una administración delegada en nombre de las Provincias Unidas, prosigue con la instauración de una “comandancia insular”, y concluyen con la institucionalización permanente, orgánica y estable de “la comandancia político y militar”.(1)

La presencia efectiva de la República Argentina sobre suelo malvinense data de 1820 cuando el gobierno de las Provincias Unidas, deseando asegurarse el dominio sobre todo su territorio envía en noviembre de ese año la fragata Heroína, de la escuadra de Buenos Aires, al mando del coronel de marina Davis Jewett, quien había sido nombrado como Comandante Militar de las islas. Al llegar se encontró con medio centenar de embarcaciones pescando ilegalmente en la Bahía de la Anunciación y se dedicó a dejar bien en claro que había acudido
para consolidar la soberanía argentina y promover la colonización en el archipiélago. El 6 de noviembre de 1820 izó el pabellón nacional acompañado de una salva de 21 cañonazos, y notificó por escrito de la importancia de la ceremonia a los patrones de balleneros y buques mercantes que cazaban pingüinos, focas y lobos marinos. Este hecho adquiere relevancia porque fue dado a publicidad en periódicos de Europa y Estados Unidos, con lo que tomó difusión general.

Entre 1820 y 1829 existieron en nuestras Malvinas tres comandantes militares: el ya mencionado Jewett, el teniente coronel Guillermo Mason, y el capitán de milicias Pablo Areguati. Durante ese tiempo se legisló la pesca por los continuos excesos cometidos por los pesqueros extranjeros, se fomentó el establecimiento fijo de personas y se autorizaron concesionarios desde Buenos Aires.

En 1823 entra en escena una figura que resultó descollante en el desarrollo de aquella colonia argentina, estamos haciendo referencia a Luis Vernet. De origen francés, había vivido mucho tiempo en Hamburgo por eso se creía que era alemán, y ya se encontraba en la isla Soledad desde antes de ser designado gobernador.

Había conseguido por parte del gobierno de Buenos Aires distintas concesiones para colonizar y explotar los recursos tanto de las islas Malvinas como de la Isla de los Estados y en la costa patagónica al sur del Río Negro; por este motivo se preocupó por llevar caballos, vacas de buena calidad, lanares y productos necesarios para el asentamiento humano en aquellas difíciles latitudes. Se encontraba en sociedad con el bonaerense Jorge Pacheco y tenía la obligación de levantar en 3 años una colonia a partir del usufructo de las carnes, cueros y ganado vacuno de la isla Oriental de las Malvinas.

El Almirante Destefani manifiesta que fue un pionero en la explotación de la patagonia y que realizó una acción colonizadora de primer orden como también científica para el conocimiento de las islas.(2)

Muñoz Azpiri, por su parte, llegó a afirmar que tenía un espíritu tan emprendedor y activo que hubiese transformado esa humilde colonia en una nueva Vancouver si hubiese podido cumplir con el plazo del contrato de explotación pesquera.(3)

Lamentablemente, la intervención norteamericana destruyó todo su esfuerzo y no nos permitió ser testigos de cual hubiese sido el verdadero alcance de la acción de Vernet, pero de esto hablaremos más adelante.

Como dato destacado mencionamos que en 1825 el Reino Unido reconoció solemnemente la independencia de las Provincias Unidas del Plata, suscribiendo un tratado de paz y comercio, y sin ningún tipo de reclamación o reserva planteada por los mismos.

En 1829, por decreto del 10 de junio, el gobernador delegado de Buenos Aires Martín Rodríguez, creó la Comandancia Política y Militar con sede en la Isla Soledad y con un radio de acción que comprendía a las islas adyacentes al Cabo de Hornos en el Atlántico, y nombra a Luis Vernet como “Comandante Político y Militar”, delegándose en él toda la autoridad y jurisdicción necesaria y con las instrucciones pertinentes.

Este decreto histórico especificaba cuales eran los derechos en los que se apoyaba la República para sustentar su propiedad sobre las islas:

Declaraba que en el momento de la revolución de 1810 España estaba en posesión de las Malvinas como del resto de las inmediaciones del Cabo de Hornos.
Tal posesión se justificaba por el derecho de ocupación previa.
Había consentimiento de las principales potencias marítimas de Europa.
La clara proximidad de las islas a tierra firme.
Y se manifestaba que por diversas circunstancias la República se había visto impedida de ejercer la soberanía efectiva en el archipiélago que le pertenecía por lo antes mencionado.

Este decreto es crucial porque motivó el primer reclamo formal del representante inglés Parish, aquí está lo curioso del caso.

¿Por qué guardaron silencio 9 años antes cuando Jewett enarboló nuestro pabellón en las islas?, ¿Por qué lo siguieron guardando en 1825 cuando se firmó el tratado de Amistad, Comercio y Navegación?

     
     
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