Los piratas del Delta

por el Prof. Alfio Puglisi

La historia marítima está poblada de numerosos piratas, no faltando algunas mujeres, lo que provoca mayor curiosidad. Las hubo de todo tipo, reinas (Grace O´Malley, irlandesa del condado de Mayo como Guillermo Brown, que alcanzó a entrevistarse con Isabel I de Inglaterra), viudas (especialmente las chinas, Ching Shigh(1), Lai Cho Sang y Hong Cho Lo) y pobres (Mary Read que actuaba en pareja con Anne Bonney y Jack Rackman). Disímil también es su final, romántico (Alvilda, la Terrible o Anne Dieu-Le-Veut, que se redimieron casándose) o trágico (Mary Harley, Mary Cricket y Rachel Wall, estado- 2 unidenses, todas colgadas)(2).

También hubo mujeres piratas en la Argentina y el hecho no debería enorgullecernos; pero está ahí, ¡no nos ha faltado nunca nada!

Existe entre nosotros más literatura del litoral o isleña que marítima. Inolvidable resultó “Los Isleños” de Ernesto L. Castro, llevada luego al cine. Lobodón Garra (Liborio Justo) (1902–2003), escritor y fotógrafo, radicado en las islas del Delta recogió leyendas y tradiciones, que vertió en “Río Abajo” (1955). De él tomo el dato. La leyenda como el mito siempre algo trae.

Desde el siglo XIX hasta los años cuarenta, la zona de las Lechiguanas y el Tigre fue un lugar de matreros. Escapaban hacia allí fugitivos de la justicia, gente con un pasado que olvidar y un futuro por construir. Provenían de Entre Ríos y de Buenos Aires, algunos eran orientales. Tras la Primera Guerra Mundial llegaron de otras nacionalidades, buscando la paz, como los guaraníes que los precedieron unos siglos antes buscando “la tierra sin mal”. Sobrevivieron de la pesca y de la caza de nutrias, ciervos de los pantanos, carpinchos y patos. Algunos intentaron plantaciones, otros se aprovecharon de lo que dejó la Colonia, durazneros y naranjos, algún parral o alguna higuera silvestre.

Los bandidos en esa zona crearon una tierra de nadie, lejos de la justicia, donde imperaba la ley del más fuerte. Tierra de hombres bravos y algunas mujeres más bravas aún. Otras, absolutamente sometidas, se compraban, se vendían y se alquilaban. Hubo quienes salían de pesca con ellas y las ataban al bote, para que no se les escaparan.

Los Bajos del Temor se encuentran en el Delta, muy cercanos a la desembocadura del Paraná de las Palmas, del que lo separan las islas Nutria y Lucha. Es un amplio espacio donde vierten sus aguas el arroyo Chaná y el Aguaje del Durazno. Hoy es una zona no muy profunda, con grandes juncales y buena pesca.

La leyenda dice que toma su nombre porque los barcos varaban con frecuencia, debido a los bancos de arena que hay en el sitio, pero la verdadera razón es otra, era una zona de contrabandistas y piratas, de cuchillo fácil y de venganzas.

Marica Rivero, comandó una de las bandas más feroces que asoló la región hacia los años 1870-80. Era morena, robusta y regordeta, recorría las islas oficiando de partera pero su verdadero oficio era la piratería. Pudo ser una Robin Hood que distribuía su botín entre los isleños. Actuó junto con su marido, un tal Delgado, apodado “el Correntino Malo", vivían sobre el arroyo La Paciencia y operaban desde la isla La Paloma, en la desembocadura del Paraná Bravo, ésta funcionó como la Isla Tortuga, en el Caribe, pero no alcanzaron a crear en ella una cofradía pirata con leyes propias. Fueron absolutamente sanguinarios, ya que nunca dejaron sobrevivientes. Se conocen algunos de sus secuaces: Claudio Rizzo, Grimbau, Oyuela, Brizuela y Martín, el Retobao, que llevaba una coraza.

 


Mapa parcial del Delta donde se ubican los Bajos del Temor.

Cuando había hambre atacaban también establecimientos de la costa carneando vacunos; otras veces robaban a las carboneras de los italianos que producían leña. Vendían objetos sustraídos en Nueva Palmira, situda enfrente, alguna vez la Talita(3) penetró el Delta persiguiendo a contrabandistas, pero le volaron la chimenea a tiros.

Esta situación llevó a los gobiernos de las provincias de Buenos Aires y Entre Ríos, a prestar atención a lo que ocurría en las islas – tierra de nadie y en disputa – por lo que organizaron en 1875 un operativo conjunto para acabar con las bandas del Delta. Estuvo a cargo de los Coroneles Eduardo Nodal y Anselmo Ojeda y los comisarios Agapito Reynoso y Luis Ávalos, que utilizaron el vapor Resguardo(4) de la Armada Nacional.

No se supo el resultado de la expedición punitiva, se supone que la lucha fue larga. Hacia 1880 el Correntino Malo, asaltó un barco, mató a todos y se llevó una prisionera para sí. Como su hijita lloraba mucho la degolló frente a su madre. Ésta finalmente logró escapar y llevó a la policía de Gualeguay hasta su guarida.

Roberto Vilmaux completa la leyenda. Marica Rivero, el "Correntino Malo" y cinco de sus hombres fueron de este modo atrapados, tras una emboscada. Según él este operativo estuvo a 5 cargo del Teniente Agapito Zapata(5), oficial del ejército, quien era tan feroz como los piratas.

     
  REFERENCIAS BIBLIOGRAFICAS  
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