El Almirante Brown en Buenaventura

por el Prof. Alfio Puglisi

Tras el triunfo de Montevideo y la liberación de la Banda Oriental, el Almirante Guillermo Brown recibió como obsequio la fragata Hércules, que mandó a la Ensenada a reparar y reforzar su casco con planchas de cobre. Intentó luego utilizarla con fines comerciales y asoció a la empresa a su cuñado Walter Dawes Chitty y a su tío político Richard Chitty, ambos por entonces en Buenos Aires.

Un hecho sorpresivo ocurrió en el ínterin: la derrota de los patriotas chilenos en Rancagua y su éxodo a través de los Andes. Muchos llegaron a Buenos Aires, tantos que para albergarlos fue desalojado el regimiento 3 de Infantería mientras se pedía a Cuyo que retuviera al resto allí. En nuestro suelo prolongaron las rencillas que ya traían del otro lado del Ande. Pasaron por ésta, brevemente, O´Higgins; Ramón Freire, luego presidente de ese país; los hermanos José Miguel
y Juan José Carrera con sus esposas y su hermana, mujeres de carácter, con pasta de líderes. Aquí el general John McKenna sostuvo un duelo pendiente con uno de ellos, perdiendo lamentablemente la vida. También llegaron los Pbros. Camilo Henríquez, que aquí escribió en La Gaceta y El Censor y Julián Uribe, que armó un buque al que dio su nombre. Fue este grupo quien convenció a nuestras autoridades de organizar una expedición sobre el Pacífico. Brown, primero autorizado, luego desautorizado, en un mar de confusión más que de aguas, partió desde la Colonia para dejar atrás a los pícaros que querían lucrar con el corso a sus expensas. No es nuestro tema narrar en detalle esa aventura. Brown lo haría más adelante con sus propias palabras.

Después de los ataques al Callao y Guayaquil, el Almirante y el Capitán Hipólito Bouchard - que se le había subordinado por orden del Directorio -, arribaron a las islas Galápagos donde dividieron presas y pusieron fin a sus andanzas conjuntas. Bouchard quedó con la Consecuencia (luego La Argentina) y la Carmen y decidió volver a Buenos Aires; Brown creyó que podía hacer algo más y marchó con la Hércules y la Halcón a la costa del Chocó, en Colombia, en poder de los independientes.

Arribó a la bahía de San Buenaventura, una costa menos severa que las Galápagos, en busca de leña, agua y víveres, debía también reparar la Halcón. Para defenderse instaló baterías en tierra y comisionó, con papeles para las autoridades independientes al Teniente Coronel Vicente Vanegas (1787-1841), ex prisionero de la Gobernadora, quien por conocer la zona tal vez le habría sugerido ir allí y al doctor Carlos Handford (1763-1821?), médico de a bordo que lo acompañaba desde su partida, persona de su plena confianza.

La correspondencia cayó en manos del enemigo que libraba una guerra tan atroz que se la conoce también como Guerra del Exterminio. Las cartas con fecha 23 de abril de 1816, habían sido dirigidas a José Fernández Madrid, médico y gobernador independiente de Nueva Granada y a José Vázquez Figueroa que lo era de Popayán y su texto ha sido publicado por el Clte. Laurio Destéfani en el Tomo V, pág. 387 de la Historia Marítima Argentina. Por ser tan extensa remito al lector allí, sin embargo prestemos atención a su postdata:

P.D.-Uno de mis principales objetos había sido tomar posesión de uno de los puertos de Chile, para sostener la expedición que intentaban hacer los patriotas; pero viendo el retardo que debía sufrir dicha expedición, mudé de dictamen, pareciéndome le haría más servicio cortándole a los realistas los recursos de Lima. Efectivamente, he sabido después que dicha expedición aún no había pasado la cordillera. Fecha ut supra.-Brown.-Excmo. Señor Presidente general de las provincias de la Nueva Granada.

Esa carta fue enviada a España, donde se encuentra, por el Gral. Pascual Enrile y luego fue dada a conocer por el propio General Pablo Morillo con el objeto de denostar a Brown. Es un relato sucinto que aclara la finalidad de todo su periplo por el Pacífico y de sus ideas estratégicas que consistían en cortar el tráfico de abastecimientos entre México o Panamá y el Perú.

 

Se le había ordenado no superar los 11ºN y Buenaventura, a medio camino, era un lugar ideal. ¿Debemos seguir considerando una simple expedición de“corso” al viaje de Brown por el Pacífico o se trata acaso de algo mayor? Brown esperaba que San Martín cruzara la cordillera y éste a su vez esperaba la declaración de la Independencia, hecha recién el 9 de julio. San Martín comenzó el cruce el 14 de enero de 1817.

Alberto M. Candiotti y Demetrio Ramos Pérez, historiador ecuatoriano, sostienen esto último. Señalo por mi cuenta que en todo momento Brown cree contribuir a la “entera independencia de Sud América”.

Antes de partir había escrito al Director Supremo que“la causa de los americanos del Sur debe seguirse”. Este lenguaje es propio del Congreso de Tucumán y de los grandes libertadores de América. Pueden haber otras influencias. Con Bouchard, iba como capellán y médico fray Bernardo Copacabana, oriundo del Altiplano, y también era cercano a Brown, quien había sido primer capellán de la flota Juan Andrés Manco Capac de Tupac Amarú, descendiente del Inca y posible pretendiente del trono, tema que estaba en discusión en ese momento. Para colmo, compadre de Brown y Director Supremo, el General IgnacioÁlvarez Thomas, había nacido en Arequito.

Es más, Brown marchó hacia el Callao – especula Ramos Pérez – porque de allí habían salido en 1812 refuerzos para el puerto de Montevideo a bordo de la Apodaca y la Mercurio, esta última realizando varios viajes. Ese puerto era la última plaza fuerte que le quedaba en el cono sur y los patriotas esperaban algún tipo de sublevación allí.

José Fernández Madrid tomó conocimiento de la carta y la contestó a través de su Secretario de Guerra, Juan José Mutienx, con un estilo grandilocuente, casi barroco, propio de la época:

* 85.- Del Archivo).
«Señor Jefe de Escuadra, Guillermo Brown: Ayer ha llegado a esta capital el Excmo. señor Presidente de las Provincias de la Nueva Granada, y hoy ha recibido por conducto del Gobernador de la Provincia copia de la correspondencia de US. cuyo principal fue dirigido por la vía de Quindío, y había caído en las manos del enemigo. S.E. ha visto con el mayor placer la manifestación que US. hace en aquel documento, y desea por lo mismo acordar con US. las operaciones que deben practicarse para la defensa de la libertad de América del Sur a cuya cooperación está US. generosamente dispuesto. La suerte de la Nueva Granada y acaso de gran parte de la América del Sur, exigen imperiosamente que US. haga el sacrificio de permanecer en contacto con estos pueblos, mientras se ajustan con US. las medidas decisivas que se hayan de adoptar en favor de la gran causa que US. sostiene con tanta gloria. El Excmo. señor Presidente desea con ansia establecer las más estrechas relaciones entre las Provincias del Río de la Plata y las de Nueva Granada, cuyos pueblos reconocen demasiado cuanto les importa esta cordial e íntima unión. Si fuere posible que US. tuviere una conferencia con el Excmo. señor Presidente, este paso facilitaría la pronta realización de operaciones que deban practicarse; pero si por desgracia esto no es asequible, S.E. enviaría un comisionado cerca de US., con quien podrán acordarse a la mayor brevedad. Los sentimientos de gratitud de S.E. hacia el Gobierno de las Provincias del Río de la Plata, y hacia la persona de US., sólo son comparables a la admiración que justamente merecen su valor y constancia en sostener la bella y gloriosa causa de la libertad. Todo lo que tengo el honor de decir a US. en orden del Excmo. señor Presidente. Dios Guarde, etc. Popayán, 6 de junio de 1815.»

Parece que no quedó conforme con la comunicación que había mandado redactarle y agregó a ella una esquela, de su propia mano - aunque sólo queda la copia - con conceptos laudatorios en la que enfatiza una vez más la necesidad de una entrevista:

     
  REFERENCIAS BIBLIOGRAFICAS  
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