El submarino Peral y sus repercusiones en Argentina. (1)

Por el Capitán de Navío (R) Magister Tomás Merino

     

El submarino diseñado y construido por el Teniente de Navío de la Armada Española Don Isaac Peral y Caballero, que fue botado el 8 de septiembre de 1888 tuvo desde sus inicios ardientes defensores, entre ellos incluso el Ministro de Marina Almirante Manuel de la Pezuela y Lobo quien aprobó el proyecto, y la Reina Regente Doña María Cristina. Pero encontró también indiferencia y rechazos dentro de la Corte y la Armada Española, llegando a decirse “¡Vaya! Aquí tenemos un don Quijote que ha perdido el seso leyendo la novela de Julio Verne”, pero no obstante se le brindó el respaldo necesario para construirlo y realizar numerosas pruebas.

La noticia de la botadura estimuló un tonificante entusiasmo y un justificado orgullo entre los españoles, tanto en la península como a los diseminados por el resto del mundo. En la Argentina, esa exultante alegría dio lugar a múltiples manifestaciones, así puede decirse no hubo diario en el país que dejara de referirse al invento. Se registraron numerosos homenajes organizados por los españoles; y también hubo duelos epistolares como el registrado en el diario Nueva Época, durante enero de 1889, entre españoles por un lado y probables emigrantes de otras naciones por el otro.

Sobre Peral y su submarino se reconocía en las páginas del diario “La Nación” que “no es el punto concreto de sumergirse; es en primer lugar su marcha en todos sus rumbos; el haber conseguido que la aguja imantada, sumergida en el mar, respondiese al atractivo del magnetismo terrestre; el ingenio mecánico lanza-torpedos; el que lleva el buque en su base y que lanza el proyectil sin penetración alguna en el agua en la dirección del todo: en una palabra, siete inventos”.(2)

También El Correo Español de Buenos Aires, principal órgano de la colectividad en la Argentina dio a conocer, el 23 de marzo de 1889, un intercambio de telegramas entre ese diario y Peral, quien en el último de los mensajes intercambiados respondía al periódico:

“San Fernando, 22 de marzo de 1889. Isaac Peral al “Correo Español” de Buenos Aires: Garantizo que el problema está resuelto con éxito absoluto. La navegación submarina es ya un hecho. Sumergido, he obtenido la velocidad que esperaba. Las imperfecciones, que nunca faltan cuando por primera vez se construye un aparato que reúne tantas dificultades como las vencidas, se van corrigiendo rápidamente, y aunque toman tiempo, en nada afectan el resultado práctico y científico del barco. Debo hacer constar que la pieza defectuosa es la de un motor construido en Londres,
que será repuesta inmediatamente, y que no representa sino un papel mecánico en el submarino. Satisfecho del éxito, doy gracias a los compatriotas en esa que tanto me han alentado, atribuyéndoles en el triunfo mayor parte de la que ellos mismos se figuran, y rogándoles que no se impacienten si no puedo decirles todo lo que quisiera, volviendo a responderles del buen resultado logrado.”


También la proximidad del cuarto centenario del descubrimiento de América, inducía a propuestas grandiosas, como la del diario “La Capital” de La Plata, que proponía iniciar una suscripción para facilitar a Peral los medios de construir un gran submarino que lleve el nombre de “América”, y que el 12 de octubre de 1892 navegue en las aguas del Río de la Plata.

 
   



Dejando de lado la disputa sobre los méritos o deficiencias del submarino Peral, don Carlos Casado del Alisal, ciudadano español residente en Argentina, decidió brindar apoyo moral y material al inventor. Nacido en Villada, bachiller en filosofía por la Universidad de Valladolid y piloto graduado en Bilbao; había llegado a Argentina en 1857 e iniciado una intensa actividad comercial, bancaria y de colonización agrícola; fue quien realizó la primera exportación de trigo, creó el ferrocarril Oeste Santafecino y recibió de los presidentes Avellaneda y Roca medallas de oro por su aporte al desarrollo agrícola, y gozó de la amistad de los principales hombres de su tiempo.

Don Casado le remitió a Peral, desde Rosario, un telegrama el 14 de abril de 1889 para avisarle del envío en carta certificada de un crédito por veinte mil libras y le señaló que no debía rendir cuentas sobre el modo de gastar dicha suma.

     
     
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NOTAS
1) De Marco, Miguel Ángel. “Repercusiones del invento y construcción del Submarino Peral en la Argentina”. Separata de Investigaciones y Ensayos Nº 41. Academia Nacional de la Historia. Buenos Aires, 1991.
2) La Nación, Buenos Aires, 17 de enero de 1889.