El submarino y la navegación submarina en la Argentina
Primeros análisis del Capitán de Navío D. Manuel García Mansilla

Por el Capitán de Navío (R) Magister Tomás Merino

     

La idea de uso de un arma submarina en Argentina es bastante antigua, pues ya en septiembre de 1811 ante el bloqueo del puerto de Buenos Aires por las fuerzas navales españolas del Apostadero de Montevideo, Samuel William Taber, de origen norteamericano, demostrando su adhesión a la causa de Mayo presentó a la Junta Gubernativa los planos de una máquina submarina destinada a la destrucción de los buques enemigos.

Desde aquel remoto antecedente de Taber, no se conocen en el Río de la Plata otros avances en materia subácuea hasta la década de 1870 durante la cual comenzó a existir en nuestra marina una relativamente importante inquietud por las armas submarinas, ya que Argentina fue uno de los primeros países en comprar el secreto del torpedo Whitehead y disponer la construcción de un buque ariete y varias torpederas.

De esta forma, las décadas de 1870 y 1880 vieron el desarrollo de la defensa del Río de la Plata sobre la base del torpedo automóvil. En la Armada Argentina también eran conocidos, particularmente desde los últimos años de los 80´s, los distintos progresos de la navegación submarina, no resultando totalmente desconocidos los nombres de Nordenfelt, Waddington, Goubet, Zédé y Peral, y las embarcaciones submarinas por ellos desarrolladas, pero sólo a través de documentos escritos, y con el filtro de la intención de optimización empresarial de la mayoría de los diseñadores.

Los primeros bosquejos y análisis tácticos y estratégicos de oficiales navales argentinos hasta fines del siglo XIX muestran que el tema de la navegación submarina, además de ser seguido periodística e intelectualmente, ya les preocupaba a nuestros oficiales navales y buscaban las distintas formas de sacarle el mejor provecho en función de las responsabilidades de la institución y las necesidades del país.

Manuel García Mansilla fue el primer oficial naval argentino del cual se tiene registro que evaluó a los submarinos con criterio nacional para su utilización por parte de la Armada Argentina; fijaba que su futuro desarrollo debía realizarse cuando ya hubiese sido logrado el aumento del material flotante, particularmente de torpederas.

Durante su estadía en Europa durante esos años, Manuel García Mansilla fue conociendo distinta información relacionada con los submarinos, en particular recibió un folleto de 24 páginas y una lámina firmados por el ingeniero francés Claude D. Goubet y fechado en París el 29 de septiembre de 1885 sobre el Bateau-Torpilleur sous-marin Syste-me C. Goubet (Breveté S. G. D. G. En France e ä l´Etranger), en el cual se reseñaba sobre los submarinos vendidos por Goubet a Rusia en 1881 y entregados en 1882.

 

     
     
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