El Bicentenario del Escalafón Intendencia de la Armada Argentina

por el Capitán de Navío Raúl Medina Alvarado

     

Muchos hombres del Escalafón Intendencia nos vinimos preguntando en los últimos años, cuando se estableció en nuestro medio militar social y cultural, el tema del Bicentenario de la Patria, còmo se establece la relación de este hecho histórico con el “Cuerpo de Contadores” de la Armada Argentina y què mejor el recurrir a la historia naval de la institución, para allí detenernos unos momentos a observar e imaginarnos còmo fue el origen.

Pues bien para esos agitados días del 25 de mayo de 1810, el Virreinato del Río de la Plata no poseía embarcaciones de guerra propia, puesto que ellas dependían del Real Apostadero Naval “San Felipe de Montevideo” y estaban directamente vinculados a la Base Naval de “El Ferrol”, con dependencia directa del reinado español.

No era el puerto de “Santa María de los Buenos Aires”, una estructura tal si no un fondeadero donde estaban algunas embarcaciones militares que apoyaban el Servicio de Capitanía, tales como cañoneras Peruana, Murciana, Navarra y Vizcayna, mientras que la fragata Flora, corbetas Prosperina y Mercurio; bergantines Belén, Cisne y Gálvez; sumacas Aranzazú y Carlota; faluchos Fama, San Martín, San Luis y lugre San Carlos, estaban en Montevideo.

Así se presenta a los Hombres de Mayo la necesidad de disponer de embarcaciones para hacer frente al asedio español y de allí surge la necesidad de reestablecer el control de los gastos de la retomada actividad de la capitanía pero con una visión reflejada en Plan de Operaciones del Dr. Mariano Moreno, escrito con fecha 30 de agosto de 1810, donde en el artículo segundo expresa (sic): -“ Art. 2º - En cuanto al medio más adecuado y propio a la sublevación de la Banda Oriental del Río de la Plata, rendición de la plaza de Montevideo y demás operaciones a este fin, son las siguientes: 1ª En cuanto a los principios de esta empresa, son muy vastos y dilatados, no los principios ni los medios, sino los fines de sus operaciones, porque, a la verdad, es la plaza de Montevideo el único baluarte que considero se opondrá en gran conforme se proyecto el día 12 de agosto del presente año, bajo la dirección del comandante de infantería ligera de aquella plaza, don Prudencio Murgiondo, y máxime cuando no tenemos una marina capaz y superior a la que tiene la plaza de Montevideo, que entonces bloqueándola por mar y estrechándola por tierra con una fuerza suficiente, evidentemente seguro que no necesitaremos en caso semejante, más planes y combinaciones para su rendición, pero como la suerte no cuadra completa, es preciso no abandonándonos, premeditar los medios más conducentes.”.

Este cambio de administración naval financiero es determinado el día 15 de agosto de 1810, donde por Decreto la Junta establece el (sic) “Nombramiento de Dn Manuel Mutis: Para que corra con la administración de las raciones y pagamento de la tripulación del lanchón y faluchos chasqueros, declarándose el uso del uniforme compuesto de casaca azul, vuelta, solapa y cuello encarnado, chupa y pantalón blanco, botón dorado y un cordoncillo de hilo de oro en el cuello”. Es decir, que en un rápido reflejo en el cambio político se designa un agente público, el cual para esos días no era un “veterano”, llamado así quienes eran militares de carrera, si no un funcionario de Estado que se lo inviste con el uniforme militar para retomar el factor de “de cuenta y razón”, en un todo referido al proceso, desarrollo y gestión de los escasos fondos públicos que se disponía la Junta para hacer frente a las actividades propias del puerto de Buenos Aires e iniciar el alistamiento para la guerra, entre ellas por medio fluvial sobre el Río de la Plata.

Pero esta actividad de la administración naval financiera no nació en forma espontánea, como fruto del cambio de gobierno regional rioplatense, si no que proviene de las normas que regían en la Real Armada de España, tales como (sic): “Ordenanza e Instrucciones generales formadas de la Real Orden de la que se debe de observar por los Intendentes y demás Ministros de Marina y dependiente del Ministerio de ella, según lo respectivé al empleo y encargo de la Real Hacienda y cuenta y razón de ella” o “Reales Ordenanzas que han de observar el Intendente General de Marina, los Contadores, Comisarios y Oficiales de Sueldo” (1720) y “Ordenanza, e Instrucciones de Escribanos, y los Maestros de los Vageles de el Rey, formada por la cuenta y razón que se debe llevar a sus Bordos en viajes y puertos” (1735). Es decir que no se perdió tiempo para reordenar el control de los gastos de la hacienda pública, por el contrario, se tomó con firmeza la rueda de cabilla para afrontar el temporal de proa y hacia allá fuimos. Así se iniciaron las campañas militares terrestre y marítima ese año de 1810.

 

De esta forma aparece la figura del “Oficial Contador” o “Intendente Naval”, no como precursor de una fuerza militar si no como una figura investida militarmente, que facilita y permite el proceso de mantener los medios operativos a partir del racional y controlado del uso de los medios entregado por el Estado, en especial del financiero, para la prosecución de los planes militares. Desde el año 1250 fecha estimada de la creación del cuerpo en España hasta 1810 en el Primer Grito de Libertad, pasaron aproximadamente quinientos sesenta años en que la figura del “Veedores, Contadores y Proveedores” o el “Cuerpo del Ministerio de Marina” cumplen esta particular actividad de la administración económica pública y sus implicancias reglamentarias, pero pasaron aún doscientos años más para que en este milenio se encuentre al Escalafón Intendencia de la Armada Argentina, plenamente integrada a las actividades del “Cuerpo de Guerra”, hoy denominado Escalafón Comando, compartiendo una cuna en común, la gloriosa Escuela Naval Militar de Río Santiago.

La primera embarcación de guerra que se habría alistado fue la “Americana”, cañonera que antes se denominaba Vizcayna, cuyo comandante fue el Tercer Piloto Antonio del Pino; al poco tiempo sus maderos sintieron los férreos pasos del don Benito José de Goyena quien es nombrado como “Oficial para llevar la Cuenta y Razón de la Marina”; que si asimiláramos esta asignación a las ordenanzas reales españolas del siglo XVIII, estaríamos presentando por analogía histórica a un Oficial Contador pero esta vez en una nueva forma de administración política. Este nombramiento fue realizado el 12 de enero de 1811 cuando se expide el documento refrendado por las firmas de “Cornelio de Saavedra, Presidente; Diputados Vocales: Dr. Gregorio Funes, Dr. José Garcia de Cosio, D. domingo Matheu, D. José Antonio Olmos. Secretario: D. Juan José Paso”. Este detalle documental muestra el respaldo nuevamente a las funciones de un administrador financiero naval militar. Sería quizás el segundo paso de importancia en el Escalafón Intendencia, ya que la designación es de carácter militar y especifico para la administración, al grado tal de alistar la primera flotilla de combate, junto al diputado salteño Don Francisco de Gurruchaga, quienes dieron forma a los barcos 25 de Mayo e Invencible que junto a la citada “Americana”, tenían como comandante a don Juan B. Azopardo, quienes tuvieron su bautismo de fuego en la aciaga jornada del 2 de marzo de 1811 en las cercanía de San Nicolás de los Arroyo, sobre el Delta del río Paraná.

Existen hitos en la historia reciente del Escalafón Intendencia y ellos son las normas sobre las cuales se fueron operando las transacciones administrativas financieras: En 1895 se implanta la Ley Nº 3.305 conocida como de “Intendencias Militares”; el 4 de mayo de 1912 se promulgua el “Prontuario de Obligaciones relativas al Servicio Administrativo”; el 28 de septiembre de 1915, se nombra al primer Contador Inspector, con jerarquía equivalente a Capitán de Navío, acorde a la Ley Nº 4856, siendo el designado Don Gustavo Rodríguez Lima pero transcurren solamente treinta y siete años, cuando el 31/12/1952 es ascendido don Fernando P. V. Louge al grado de Contraalmirante Contador, siendo la primera persona que logra alcanzar esta jerarquía naval militar; el 26/01/1973 entra en vigencia la Ley 20.124/1973 que ordena las contrataciones de las Fuerzas Armada e inmediatamente se conforma la Comisión Administrativa Ley 20.124/73 y el 30/09/1992 se sanciona la Ley Nº 24.156/1992 – Administración Financiera y de los Sistemas de Control del Sector Público Nacional -, documentos todos que fueron, son y serán de fiel cumplimiento acorde al reglamento institucional.

En párrafo aparte no debemos olvidar la actuación de los hombres del Escalafón Intendencia durante el Conflicto Malvinas, no sòlo integraron la aceitada cadena de aprovisionamiento operativo, si no que también sintieron el ruido e impactos de los proyectiles de artillería y los tiros de la fusilería, participaron del traslado de heridos y presenciaron en silencioso sollozo la caída de un camarada en combate.

Por ello, este bicentenario encuentra a los hombres y mujeres del Escalafón Intendencia en plena integración profesional, imbuidos en las múltiples tareas de la administración naval financiera y de los medios funcionales asignados a su área de responsabilidad, sabiendo que su tarea es para complementar las decisiones adoptadas por el Escalafón Comando, quienes deben cumplir con la misión de la Armada Argentina.

     
  BIBLIOGRAFIA CONSULTADA  
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