Suipacha. La gesta olvidada

Por Salvador Roberto Martinez, presidente del Instituto Nacional Newberiano
   

Introducción

El día 07 de noviembre de cada año, debería, históricamente hablando, ser sacramentado en la República Argentina, con homenajes escolares, cívicos y militares, desfiles, paradas, a lo largo y a lo ancho de la Nación, los aires atronados por pífanos y tambores de las bandas y fanfarrias, pero eso, lamentablemente, no sucede. Es casi un día más, apiñando en la secuela de días de un año.

El primer triunfo de las Armas de la Patria, así con letras en mayúscula, con letras de bronce, el metal de los héroes, no se recuerda y no está en el imaginario colectivo del Pueblo Argentino, como debería estar. Este humilde aporte pretende sólo ser un rasguido patriótico en el parche del inmerecido olvido de Suipacha, como si obedeciendo a un triste designio se hubiere dejado de lado en el ático del olvido. Ese triunfo debidamente dirigido y capitalizado, haciendo caer las hipocresías cortesanas de la Primera Junta de Gobierno, hubiese sido decisivo para que el godo imperial y soberbio hubiera mordido el polvo de la derrota (esto está escrito como si me hubiera detenido, temporalmente, en 1810, obviamente) y el Imperio Español comenzare su lento, seguro y necesario retroceso en el mundo de entonces.

No fue así, eso ha de ser la médula de este trabajo, que no pretende ser la quinta esencia de la verdad revelada, solo es una aproximación a la misma, sin tendencias directrices, sin color o inclinación académica, solo exponiendo los hechos y las circunstancias, nada más, sin soberbia, con la majestad ineluctable de la Historia, que en definitiva es la majestad de nuestro genuino ser como Nación jurídicamente organizada.

Breves consideraciones

A principios del siglo XIX, en todo el Virreynato del Río de la Plata, en todos los territorios dominados por la corona de España, las Fuerzas en presencia de Defensa estaban constituidas por milicias. En el Plata, desde el año (1801), las normas constitutivas y directrices para ese cuerpo estaban dadas por el “Reglamento para las Milicias Disciplinadas de Infantería y Caballería”, el cual fuere elaborado por el entonces Subinspector Sobremonte.

A modo de ilustración, recordaré que en su Capitulo I, artículo 8º, disponía:
“En la Provincia de Salta, habrá un Regimiento de Caballería de Cuatro Escuadrones, para la defensa de la frontera, compuesto de la Capital y la Ciudad de Jujuy, con sus poblaciones dependientes, y su fuerza será de mil doscientos plazas, con el nombre de Voluntarios de Caballería de Salta”.

Este Reglamento fue aprobado para las milicias disciplinadas, fue aprobado el 14 de enero del año 1801 por su Majestad, Carlos IV. El mismo puede estudiarse en el “Cedulario de la Real Audiencia de Buenos Aires”, Archivo Histórico de la Provincia de Buenos Aires, 1938, volumen III, página 81 y siguientes.

Recordamos que Sobremonte, en un oficio del 26 de septiembre de 1801, el Virrey del Pino, le manifestaba “El objeto que me propuse cuando se me previno la formación de un plan y reglamento, me acordé con el Excelentísimo Señor Virrey antecesor, (Aviles) fue constituir las milicias de la provincia metrópoli hasta la de Salta con su más formal arreglo por medio de planas mayores veteranas a causa de su mayor proporción para la defensa de esta Capital, de sus respectivas fronteras y de la Banda Oriental, con sus costas, graduándolo de modo que así como hay tropas veteranas deben ser superiores a las milicias del país, lo fueran las referidas, respecto a los del Perú, por una razón política digna de consideración por cualquier evento”…. AGN, Potosí, 1803/04, legajo 318/20.

 

No es dable no percibir en un somero análisis, la importancia estratégica que se la asigna, con toda justicia, a la Provincia de Salta, como una zona Capital, tal es así que acorde al Reglamento se le asignó un Regimiento a 4 Escuadrones con 1200 hombres de Fuerza Efectiva, tanto que a Tucumán y Santiago, por ejemplo, tenia solamente la mitad de cada una en Escuadrones y Efectivos.

Para tener una real situación del tema, es conveniente remitirnos a un informe que realiza Don Pedro José Saravia, “Este cuerpo se muestra dividido en 13 Compañías, cada una con su Capitán, un Teniente, un Subteniente, tres Sargentos, cuatro Cabos, un Cadete, cuatro Carabineros y ciento diez soldados, además de un Capellán y un Cirujano”. Guemes Documentado, página 158 – Luis Colmenares.

Una nota al pie de la página, dice, en forma textual:
“Este Regimiento fue creado un 13 de marzo del año 1802 por el Excelentísimo señor Don Joaquín del Pino en virtud de Real Orden, su uniforme, casaca azul, vuelta y solapa y collarín encarnado, chupa y calzón blanco y cucarda blanca y celeste. Los oficiales que existen, del tiempo de la creación, tienen Reales Despachos, los demás están sin aprobación de la Excelentísima Junta de Buenos Aires y solamente confirmadas por esta provincia”. Guemes Documentado, página 158. Luis Colmenares.

El Documento que he citado, no tiene fecha, pero claramente se ve, que al hacer mención a la Junta Provincial de Salta, indica que sería del año de 1811 o quizás posterior, ya que el decreto de creación de las Juntas Provinciales lleva la fecha de 10 de febrero de 1811.
Registro Nacional, numero 213, páginas 102 y 103.

Por la simple descripción de los uniformes, a veces se puede llegar a conclusiones históricas de envergadura. Veamos.

El uniforme cuya descripción hemos visto, con la sola excepción de los colores de la cucarda, es idéntico al que ya se había usado en Salta por el “Cuerpo de Milicias de los Jóvenes Nobles”. Del que Gobernador Chiclana, en un escrito girado a la Junta Central con fecha 2 noviembre de 1810, dice que se hallaba en formación, habiendo comenzado su servicio como “Guardia de Honor” del “Representante de la Excelentísima Junta” (Castelli), “Bien uniformados, a la similitud del diseño” que adjunta en colores, que agregando que “Por falta absoluta de armas, no están ya en el ejercicio de la disciplina militar”. AGN, Archivo del Gobierno de Buenos Aires, tomo 22, 255.

Ahora bien, es dable recordar que el Combate Cotagaita y el triunfo de Suipacha, acaecieron el 27 de octubre y el 07 de noviembre de 1810, este último a tan escasos 5 días de fechado el oficio, es así entonces, que estos “Jóvenes Nobles” de manera posible alguna, pudieron participar en Acción de Guerra comprobable.

Historiadores, o mejor dicho redactores copistas, que se han limitado a repetir y mal, han aseverado, erróneamente, que Guemes y sus milicianos usaban costosos y vistosos uniformes, han desvirtuado la esencia histórica.

La verdad descarnadamente desnuda, amarga y triste es que no tenían uniforme alguno, si no las humildes y honrosas prendas de paisano.

     
     
Página 1 2 3 4 5 6 7