Los hombres de mar del Bicentenario
Los hombres son los que forjan las naciones.

Por el Lic. Enzo Luna

   

La primera escuadrilla Azopardo

Apenas producido el 25 de Mayo de 1810 civiles y militares de la Primera Junta vieron la necesidad de enfrentar el poderío español en el Río de la Plata.

El piloto Del Pino con la balandra América y el alférez Martín Jacobo Thompson fueron de los pocos marinos en plegarse a la revolución de Mayo, porque la mayoría de españoles prefirió refugiarse en Montevideo y apoyar la causa realista.

Pronto con la colaboración del corsario francés Courrande y el impulso del vocal salteño Francisco de Gurruchaga, se creó una escuadrilla naval para luchar contra la marina española.

Las tres primeras naves fueron la goleta Invencible, comandada por Azopardo; el bergantín 25 de Mayo, mandado por Hipólito Bouchard, marino francés y la balandra América, bajo el mando de Angel Hubac, también francés.

Juan Bautista Azopardo, marino de la isla de Malta que se había destacado en las invasiones inglesas, fue el comandante.

Los tripulantes eran en su mayoría ingleses, franceses, italianos y de otras nacionalidades, solamente los soldados eran criollos ya que resultaba evidente que no existía vocación marina entre los americanos de esta parte del continente.

Pronto iba a comprobarse que las tripulaciones no estaban adecuadamente preparadas y que los capitanes no habían desarrollado suficiente experiencia como para actuar coordinadamente.

El capitán español Jacinto de Romarate, experimentado y decidido marino salió en su busca por el Paraná, con siete embarcaciones de diferente porte.

Ambas fuerzas se enfrentaron con bandera española ya que la Junta prefería mantener la apariencia de respeto al Rey, sin embargo Azopardo izó bandera encarnada en el palo mayor en señal de reto a muerte y lo esperó a la altura de San Nicolás.

El 2 de marzo de 1811 se produjo el encuentro. Luego de los primeros disparos los dos buques mayores realistas vararon, pero a eso de las 3 de la tarde Romarate logró zafar e inició un decidido ataque que en media hora causó el desbande de la tripulación de la 25 de Mayo pese a la resistencia de Bouchard y lo mismo ocurrió con la América, sellando la suerte de la Invencible. Heroicamente la capitana sostuvo el honor de la jornada, cayó tras hora y media de sangriento abordaje. Azopardo, con más de treinta muertos a bordo y otros tantos heridos la defendió bravamente con su espada y luego intentó volarla en repetidas ocasiones con su pistola (pese a las súplicas de algunos de éllos) hasta que con la promesa del enemigo, admirado de tanto valor, de respetar sus vidas, aceptó rendirse. Sólo quedaban ocho hombres ilesos a bordo.

 

Juan Bautista Azopardo

Nuestro primer comandante fue enviado a prisión a España y luego a África, y pese a que la Junta trató de auxiliarlo, permaneció diez penosos años en las mazmorras. Escribió este maltés, patriota argentino y americano de corazón:
"Desde Montevideo fui conducido a la Península, donde estuve preso en la Coruña, Ferrol, Cádiz, y al último en Ceuta, por espacio de diez años sufriendo las más horrorosas prisiones en cárceles y castillos, de calabozo en calabozo, encerrado sin luz, sin comunicación, confundido con los hombres más facinerosos y criminales, cargado de fierros y casi desnudo, agotado de todo recurso, en el más deplorable estado de miseria, abandonado de todo el mundo, tratado de insurgente por no haber negado, de ser americano, con el carácter firme de un verdadero insurgente, a la monarquía española, y teniendo siempre la desgracia de que fueran vanas todas mis tentativas para salir de mi horrorosa situación." (Representación de Azopardo a la Legislatura de Buenos Aires en 1825).

Producido un movimiento liberal en Andalucía Azopardo fue liberado en 1820. Munido de pasaporte por el gobernador de Ceuta pasó a Algeciras y de allí a Gibraltar, puerto que abandonó a los siete días para embarcarse rumbo a Buenos Aires donde sin dudar marchó a ofrecer nuevamente sus servicios, que prestó hasta 1826. Falleció en 1848 junto a su esposa, pobre y olvidado.

Después del triunfo los realistas se adueñaron de los ríos del litoral y realizaron repetidos saqueos y asaltos a poblaciones. La consecuencia inmediata fue que la expedición del general Belgrano al Paraguay había quedado sin el apoyo fluvial que esperaba, las comunicaciones por agua estaban cortadas y el ánimo de los realistas se había retemplado. Burlones gacetillas llegaban desde la otra orilla.

     
     
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