Restos del Reverendo Padre Antohony Dominc Fahy

Por Carlos Findlay Wilson

   

El Padre Fahy murió el 20de febrero de 1871 y sus restos depositados en un bóveda perteneciente al Clero en el cementerio de Las Recoletas.

La primera idea fue depositar los restos en la Catedral de la que era canónigo honorario, pero como murió de fiebre amarilla la idea fue rechazada.

Esta bóveda fue demolida en los años 80 y todos los restos humanos hallados, fueron sepultados debajo del piso de la secretaría de la Iglesia del Pilar, que se había construido donde había estado la bóveda.

Durante años se creyó haber perdido los restos del Padre Fahy, hasta que una comisión de la Asociación Católica Irlandesa en 1896, haciendo caso a una historia de que el féretro con los restos del Padre se había exceptuado y que se encontraba cerca pero no había indicio de dónde, investigando notaron que la entrada de la antigua bóveda del Clero donde se habían ubicado originalmente los restos, no se había suprimido y el pequeño portón de hierro todavía estaba en su lugar, contra la pared de la sacristía de la Iglesia.

 

Hurgando en la pared con un alambre, se descubre un hueco de casi un metro. Se hicieron varios intentos para hacer abrir la puerta sin éxito, hasta que en 1901 la Sociedad Eclesiástica St Peter quiso agrandar la nueva bóveda y durante la obra se contactó al director de la Sociedad para continuar con la investigación, a lo que accedió, y el resultado fue que allí se encontró un cajón completo con la placa ANTHONY CANON FAHY, el que posteriormente fue abierto en presencia de testigos y allí, vestido con los hábitos blancos de dominico fue descubierto el cuerpo del Padre Fahy.

Se quiso sepultar los restos en el Colegio Sta. Brígida pero el municipio de la Ciudad de Buenos Aires negó el permiso, por lo tanto fueron sepultados en la bóveda del Clero en la Recoleta hasta que la Sociedad Señoras de San José decidió su ubicación definitiva, adquiriendo una parcela en la Avenida Central de la Recoleta, haciendo construir un monumento de granito de Irlanda con la Cruz Céltica, donde fueron ubicadas la cenizas.

El 4 de junio de 1912 el Arzobispo de Buenos Aires Monseñor Espinosa, asistido por el Obispo Torrero de La Plata bendijo el monumento.

     
     
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