Visión estratégica del teatro de operaciones platense
(1814-1828)


Por el Doctor Daniel Ítalo Castagnin

El espejo platense concentró, desde los inicios de la misma época colonial, una gran importancia estratégica, dado que era la real puerta de la América meridional. Por ello, España ubicó la cabeza del Virreinato, y también el Apostadero Naval, sobre esa zona.

La acción de potencias rivales y la concurrencia de marinos extranjeros cristalizó en la figura histórica de Guillermo Brown, hombre de Buenos Aires, vecino de Colonia y héroe de Montevideo. Durante las campañas de la Independencia, y aún después, su desempeño como Marino Militar fue decisivo para la concreción del Estado Oriental. Los combates librados en el área platense lo proyectan como uno de los verdaderos artífices de la acción histórica que culmina con la independencia de nuestra república.

Brown supo aprovechar las cualidades del río para su despliegue táctico, y, simultáneamente, encarnó en forma nítida cualidades excepcionales de conductor que lo proyectan como un exponente cabal de Marino Militar. Veamos más en detalle el área de acción histórica que hoy nos ocupa, a través de la acertada descripción de Féliz de Azara.

“Aunque, en general las costas del río de La Plata son bajas, como forma un golfo que entra muy adentro en el interior de las tierras, ofrece siempre algún abrigo, sobre todo del lado Sur, porque los vientos más fuertes y más peligrosos vienen de este lado, por esto es por lo que se ha visto a muchos buques permanecer durante mucho tiempo y sin experimentar avería surtos en el amarradero, que se encuentra a tres leguas de Buenos Aires hacia el Norte. El “Vigilante”, entre otros, estuvo allí nueve años. El fondeadero no puede ser mejor. Hay algunos bancos que indico en mi carta; todos son de arena, incluso el que llaman el “Inglés”, y que antes se creía ser de roca.


Además de lo que acabo de decir, hay en el golfo o río de la Plata varios puertos, de los que los principales son, sobre la costa del Norte, la Colonia, Montevideo y Maldonado, y del lado Sur, la bahía de Barragán y el de Buenos Aires. Éste es, como dice su nombre, un riachuelo largo y estrecho, que viene del interior, y donde se encuentran todas las seguridades posibles para descargar las mercaderías y aún para carenar los buques, etc. Pero no tiene más que la profundidad necesaria para buques de mediano calado, y lo más desagradable es que hace falta que el viento haga subir el agua por encima de su nivel ordinario para que los buques puedan pasar la barra que se encuentra en su desembocadura.

El puerto de la ensenada de Barragán está al Este, sobre esta misma costa meridional, a diez leguas del precedente. Allí era donde permanecían los buques y fragatas del Rey antes de que se fundara Montevideo. Este puerto es seguro, el fondeadero es bueno, está formado por el riachuelo de Santiago, que viene del interior y que lo atraviesa. Pero la entrada es estrecha, y aunque su extensión interior sea bastante grande, las fragatas de guerra no pueden anclar más que junto al canal; es el único paraje donde hay bastante fondo, es decir dos brazas y media.

El puerto de la Colonia es pequeño y mal abrigado del lado de los vientos más fuertes y más peligrosos del país, es decir, del sudoeste al sudeste, si bien está un poco defendido por las islita de San Gabriel, por otras aún más pequeñas y por un banco de arena que cubre la entrada. Las aguas del río de la Plata, en el momento de su salida por la costa, tienen a veces una velocidad de seis millas por hora. Este puerto tiene de seis a siete brazas de fondo.

 

El puerto de Montevideo va de día en día perdiendo profundidad y se debe temer que pronto quede inútil. Además de esto, está expuesto a los malos vientos, que no sólo causan la mar gruesa, sino que hacen garrear las anclas, enredan sus cables, hacen caer unos buques sobre otros y aún a veces los arrojan a la costa, porque el fondo es de un fango blando donde no aguantan las anclas y donde los cables y las maderas se pudren. No se puede tampoco salir de este puerto todo lo de prisa que se quiere, y aunque hay bastante agua para las fragatas, y aún para los navíos, éstos están obligados a fondear un poco lejos del puerto.

El puerto de Maldonado es muy grande. Su fondeadero es excelente y tiene bastante agua para los mayores navíos. Como tiene dos entradas, se entra y se sale sople el viento que quiera, y como la corriente sale siempre por la entrada del Este, está siempre opuesta el viento, excepto al del Oeste, y ésta es una ventaja que alivia infinitamente a los cables. Pero no está abrigado en toda su extensión y no lo está sino del que se halla a sotavento de la isla Gorriti.”


Con estas palabras el sabio Félix de Azara (junto a quien actuó en forma señalada Artigas) definió las características del espejo platense. El mismo, vasto espacio marino con aspectos muy definidos y con aristas estratégicas notables, presenta una superficie de 30.000 kilómetros cuadrados, con 300 kilómetros de largo por 200 de ancho en su desembocadura.

En su lecho se forman grandes bancos, generalmente de arena y fango, lo que torna la navegación accidentada. Esto ocurría especialmente cuando se navegaba a vela, no existiendo en esaépoca balizaje ni dragado alguno.

En su porción inferior se presentan las islas de Lobos y de Flores, que eran obstáculos sumamente serios para los veleros, junto con el peligroso banco Inglés, tumba de innumerables buques en épocas pasadas. A su vez, los bancos Arquímedes y Rouen flanquean a ese importante obstáculo por el oeste y por el sur, pero las profundidades que ambos presentan no son tan críticas como en el caso del primero de los nombrados.

El llamado “Plata Medio”, que se perfila a partir de la línea imaginaria que une Punta Yeguas (ROU) con Punta Piedras (RA), está dominado por la dilatada presencia del banco Ortiz, lo que determina –para buques de cierto calado- dos canales de navegación, al norte y sur del mismo.

El geógrafo argentino Federico A. Daus nos dice: “como accidente geográfico, este río fabuloso posee un interés descomunal.........el Plata es centro de atracción de energías vitales en términos de interés continental........es la puerta de la tierra, puesto que en lugar de desprendimiento del exterior, el Plata es el principal engranaje en el cual se hallan engarzados los vínculos materiales del país con el resto del mundo....en definitiva, el sistema de acceso Plata-Paraná no es una puerta llanamente abierta, como el mapa sugiere, sino un sistema de acceso condicionado por los rasgos particulares del lecho, compuesto por vaguadas naturales, bancos e islas, cuyo trazado favorece el encauzamiento y ordenación de la navegación”.

En época de Brown el viaje de Montevideo a Buenos Aires demoraba normalmente de tres a cinco días. Esta travesía no estaba desprovista de peligros y de accidentes, sobre todo para los buques que tenían un calado considerable. Es necesario tener en cuenta que el poder de fuego de un buque de línea, clave del poderío militar, estaba en relación directa con su calado, por lo que la maniobra con uno de estos buques iba a exigir a su piloto una gran baquía y una gran destreza a su dotación. Estas exigencias no eran fáciles de improvisar.

     
  BIBLIOGRAFIA CONSULTADA  
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