Efemerides Navales
Informe del Capitán Hipólito Bouchard y otros oficiales



Por el Capitán de Navío (R) IM Ricardo Echagüe



Ingresó a la ENM en 1954 y egresó con el grado de Guardiamarina de Infantería de Marina en 1956. En 1984 se retiró con el grado de Capitán de Navío, habiendo cumplido, en la Armada, funciones operativas, administrativas y docentes.
Actualmente es Secretario del Honorable Consejo Directivo del Instituto Nacional Browniano.


28 de agosto de 1811: "El capitán Hipólito Bouchard y otros oficiales que habían combatido en San Nicolás de los Arroyos, proponen a la Junta de Gobierno formar una Compañía de Marina cuyos efectivos debían actuar como infantes embarcados, con el objeto de contar con tropa que estuviera familiarizada con la vida a bordo y no con gente inexperta como ocurrió en aquel combate naval. Es la primera tentativa para organizar una unidad de Infantería de Marina." 1

Al leerlo me pregunto, si fue esta escueta presentación escrita la gestación de la gloriosa Infantería de Marina Argentina, partícipe desde entonces, de grandes acontecimientos históricos que contribuyeron a la emancipación soberana de nuestra patria.

Es indudable que ante esta amarga experiencia vivida por la primera escuadra naval en San Nicolás y la capacidad estratégica del Almirante Brown para lograr la victoria final ante un enemigo muy superior, hayan contribuido para que la tuviera muy en cuenta en la campaña naval del Río de la Plata en 1814. Para ello, consideremos la situación que el gobierno patrio vivía desde 1810 hasta 1814.

En el Río de la Plata, desde el Apostadero Naval Español en Montevideo se mantenía el control total del tráfico marítimo. Su flota era muy poderosa y sus fuerzas en el apostadero era veterana y bien preparada. Finalizar con este dominio era fundamental.

Por su parte, la isla Martín García era un punto neurálgico ya que quien tuviera su dominio, tenía el control de la navegación de los ríos aguas abajo o arriba del Paraná y Uruguay. El acceso hacia nuestro interior estaba limitado a la voluntad realista y con ello, la amenaza era permanente.

Brown no lo dudó. Tenía que tomar la isla en manos españolas, provocar la reacción naval apostada en Montevideo y crear así la posibilidad de que la escuadra española se dividiera, lo que le permitiría combatirla por partes.

De esa manera lo planeó y llevó adelante tan arriesgado plan. Para la conquista de Martí García previó contar con una inteligencia detallada y obtuvo así máxima información, hasta el punto tal de saber donde estaba el establo con caballos de los isleños, sus baterías y sus defensas.

Con esa base, planeó una "incursión anfibia" según se la define actualmente entre los tipos de operaciones anfibias: una operación anfibia implica el empleo del poder naval integral sobre una costa hostil y la toma y mantenimiento del objetivo conquistado hasta su retirada oportuna.

El plan llevado a cabo por Brown previó apoyo de fuego naval desde sus buques antes y durante el desembarco.

Con anterioridad al desembarco principal hizo desembarcar en sigilosa en las primeras horas del 15 de marzo, a un grupo de Dragones para que tomaran el establo de los caballos y con los frenos para su montura que portaban, estar listos a intervenir en apoyo del ataque principal.

A continuación, en 8 botes de 30 hombres cada uno realizó el desembarco principal llevando el centro de gravedad sobre las baterías de artillería que tenían los españoles y un ataque secundario sobre defensas de fusilería que se esparcían en proximidades del caserío.

La coordinación en la acción fue perfecta y en el tiempo previsto quedó tomado el objetivo.

El Teniente Thomas Jones pudo izar la bandera argentina en señal de misión cumplida. La tropa realista se dispersó en retirada hacia los buques que esperaban en proximidades del muelle viejo (NO de la isla), algunos perdieron la vida y los que no pudieron embarcarse se rindieron junto a mujeres y niños.

Con esta acción Guillermo Brown logró atraer parte de la flota española surta en Montevideo y después de Martín García, al comprobar que aquella carecía de munición, hacer una moderada persecución para mantenerla separada de la apostada en Montevideo, quedando en definitiva aislada del teatro de operaciones en Arroyo de la China

Aquí se demuestra la capacidad de Bouchard y otros oficiales, primero y de Brown, después, para hacer de la tropa de infantería embarcada, un complemento fundamental en el empleo integral de los medios navales.

Sin dudas, Brown, estableció un hito inicial en la historia de nuestro cuerpo con lo que identifica a Martín García como la primera operación anfibia argentina.

     
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