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Nació en Buenos Aires el 19 de septiembre de 1800. Hijo de un artesano genovés y una criolla santafesina.

A la edad de 15 años se embarcó como grumete en la corbeta "Halcón", comandada por quien fuera su maestro profesional, el corsario francés Hipólito Bouchard, formando parte de la campaña de corso, dispuesta por el gobierno nacional con el objeto de obstaculizar el comercio español en las costas de Chile, Perú y Ecuador. En 1816 participó en ataques a puertos, fortalezas y apostaderos navales claves, como los del Callao y Guayaquil.

De regreso a Buenos Aires, con tan solo 17 años, se embarcó nuevamente a bordo de la fragata "La Argentina", iniciando otro periplo corsario bajo las órdenes de Bouchard. Durante dos años (1817-1819), navegó junto al francés por aguas de los océanos Atlántico, Índico y Pacífico, en los cuales enfrentó situaciones que continuaron forjando su carácter.


Más adelante, en las exóticas islas Hawai, participó del rescate de la corbeta argentina “Santa Rosa”, cuya tripulación se había sublevado; y comandó una parte de las fuerzas que se apoderaron de Monterrey, en la costa de California, ciudad que permaneció tres días en poder de Bouchard.

El extenso viaje a lo largo del Pacífico concluyó cuando "La Argentina" arribó a Valparaíso el 12 de julio de 1819 convirtiéndose Espora en el primer marino argentino en circunnavegar la tierra.

Cuando el General San Martín alista a la expedición Libertadora al Perú, Espora tomó parte de la misma. Luego como oficial de la escuadra peruana formada por el Libertador, combatió para rendir la fortaleza del Callao último baluarte de los españoles en el Pacífico. Con el grado de capitán de Corbeta, una extensa experiencia, y su diploma y medalla de Asociado a la Orden del Sol, volvió a su país.

A poco de su regreso a Buenos Aires en 1825, se produjo la declaración de guerra con el Imperio del Brasil, razón por la que el joven marino pasó de inmediato a formar parte de la escuadra de Brown. Durante el transcurso de ese conflicto, hubo dos acciones en las cuales Espora demostró un valor y audacia: el asalto con cañoneras a la Colonia del Sacramento (1° de marzo de 1826) y el combate de Quilmes (30 de julio de 1826), en el que Brown le entregó el mando de la fragata “25 de Mayo” con la que combatió heroicamente.

En la vida de Espora hay una acción naval que pone de manifiesto su fuerte personalidad. En marzo de 1828, al mando de la goleta "8 de Febrero" secundado por la goleta "Unión", zarpó de Buenos Aires para colaborar con las operaciones del ejército nacional en las costas de Río Grande. Ante la imposibilidad de establecer comunicaciones con ese ejército, Espora resolvió regresar y el 29 de mayo se hallaba en aguas de la bahía de Samborombón, cuando se encontró rodeado por la escuadra brasileña al mando del capitán Oliveira Botas, que bloqueaba la zona.

Ante ese hecho se dirigió a su tripulación y les dijo:

"Muchachos, ahí está el enemigo y aunque nuestras fuerzas sean desiguales vamos a enseñarles que somos dignos de mantener el nombre glorioso que lleva este buque..."

para luego continuar expresando:

"Marinos y soldados del "8 de Febrero", sólo los cobardes se rinden sin pelear, y aquí no reconozco sino argentinos y republicanos, Compañeros: arrimen las mechas y ¡Viva la Patria!

Al primer destello de sol, el día 30 de mayo de 1828, Espora saludó a la bandera con un disparo de cañón y de inmediato la arrió.

Poco después, Espora y Toll eran hechos prisioneros y luego canjeados por dos destacados jefes de la marina imperial brasileña.

Espora ascendió a Coronel de Marina el 10 de octubre de 1828 y en noviembre de 1833 fue designado Capitán de Puertos y Matrículas.

Enfermó gravemente y falleció en Buenos Aires el día 25 de julio de 1835.

El Almirante Brown sentenció ante su cadáver:

"Considero la espada de este valiente oficial una de las primeras de América, y más de una vez admiré su conducta en el peligro, lástima grande que haya pertenecido a un país que no sabe valorar sus héroes".