Congreso Internacional de Historia
Bicentenario de la Campaña Browniana en el Rio de la Plata (1814-2014)

ESCUELA DE DEFENSA NACIONAL, 22 y 23 de octubre de 2014. Ciudad Autónoma de Buenos Aires.


"Los preparativos navales de la Expedición Libertadora del Perú", por D. Esteban Ocampo

 
   
   
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  “…San Martín se anticipó así medio siglo al historiador norteamericano Mahan(1), que fue el primero en destacar la influencia del dominio del mar en los hechos de la historia (…) pero con una diferencia fundamental: la de que San Martín no se limitó a formular planes sino que frente a una montaña de dificultades los realizó punto por punto con impresionante precisión”

 

Nada descubriríamos si afirmáramos que José de San Martín fue un líder resuelto y conocedor de cada movimiento que debía efectuar. Como gran jugador de ajedrez en cada una de sus movidas ejecutadas, sean políticas o militares, en su mente ya se estaban realizando otras tres más hacia delante.

Por ello, la “Expedición Libertadora del Perú” es uno de esos acontecimientos que todo líder debería estudiar detenidamente, por los obstáculos que tuvieron que ser superados, las decisiones a todo o nada, la preparación y sobre todo, ejecución de un plan tan ambicioso comparable quizás con la hazaña del Cruce de Los Andes.

Pero nada podría haber sido posible sin la preparación de una Escuadra capaz de proteger y batirse contra las fuerzas navales realistas apostadas en el Pacífico. Y mucho más, sin la activa y eficaz acción de corso llevada adelante en lo previo, así como la experiencia adquirida por los marinos y oficiales de las tripulaciones de las naves de las Provincias Unidas del Río de la Plata y la naciente Escuadra de Chile.

El objetivo de este trabajo será mostrar la importancia de cada uno de esos puntos previos que llevaron a que la tan ansiada Expedición Libertadora al Perú, pudiera ser efectuada. La composición de la Escuadra y el origen de sus buques para desestimar aquella creencia que nos habla de la compra de la totalidad de los medios navales a Inglaterra, ya que muchos de los cuales eran presas de las Campañas Navales desarrolladas por las Provincias Unidas del Río de la Plata y Chile desde 1815 por marinos de la talla del futuro Almirante Brown, Bouchard e incluso en 1818 por parte del Almirante Manuel Blanco Encalada.

Una Expedición Naval que fue el inicio del fin de la Guerra de la Independencia en América del Sur, y un eslabón más (como lo fue la Campaña Naval de Montevideo) en los acontecimientos más destacados de la lucha contra el poder realista.

El General San Martín supo destacar y remarcar siempre los acontecimientos y toda la Campaña que posibilitó la toma de Montevideo en 1814. Sin lugar a dudas, ese ejemplo tan destacado por él ("lo más importante hecho por la revolución americana hasta el momento", refiriéndose a las victorias del Almirante Brown), y el apoyo que supo brindar desde su lugar a las Expediciones Corsaristas en el Pacífico, fueron la gran base en la cual supo apoyarse para llevar a la práctica los esfuerzos que significaron la Expedición Naval de 1820 sobre las costas del Perú.

Las acciones de Brown y Bouchard en el Pacífico

Ante la amenaza de una Expedición Realista sobre el Río de la Plata que saldría directamente desde España, el gobierno de las Provincias Unidas decidió la conformación de una Escuadra para accionar sobre las costas de Chile y el Perú.

Sin embargo, la realidad prontamente mostraría la imposibilidad de conformar una Escuadra de Guerra(2) para ser utilizada en operaciones formales contra los experimentados buques realistas.

De todas maneras, y a pesar del cambio de parecer inicial que parecía ponerle fin a los planes, fueron aprestados cuatro buques(3)pero ya no para conformar una Escuadra Naval de Guerra, sino una Expedición de Corso.

Al mando del entonces Coronel Brown, las embarcaciones zarparon a finales de 1815 luego de la reunión de las mismas en la Isla de Mocha, punto donde se diagramó el plan de acción.

Sin entrar en mayores detalles de los distintos sucesos que se dieron a lo largo de la expedición corsarista, no pueden ser pasados por alto no sólo algunas de sus presas, sino tampoco sus Comandantes y algunos de los oficiales que tomaron parte de ella y que participarían luego en acontecimientos más que destacados de la Guerra de la Independencia.

Entre sus Comandantes, el sólo hecho de nombrar a Brown y Bouchard, nos da una idea de las acciones desplegadas contra las fuerzas realistas en el Pacífico por la bravura de los distintos combates, el genio para explotar cada uno de los momentos exactos en los cuales la suerte aparecía en la contienda, pero también por el conocimiento de su “oficio” de grandes marinos.

Entre los oficiales, no puede ser pasada por alto la presencia del chileno Ramón Freyre, Capitán de Caballería que a bordo del “Halcón” comandó las tropas de desembarco de dicho buque. Un oficial que al retornar a Buenos Aires, se trasladaría a Mendoza para formar parte del Ejército de los Andes a órdenes del Gral. José de San Martín, teniendo el honor y privilegio de comandar la columna que cruzó la Cordillera por el Paso del Planchón en 1817.

Entre las presas de la expedición, sin lugar a dudas una de las más importantes será la Fragata “Consecuencia”, tomada el 28 de enero de 1816 frente a las costas del Perú. Dicha Fragata sería luego denominada “La Argentina” y al mando de André Paul Bouchard, más conocido como Hyppolite, daría prácticamente la vuelta al mundo realizando una Campaña Naval extraordinaria.

Las dos fueron grandes Campañas Navales, ya que llevaron la guerra más allá de los Teatros de Operaciones en los cuales las fuerzas patriotas del Río de la Plata habían combatido hasta ese momento, pasando de esta manera a ser un llamado de alerta para el Comando Realista, punto sobre el cual voy a referirme más adelante.

Por ello, y no sólo por sus acciones, lo realizado en la Expedición Corsarista de 1815 a 1816 al mando de Brown, y lo hecho por Bouchard con su Expedición alrededor del mundo de 1817 a 1819, fueron una pequeña muestra de todo lo que vendría ya en 1820 en la lucha por el dominio del Pacífico.

Composición de la Escuadra Libertadora

Ante el resultado de la Expedición de 1815 y 1816 de Brown en el Pacífico, y sumado esto a la Campaña del Cruce de los Andes por parte de las fuerzas del Gral. San Martín, el Alto Mando del Ejército Realista en Lima comenzó la diagramación de sus futuras acciones basadas en el pensamiento de los movimientos que podrían proyectar las fuerzas patriotas.

Y esto puede claramente apreciarse en el Artículo 1º de las instrucciones dadas en 1817 por el Virrey Pezuela al General Osorio, Comandante de la “Expedición Auxiliar a Talcahuano”, operación ejecutada por el Jefe español y cuyos efectivos participarían luego en las Batallas de Cancha Rayada (19 de marzo) y Maypo (5 de abril) en 1818. Leemos en el mencionado artículo:

  “El genio activo y naturalmente emprendedor de los porteños, no pararía hasta armar en los puertos de Chile una expedición, que en muy pocos días podía invadir cualquiera de los de la dilatada e indefensa línea de Arequipa, y propagando la infidelidad de los dispuestos ánimos de la mayor parte de los habitantes de las provincias interiores, las levantara en masa y atacaría por la espalda al ejército real del Perú, al mismo tiempo que el de ellos situado en el Tucumán lo verificaría por el frente: en cuya combinación muy practicable bajo todos aspectos, sería también muy aventurada la suerte de esta América meridional.(4)

No faltaría a la verdad al señalar que lo expresado en dicho artículo era nada más y nada menos que el Plan Estratégico Continental planificado por el Gral. San Martín. Pero lo interesante también es lo que se lee en su comienzo: “El genio activo y naturalmente emprendedor de los porteños…”. Sin lugar a dudas, era una clara referencia a la experiencia recogida en el accionar de las fuerzas patriotas en los hechos de guerra tanto por mar como por tierra que se habían dado desde la brillante toma de Montevideo en 1814, la Expediciones corsaristas montadas con los pocos elementos disponibles, y la genialidad de la Campaña de los Andes en 1817 con un ejército formado a la europea y una planificación que no dejó nada librado al azar.

Por ello la conformación de la Escuadra que llevaría al Perú a los veteranos del Ejército de Los Andes y Chile, como todos y cada uno de los esfuerzos de guerra realizados hasta ese momento en las Campañas de la Independencia de Sudamérica, fue posible gracias a las acciones preliminares, pero también a la firme decisión tanto militar como política de llevar la Guerra al centro del Poder Realista en América del Sur. Naturalmente, la creación de dicha Escuadra no fue sencilla así como los problemas que se presentaron en todo momento y que abarcan desde lo económico, operacional, escasez de recursos y efectivos, hasta concluir en el escollo del ataque a uno de los Centros de Poder más importantes de España en América. Y ni siquiera he mencionado a la importante Flota Realista anclada en Lima(5) que le permitía la movilidad de recursos y hombres hacia el sur de Chile, que todavía se mantenían en sus manos, o su distribución por las distintas guarniciones en el Perú.

Pero siempre que uno tropieza con estos escollos, también se encuentra con la genialidad y experiencia que llevó a nuestros grandes hombres a lograr los objetivos más difíciles.

“Para los hombres de coraje se han hecho las empresas”, supo expresar San Martín en varias oportunidades, por lo cual soy un convencido que ese pensamiento era su principal motor y motivación para llevar adelante sus Campañas y superar cada una de las adversidades que se le presentaban. Y si mencionamos esa superación, lo invito a que podamos viajar al año 1820 para encontrarnos con los preparativos finales de la expedición.

Dice el General Gerónimo Espejo:

  “…la mente del General San Martín, era llevar a la nueva Campaña lo estrictamente útil y que nunca obstase a la rapidez que conviniese a sus movimientos, y bajo ese concepto, desechaba todo lo que él conceptuaba superfluo…(6)

La Escuadra quedaría conformada de la siguiente manera:

Buques de Guerra(7)

  • Navío “San Martín”(8), Buque insignia de la Expedición, al mando del Capitán de Fragata William Wilkinson: Todo el Estado Mayor General del Ejército embarcado en el mismo.
  • Fragata “O´Higgins”(9), Buque insignia de la Escuadra a cargo del Almirante Thomas Alexander Cochrane. Comandante: Capitán de Fragata Thomas Sackville Crosbie.
  • Fragata “Lautaro”(10). Comandante: Martín Jorge Guise.
  • Corbeta “Independencia”(11). Comandante: Robert Forster.
  • Bergantín “Araucano”(12). Comandante: Thomas Carter.
  • Bergantín “Galvarino”(13). Comandante: John Tooker Spry.
  • Goleta “Moctezuma”(14). Comandante: Casey

Buques de Transporte: todos marcados con número de orden el cual iba pintado de blanco a ambos costados de las embarcaciones(15).

  • Fragata “Emprendedora”(16): Batallón Nº 8 de los Andes con 2 jefes, 9 oficiales y 308 de tropa.
  • Fragata “Mackenna”(17): Batallón Nº 5 de Chile con 3 jefes, 17 oficiales y 324 de tropa; un Escuadrón de Granaderos a Caballo con 1 jefe, 9 oficiales y 130 de tropa.
  • Fragata “Águila”(18): Batallón Nº 4 de Chile con 1 jefe, 27 oficiales, 651 de tropa; una compañía de artillería de Chile con 1 jefe, 7 oficiales, 65 de tropa y 7 cañones.
  • Fragata “Santa Rosa” (19): Dos compañías de los Andes con 1 jefe, 6 oficiales y 154 de tropa; Batallón de artillería de los Andes con 14 oficiales, 198 de tropa y 6 cañones.
  • Fragata “Minerva”(20): Batallón Nº 2 de Chile con 1 jefe, 20 oficiales y 600 de tropa.
  • Fragata “Consecuencia”(21): Regimiento de Granaderos a Caballo y Cazadores a Caballo de Los Andes.
  • Fragata “Dolores”(22): Batallón Nº 11 de los Andes  con 1 jefe, 18 oficiales y 376 de tropa.
  • Fragata “Gaditana”(23): Dos compañías de los Andes con 9 oficiales y 186 de tropa; Una compañía de artillería de Chile con 1 jefe, 2 oficiales, 50 de tropa y 6 cañones.
  • Fragata “Jerezana”(24): Batallón Nº 7 de los Andes con 3 jefes, 19 oficiales y 439 de tropa.
  • Fragata “Perla”(25): Una compañía de Artillería de Chile con 2 oficiales, 50 de tropa y 6 cañones; una compañía de Artesanos con 3 oficiales y 50 de tropa; Cuadro del Regimiento de Dragones con 1 jefe, 27 oficiales y 2 de tropa.
  • Fragata “Peruana”(26): Hospital y Cirujanos; Cuadro del Batallón Nº 6 de Chile con 1 jefe, 39 oficiales y 13 de tropa.
  • Bergantín “Potrillo”(27): Con el parque.
  • Bergantín “Nancy”(28): Con los caballos.
  • Goleta “Golondrina”(29): Armamento y Repuestos.

Esa fue la composición de la Escuadra de Guerra y los Transportes de la Expedición Libertadora del Perú.

Con relación a las fuerzas terrestres, las mismas fueron distribuidas en Tres Divisiones conformadas de la siguiente manera:

1º División o División Vanguardia - Comandante: Coronel de Granaderos a Caballo Rudecindo Alvarado

  • 50 artilleros
  • 1162 hombres de infantería
  • 261 de caballería
  • 6 cañones

2º División o División Centro – Comandante: Coronel Mayor Juan Antonio Álvarez de Arenales – Fuerza que componía el Cuerpo Principal del Ejército

  • 263 artilleros
  • 1113 hombres de infantería
  • 261 de caballería
  • 13 cañones

3º División o División Retaguardia – Comandante: Coronel del Batallón Nº 5 de Chile Francisco Antonio Pinto

  • 100 artilleros
  • 778 hombres de infantería
  • 130 de caballería
  • 6 cañones

Cuartel General:

  • Jefe de la Expedición: Capitán General José de San Martín
  • Generales de División, Coroneles Mayores: Juan Antonio Álvarez de Arenales y Toribio Luzuriaga
  • Secretario de guerra y auditor: Teniente Coronel Bernardo Monteagudo
  • Secretario de gobierno: Juan García del Río
  • Secretario de hacienda: Dionisio Vizcarra
  • Auditor general de Marina: Antonio Álvarez de Jonte
  • Oficial 1º de secretaría: Capitán Salvador Iglesias
  • Edecanes: Coroneles Tomás Guido y Diego Paroissien – Capitán José Caparroz
  • Teniente 2º José Arenales

Estado Mayor:

  • Jefe del E.M.G.: Coronel Juan Gualberto Gregorio de Las Heras
  • Ayudante Comandante General: Coronel Juan Paz del Castillo
  • Ayudantes 1ros: Tenientes Coroneles Manuel Rojas, José María Aguirre – Tenient
  • Coronel graduado Sargento Mayor Juan José Quesada, Sargentos Mayores Francisco de Sales Guillermo y Luciano Cuenca.
  • Ayudantes 2dos: Capitán Juan Agüero y Capitán de Ingenieros Clemente Althaus.
  • Ayudantes 3eros: Ayudantes Mayores Francisco Javier Medina, Ventura Alegre y Eugenio Garzón; Tenientes 2dos Gerónimo Espejo, Pedro Nolasco Álvarez Condarco y Juan Alberto Gutiérrez; Subteniente de Ingenieros Carlos Wooth.

Cuerpo Médico:

  • Cirujano Mayor: Coronel Diego Paroissien
  • Cirujano de 1ª clase: Miguel StapletonCrawley y Fray Antonio de San Alberto

Intendencia del Ejército:

  • Intendente General Juan Gregorio Lemos
  • Contador Valeriano García
  • Oficial 1º Santos Figueroa
  • Oficial 2º Alejo de Junco

Comandante del Parque:

  • Capitán de artillería Luis Beltrán

Durante varios días el Estado Mayor General del Ejército trabajó en el reparto de los distintos Cuerpos de las tres armas en los buques, teniendo en cuenta el tonelaje de éstos últimos, la cantidad de hombres, pertrechos y armamento que se disponían. El plan era que cada División tuviera lo necesario para maniobrar de forma independiente si fuera preciso o si las circunstancias así lo motivaran.

Al igual que en las operaciones del Cruce de la Cordillera de Los Andes, nada quedó librado al azar. Es así que San Martín redactó una serie de instrucciones generales para los Jefes de División y de los distintos Cuerpos donde se especificaba el orden, aseo, disciplina en la navegación, distribución de las raciones y todos los procedimientos a ser llevados adelante en caso de emergencia durante la travesía.

Asimismo cada Jefe disponía de unos pliegos que contenían las instrucciones específicas con los distintos puntos de reunión adonde debían dirigirse los buques en caso que se separaran por alguna causa de la Escuadra, así como un cuaderno con las señales para comunicación entre los distintos Cuerpos embarcados, diferente a las utilizadas por el Almirante para las embarcaciones.

Lentamente la “Expedición Libertadora del Perú” se iba transformando en una realidad y el día de su partida hacia la gloria, estaba cada vez más cercano.

La Escuadra Realista del Pacífico

Hasta aquí hemos visto la preparación y composición de la Escuadra Libertadora lista a emprender su travesía hasta el Perú desde el Puerto de Valparaíso. Pero al mismo tiempo que esto sucedía, el Virrey Pezuela movía sus piezas también. San Martín con la seguridad de la independencia de Chile ya había mostrado sus intenciones, las cuales vimos anteriormente que fueron anticipadas por el Virrey. Por este motivo, el Brigadier Antonio Vaccaro fue nombrado como Jefe de la Escuadra compuesta por 13 buques y 32 cañoneras, cuya misión era operar contra los buques patriotas, y que formaban parte de la Flota Realista del Pacífico, la cual había perdido el dominio del mar luego de las Campañas Navales del Almirante Manuel Blanco Encalada entre otras más que fueron realizadas en esos años. Gracias a dichas campañas el poderío naval español quedó neutralizado en El Callao, aunque sin lograrse su destrucción total, sufriendo a su vez la captura de muchos buques que pasaron a engrosar la Primera Escuadra Chilena que participaría de la “Expedición del Perú”.

Veamos pues cómo estaba compuesta en parte esta Escuadra Realista del Brigadier Vaccaro:

Fragatas

“Esmeralda”(30)
“Prueba”(32)
“Venganza”(34)
“San Fernando”(37)
“Milagro”(39)
“Carmen”(42)
“Trujillana”(43)

Bergantines

“Veloz”(31)
“Lucero”(33)
“San Agustín”(35)
“Congreso”
“Monarca”(40)
“Clero”
“Justiniano”
“Pezuela”

Goletas

“Jesús”
“María”
“Ave María”(36)
“Mercedes”(38)
“Terrasana”(41)


En esta Escuadra se destacaban las fragatas Esmeralda, Prueba y Venganza como las más poderosas de la Flota, las cuales fueron despachadas contra las embarcaciones patriotas, desplegando al Bergantín estadounidense “Warrior” como espía e informante.

Lamentablemente no se disponen de mayores datos del resto del componente de la Flota Realista del Pacífico, lo cual nos permitiría tener una impresión aún mayor de la magnitud y fuerza con la cual debió enfrentarse la Expedición.  Sin embargo, bastará sólo con echar una mirada a los números de cada Escuadra para darse una idea de la desigualdad de fuerzas, aunque no así de destreza y habilidad del componente humano en el momento en que los cañones tronaron y el mar de inundó del coraje y arrojo de los marinos de ambas Armadas en lucha.

Conclusiones

Por lo expresado en este trabajo, se ha intentado dejar constancia de la importancia que tuvo en la conformación de la Escuadra de la Expedición Libertadora del Perú, cada una de las acciones realizadas en el Pacífico desde 1815 a 1817 por parte de Brown y Bouchard.

La importancia de dichas acciones que al ser unidas con sucesos como la Campaña de los Andes en 1817 repercutieron en las fuerzas realistas y en la planificación de los movimientos para su Ejército en esta parte de América tanto por mar como por tierra.

Sin lugar a dudas, aquellos acontecimientos dados en esos años, los cuales no hubieran sido posibles sin la resolución y bravura de los Comandantes que supieron ejecutarlos, fueron el primer eslabón en el cual la Expedición al Perú de 1820 supo apoyarse de una manera concreta y fuerte.


Un eslabón más que unido a otros como la Toma de Montevideo, supieron transformarse en esos grandes hitos que han marcado la historia de nuestra patria.

El mar como mudo testigo pudo ver entonces como esos hechos, que se sucedieron en aquel tiempo, terminaron siendo la continuidad de acciones cuyo norte siempre fue el mismo: la libertad de las naciones americanas del poder realista.