Congreso Internacional de Historia
Bicentenario de la Campaña Browniana en el Rio de la Plata (1814-2014)

ESCUELA DE DEFENSA NACIONAL, 22 y 23 de octubre de 2014. Ciudad Autónoma de Buenos Aires.


"Las menciones de Brown en la poesía popular rioplatense" por Olga Fernández Latour de Botas
CEFARC/UCA

 
   
   
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Quisiera contribuir con un trabajo, encuadrado en mis temas habituales de la poesía popular oral y escrita, a esta benemérito encuentro de homenaje al ilustre marino don Guillermo Brown(1), pero no he encontrado materiales para hacerlo.

No hay ningún texto en que se mencione a Brown entre las 250 piezas  de carácter histórico-político que configuran el material de base para mi obra Cantares históricos de la tradición argentina(2), material que reúne todas las composiciones poéticas que los maestros de las escuelas Ley Láinez de todo el país enviaron al Consejo Nacional de Educación en 1921, como respuesta a la encuesta organizada por aquella venerable institución. 

Recorrí la obra por si, con los años transcurridos desde que la elaboré, hubiera olvidado algo, pero no era asi: Brown estaba ausente del cancionero popular-tradicional, anónimo, que su tiempo legó a los años siguientes y que permaneció en la memoria regional hasta que los meritorios maestros de 1921 lo volcaron en sus legajos manuscritos, lo cual me invitó a pensar en otros tipos de poesía que pudieran haber recogido las hazañas del marino, o cualquier clase de  anécdotas sobre su vida y su obra.

Por ello me puse a buscar en ese exitoso sucedáneo del folklore poético que conocemos como “poesía gauchesca”, poesía escrita por autores letrados en lengua con isofonía rústica, donde se toca todo tipo de temas desde la posición cultural de los gauchos rioplatenses, o atribuida a ellos. Llevé mi rastreo por todo el espectro de la producción correspondiente a los años en que vivió el  Brown en Buenos Aires  (1809 hasta su muerte  el 3 de mayo de1857) y aparecieron allí los autores fundamentales de la primera etapa de afluencia popular de la poesía gauchesca. Sin embargo,  y, al contrario de lo ocurre con otros nombres presentes en múltiples piezas de Bartolomé Hidalgo, de Luis Pérez, de Juan Gualberto Godoy,  en la Argentina así como de Manuel de Araucho  en el Uruguay, la mención de Brown  ha sido eludida.  

El único autor gauchesco que menciona a don Guillermo Brown en algunas composiciones de su “Paulino Lucero” es  el más activo y luego famoso de sus contemporáneos:  Hilario Ascasubi (1807-1875).. Tras leerlas y observar el cuidado tratamiento que se da a su nombre y a sus acciones puedo reflexionar y explicarme el  por qué de la escasez de menciones en esos textos de fogosa intencionalidad política y propagandística. Lo que creo percibir  me resulta honroso para el poeta y para el prócer. Creo entrever que las virtudes de Brown fueron tan reconocidas entre sus adversarios, que no se quiso utilizar su nombre en el contexto de las sátiras, de las burlas caricaturescas a que otros adversarios políticos fueron sometidos en las páginas de un periódico paradigmático del tiempo de Rosas: “Paulino Lucero o Los gauchos del Río de la Plata cantando y combatiendo contra los tiranos de la República Argentina y oriental del Uruguay (1839 a 1851)”.

De todos modos, vamos a los mencionados textos de Ascasubi que si bien, por ser extensos, no hemos de transcribir aquí en forma completa, el lector puede hallar en alguna de las numerosas ediciones que estas “gacetas” tuvieron a partir de la publicación de las Obras completas de su autor, tomo aparecido en París en 1872.

La primera es- manteniendo la grafía de época-  la titulada:  Carta de un gefe asustado del Restaurador Rosas, dándole cuenta de cierto funesto encuentro que tuvo con las fuerzas del general Rivera, en el Departamento de Maldonado en la Banda oriental, datada en;  “Cerrito de Montevideo a 23 de julio de 1843”. Son diez décimas espinelas, la primera de las cuales dice:

Juan Manuel, a estos parajes,
después de aventuras tiernas,
con el rabo entre las piernas
me han arriado los salvajes;
es preciso que trabajes
por auxiliarme lueguito,
pronto, por Dios, hermanito,
que estamos muy apuraos
y todos apeñuscaos
en la falda del Cerrito.

En las dos últimas se refiere el poeta al  ministro británico en Buenos Aires, John Henry Mandeville, y finalmente al Almirante don Guillermo Brown, a quien nombra primero el Rengo, con referencia a la lesión en una pierna que aquejaba al marino como consecuencia de sus combates contra Vigodet y los realistas en el primer sitio de Montevideo, y por fin Brun, que es la manera en que ha de citarlo en lo sucesivo. Dicen las décimas:

Si Mandevil(3) se empeñara
con el comodoro inglés,
presumo yo que, tal vez,
el hombre nos aliviara;
o al menos si se embarcara
el Briste Pake y viniera,
puede ser que consiguiera
pillarlo de bien humor;
porque si no, el comedor
le hace pelar la cadera.

Por último te prevengo,

como amigo de confianza,
que no me queda esperanza
sino en los barcos del Rengo(4);
a Brun tan solo me atengo,
aunque el viejo desconfía
que lo atrasen. ¡Virgen mía!
me cuelgo de una cumbrera
y concluye su carrera
tu amigo ¡Jesús María!

Otra pieza del Paulino Lucero de Ascasubi en que se menciona a Brown es la titulada “Cielito del curandero”, cuyo epígrafe, a manera de dedicatoria reza: “A la memoria del señor comodoro Purvis(5). La primera copla dice:

Voy a cantar un Cielito
a salú del Comodor,
que tiene noticias lindas
y está de muy buen humor.

Y continúan otras, en una de las cuales se encuentra la referencia a Brown:

Cielito, porque ya ve,
que no sube a la cucaña
el ministro Mandevil
que engañó a la Gran Bretaña.

Al fin el gobierno inglés
ha descubierto la embrolla:
y a Rosas y al Pastelero,
les manda sumir la boya.

Cielito, cielo, mi cielo,
cielito en el Miguelete,
¿Qué dirá de estas noticias,
nuestro paisano Alderete?

Ahora que el tal Mandevil
le dice por fuerza a Brun(6)
que se largue y desensille
porque ya suena el run run…

Siguen once coplas más de Cielito, con sus estribillos característicos. Por fin, la última composición del Paulino Lucero en que hallamos referencias almirante Guillermo Brown es la titulada “Isidora la federala y  mashorquera” en cuya tercera copla de la 1ª parte,  se encuentra:

La Isidora regordeta
se va a embarcar al Buceo(7)
¡vieran con qué zarandeo
Va arrastrando una chancleta!

Que lleva un pie desocao
de resultas de un fandango,
en que le rompió el changango(8)
en la cabeza a un soldao;
Y en esa noche con Brun
bailando la refalosa
anduvo poco mañosa
queriendo hacerle el betún(9)

La pieza es extensa, consta de dos partes y contiene no solamente cuartetas sino también tiradas de versos con estructuras de métrica y rima  irregulares. En ella se relatan algunos de los episodios más sangrientos de los crímenes cometidos por la Mazorca, como el del asesinado del gobernador de  Corrientes  Genaro Berón de Astrada(10), todo lo cual es acompañado con notas del mismo Ascasubi. El epígrafe general dice lo siguiente: “Relación, que del embarque, del viaje y del fin trágico de la Arroyera, le fue remitida desde el campamento de Oribe al gacetero Jacinto Cielo, por su amigo Anastasio el Chileno, el cual andaba de bombero de los patriotas entre los sitiadores de Montevideo”.

Hasta aquí lo que podemos presentar como menciones del Almirante Brown en la poesía gauchesca de su tiempo. Para quienes se interesen por obras poéticas posteriores referidas al ilustre marino es obligado recomendar la obra de Héctor Pedro Blomberg  Cantos navales argentinos(11), donde se lo menciona en quince piezas, algunas de ellas íntegramente dedicadas a exaltar su memoria. En relación con el mayor drama que afectó los últimos años del almirante, la muerte voluntaria o accidental de su amada hija Elisa después de conocer la noticia del fallecimiento en batalla de su novio - el  sargento mayor Francis  Drummond, de origen escocés e incorporado a las fuerzas del almirante Brown en tiempos de la guerra con el Brasil-,  varios escritores han dejado testimonios  emocionados. Pedro Moya en “La Ofelia del Plata” y el mismo Héctor Pedro Blomberg en “La novia del Plata”, título de la primera obra de teatro que inmortalizo su tragedia.. Más tarde  Homero Manzi junto a Ulises Petit de Murat escribieron “La novia de Arena”, pieza  que se estrenó en el teatro Odeón de Buenos Aires en 1945.  

El poeta León Benarós(12) le dedicó el  romance  que dice:

Año de mil ochocientos
veintisiete, año de duelo.
Elisa Brown se suicida
en las aguas del Riachuelo.

¡Ay, la niña valerosa
de la quebrantada fe!
Ya posa su pie en el barro,
ya el río lame su pie.

Blanco era su pensamiento,
blanco su amor floreció,
de blanco se fue hacia el río
y de blanco se metió /…/

Recientemente se ha incorporado a esta línea de producción historiográfica  y poética que recuerda al prócer la obra “Canto al Almirante Brown”  del académico y capitán de Navío  Dr. Guillermo Andrés Oyarzábal (poesía) y del Maestro Luís María Serra (música),  que se encuentra en soporte DVD y fue presentada en la Colonia del Sacramento (Uruguay) en diciembre de 2010.