Congreso Internacional de Historia
Bicentenario de la Campaña Browniana en el Rio de la Plata (1814-2014)

ESCUELA DE DEFENSA NACIONAL, 22 y 23 de octubre de 2014. Ciudad Autónoma de Buenos Aires.


"Algunas consideraciones geopolíticas e históricas para el Río de la Plata de comienzos del siglo XIX"(1),
por Enrique Blajean Bent(2)
 
   
   
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  ¨…La historia es madre de la verdad, es émula del tiempo, depósito de las acciones, testigo de lo pasado, ejemplo y aviso de lo presente, advertencia de lo porvenir…¨.

Miguel de Cervantes y Saavedra (1547-1616), soldado y escritor español. Su obra de mayor trascendencia es la novela  “El Quijote de la Mancha”.

Este trabajo trata de tiempos de revolución (3): Como es sabido, en tales tiempos, las palabras que nombran a las cosas, o son a menudo poco claras y sus sentidos se ¨contaminan¨ de nuevos significados, o son dramáticamente claras. Pero también durante las revoluciones suceden cosas nuevas que reclaman nombres nuevos. Suele ser el tiempo de neologismos, de obsolescencias y de anacronismos. La ya tan lejana época -han transcurrido más de dos siglos desde los comienzos del siglo XIX con relación al hoy-, nos encuentra creo, en condiciones de intentar, primero nombrar y luego intentar analizar algunas de las múltiples tensiones antropológicas y económicas, y además de casi todos los tipos que ocurrieron en esta parte del mundo, las que habrían de conducir a la solemne declaración de la independencia argentina de julio de 1816, con el muy posterior cronológicamente hablando, nacimiento de la RA como sociedad política, ya independizada del IE, sobre tierras que habían sido parte de dicho imperio, y que previamente al pronunciamiento hecho en BA el 25 de mayo de 1810, cuando se creó la PJG presidida por el G Cornelio Judas Tadeo de Saavedra y Rodríguez (1759-1829), la que proclamó el final del VRP (creado en 1766 por el rey Carlos III, (1716-1788, Ib rex 1759-1788). La creación de esta PJG, y la voluntad posterior a su creación para alcanzar una independencia política, habrían de conducir a las múltiples guerras por la independencia argentina, libradas en la tierra y en el mar, hechos que nos acercan sustancialmente al motivo central de este congreso de homenaje al A William Brown.

La guerra por la independencia argentina en las aguas, considero que tuvo dos momentos principales: el primero, fueron las luchas por el dominio del RP y sus dos grandes afluentes, los RP y RU. El segundo, fue el de la guerra de corso, llevada a sangre y fuego contra los intereses españoles en todo el mundo, en la que también el gran Brown hubo de tener que ver. Las luchas libradas en dicho primer momento, incluyeron combates desde escuadras patriotas, contra la flota española establecida en la Real Base de Montevideo, creada por el mismo rey que fundó el VRP, y casi al mismo tiempo. Después de la derrota de la primer escuadrilla naval argentina, al mando del maltés CM Juan Bautista Azopardo (1772-1848), la que combatió en las acciones de San Nicolás sobre el RP, el 2-3-1811, la FE continuó dominando las aguas, capturando alimentos para la ciudad de Montevideo, bombardeando varias veces a BA, y bloqueando (parcialmente) las comunicaciones y la logística del ejército patriota que sitiaba por tierra a la capital de la entonces Provincia Oriental del VRP. Después de la derrota de San Nicolás, en BA se decide formar una escuadra capaz de oponerse a la FE. La misma se terminó de alistar a principios de 1814, y se puso al mando del recién nombrado TCM William Brown (1777-1857). Sobre los grados y las jerarquías navales de entonces, comento que en esos, los que podemos considerar como los años fundacionales de la ARA, sus oficiales utilizaban los mismos grados que el personal del ejército, con el agregado de Marina. Esta norma fue vigente hasta 1880, cuando la fuerza naval adoptó una nomenclatura propia, y que continúa hasta hoy. En esos años iniciales, uno de los muy pocos marinos a quién se dio el trato de A (palabra originada desde el árabe Amir-al-Bahr, por señor o príncipe de los mares), fue el luego BGM William Brown. Los combates navales librados bajo su mando entre marzo y mayo de 1814, constituyeron un triunfo completo y decisivo para las muy incipientes armas patriotas. Luego de los mismos, se abrió a una navegación más segura las aguas del RP, a la vez que se puso fin a tres siglos de dominación española en dicho río y en sus grandes afluentes, y se desbarató definitivamente la estrategia realista, por la cual la Real Base de Marina de Montevideo, o Real Apostadero de Marina sería una de las dos partes de una misma pinza, para sujetar y dominar a la ciudad de Buenos Aires junto con la otra parte de la misma herramienta, ejércitos realistas que habrían de bajar combatiendo desde el Virreinato del Perú, para llegar primero a la ciudad de Córdoba, y desde ahí seguir a Buenos Aires. Esta visión estratégica la tuvo el R de España, Fernando VII. También esta victoria dio fin a la existencia del Real Apostadero de Marina de Montevideo, hecho que posibilitó la posterior toma de la ciudad por los ejércitos independentistas sitiadores.

Nuevas terminologías se comenzaron a utilizar cuando la Revolución de Mayo, a través de los miembros de la PJG, procuró afianzar sus condiciones de ulterior triunfador, para lo cual entre otras muchas tareas, se debió crear y fortalecer la utilización de un lenguaje propio, con términos distintos al utilizado y legitimado en su uso por las autoridades constituidas, no solo para ganar victorias en los campos de batalla, sino también para alcanzar y sostener una nueva legitimidad.

Como parte natural de la conquista de SA, el IE había traspasado desde España conocimientos e instituciones de todo tipo, para permitir a esta gente asegurar el gobierno de estas regiones. Entre las instituciones consideradas estaban los cabildos. El origen de los mismos, es un sistema de gobierno muy antiguo, que se vincula al DR a través del derecho del Reino de Castilla. También del cabildo, que no fue una institución con características homogéneas e idénticas para todo el IE, se desprende  el antiguo concepto de vecino/na del que dice el DRAE:

  “que habita con otros en un mismo pueblo, barrio o casa, en habitación independiente / 2. Que tiene casa y hogar en un pueblo, y contribuye a las cargas o repartimientos, aunque actualmente no viva en él. Un autor(4) sostiene que ¨... el vecino era español, hombre, y debía poder demostrar su pureza de sangre, es decir, que ni él ni sus ancestros estaban mezclados o provenían de las castas (sistema social en el que el estatus personal se adjudica de por vida, por tanto en las sociedades organizadas por castas los diferentes estratos son cerrados, y el individuo debe permanecer en el estrato social en el que nació), ni era moro ni judío...¨.

Para reemplazar a este concepto, durante muchos años se usó el de ciudadano, más combativo, creado y difundido por los trabajos de los autores políticos franceses, previos a la gran Revolución de 1789, del que dice el DRAE:

  “ciudadano, na: Natural o vecino de una ciudad / 2. Perteneciente a la ciudad o a los ciudadanos / 3. El habitante de las ciudades antiguas o de estados modernos como sujetos de derechos políticos y que interviene, ejercitándolos, en el gobierno del país / (hay otras acepciones).

Recordemos que antes de 1766, año de la creación del VRP, las partes territoriales que lo integraron, fueron partes de las provincias de Buenos Aires, Cuyo, Charcas, Tucumán, Paraguay, Potosí, y Santa Cruz, las que hasta entonces formaban parte del Virreinato del Perú, aunque dependían administrativamente de BA, como cabecera de la Gobernación del mismo nombre. Una vez creado el VRP, dicha ciudad fue la nueva capital virreinal. El VRP fue el de más corta duración (44 años), y por muy lejos el más pobre en recursos económicos de los virreinatos del IE, que en América tuvo otros tres: los virreinatos de Nueva España, Nueva Granada y del Perú.

El Vireinato de Nueva España (1521-1810), tuvo su capital en la ciudad de México. Se integró con el territorio de esa república, más extensas zonas que hoy forman parte del territorio de los EEUU, más partes de los territorios insulares de las islas antillas, e incluyó además a toda la denominada AC.

El Virreinato del Perú (1542-1824). La segunda de las fechas es por la derrota, seguida de una inmediata capitulación española, tras la decisiva Batalla de Ayacucho, del 9-12-1824. Algunos autores reconocen recién a 1826, como el año de la terminación de este gran virreinato, por la caída española de la fortaleza del Callao. Tuvo su capital en la ciudad de Lima. Se integró en su máxima extensión con los territorios (hoy parciales), de las repúblicas de la Argentina, de Bolivia, de Chile, de Ecuador, de Paraguay, de Perú, de Uruguay, y partes del territorio actual del Brasil y de Venezuela.

El Virreinato de Nueva Granada (1717-1821), tuvo su capital en Santafé de Bogotá, y se integró con los territorios (hoy parciales) de las repúblicas de Panamá, de Colombia, de Ecuador,  de Venezuela, y partes del territorio actual del Brasil, y de Guyana.

Cuando la PJG de BA el 25 de mayo, afirmó primero la lealtad de los ciudadanos locales al rey de la familia Borbón Fernando VII (1784-1833, Ib rex 1808 y 1813-1833), a quién considero el último monarca absoluto y absolutista de España, persona que sus detractores peninsulares bautizaron como el rey felón, mientras que sus partidarios en el marco de las luchas que los españoles libraron contra el IF, bautizaron como el deseado, y que estauvo prisionero de NB y del IF junto con su padre Carlos IV (1748-1819, Ib rex 1788-1808). Los dos fueron liberados en 1813. Una vez liberado Fernando VII reasumió su trono, y una de sus primeras acciones fue derogar la constitución liberal española de 1812, conocida popularmente como la Pepa, por haber sido proclamada el 19 de marzo de ese año, día de San José. Fernendo VII reimplantó el absolutismo, y como consecuencia, en parte natural y propia del mismo, retornó la inquisición española para ser reinstalada nuevamente como una parte importante del mismo sistema político. Esta institución bárbara habría de volver a tener existencia en España, y en los rezagos de otras de sus colonias (en América, en las Antillas: las islas de Cuba y Puerto Rico. En Asia: en las Islas Filipinas, y en otras, como Guam), hasta que en todas ellas se cerrara su existencia definitivamente en 1834. A la inquisición se la había clausurado definitivamente en la SA continental y ex española, a consecuencia de las libertades promulgadas por las nuevas naciones, pero ya como ex colonias  independientes.

Otro de los planes de Fernando VII, fue enviar por mar una gran expedición militar, que sería irresistible por su magnitud y armamentos, con destino al Real Apostadero de Marina de Montevideo, que como vimos fue fundado por Carlos III por cédula del 9 de agosto de 1776 como base permanente de la RAE en el VRP. Carlos III había elegido Montevideo como sede, porque dicha ciudad tenía un puerto con lecho de piedras y mayor profundidad de aguas, y que ofrecía grandes ventajas naturales respecto al de la ciudad de BA (La Boca del Riachuelo), porque tenía extensos bancos de arena en sus accesos, lo que obligaba a los buques de gran calado a fondear lejos de la costa. Como dato no menor, en 1811, a la guarnición de las fuerzas españolas destacadas en las IM le fue ordenado ir al Apostadero de Marina de Montevideo. Vuelvo al plan de Fernando VII: dicha expedición, que nunca llegó al RP, habría de ser una de las dos partes de la tenaza para dominar la revolución de BA. La otra, eran los ejércitos realistas que habrían de bajar combatiendo desde Lima, para ocupar primero el Alto Perú, para luego ir a Córdoba, para llegar a BA posteriormente. Como vemos, no era un panorama ciertamente positivo el que se abría a las autoridades independentistas, unido todo esto a la desesperante, permanente y casi continua escasez de recursos económicos.

Los virreyes, eran representantes directos de la corona española, desempeñaban en el territorio que tenían a cargo el doble rol de gobernador civil y militar (o de capitán general), por un espacio de tiempo que podía llegar a ser de hasta unos seis años. De ellos dependían todas las autoridades ya fuesen civiles (alcaldes; cabildantes, auditores, regidores, etc.) o militares, tanto en la gestión de sus funcionarios permanentes (el inspector general, el comandante general de fronteras y el sargento mayor de cada plaza), así como en las funciones transitorias creadas en tiempo de guerra, diseñadas en función de cada emergencia. La llamada en la RA Revolución de Mayo culminó tal como he dicho, cuando el 25 de ese mes del año 1810, el pueblo de BA aprobó la creación de un gobierno independiente de la autoridad española, para primero ganar, y luego intentar sostener la independencia de algunas de estas provincias, proceso que terminó con el poder del IE en SA, en 1826.

Deseo exponer a continuación cuales fueron algunos de los principales factores, que como hechos históricos  influyeron para que ese pronunciamiento se pudiese realizar:

  • La guerra triunfante de los EEUU contra su metrópolis colonial, el UK, y la declaración de su independencia (1776);
  • El ideario liberal de los pensadores iluministas franceses, expuesto en multitud de libros y publicaciones de todo tipo hechos en forma previa, o posterior a la Revolución Francesa de 1789, con ideas del afianzamiento de las libertades políticas y económicas, sistema absolutamente contrario al sistema político y religioso absolutista y monopólico impuesto por el IE. Este ideario había alcanzado gran predicamento entre las figuras más importantes de la élite local;
  • Las así llamadas Invasiones Inglesas de 1806 y 1807 (algunos autores sostienen que las dos fueron una sola, mientras otros alegan que fueron más de dos). Sea lo que sea, constituyeron desde la perspectiva americana, para esta región, los hechos más importantes de comienzos del siglo XIX. Las mismas ocurrieron mientras BA era la ciudad capital del VRP, y respectivamente generaron las llamadas Reconquista y Defensa de BA. Entre los subproductos de las mismas triunfantes, permitieron entrever en la práctica otros criterios de gobierno distintos a los impuestos por el IE, y permitieron también el fortalecimiento de una mayor confianza en las potencialidades locales para desempeñar las funciones civiles o militares que exigiese el gobernarse;
  • El caos reinante en España, creado por la invasión del IF, con la disolución ordenada por este de la JCS a principios de 1810, la que gobernaba las colonias del IE, y que había designado en 1809 al último virrey efectivo del VRP, el A Baltasar Hidalgo de Cisneros (1755-1829), quién ya en funciones intentó terminar con el monopolio español, dictando ese mismo año una Ley de Libertad de Comercio, la que resultó, por sus casi nulos efectos, tardía;
  • Las anteriores son las razones que denominaré tradicionales, reconocidas habitualmente en muchos lados. Deseo ahora agregar dos factores que denominaré no tradicionales, pero que considero también tuvieron una gran importancia para el tema en consideración, al menos con una dimensión de importancia similar a los anteriormente expuestos. El primero es el conflicto permanente que existía entre los IB e IE, por lograr espacios y ganancias de todo tipo, en una confrontación permanente y que se daba en todos los campos. El segundo de estos factores es la acción continuada de la masonería universal, la que en su búsqueda permanente de lo excelsamente elevado junto con lo antidogmático, desempeñó un papel fundamental en la liberación de estas tierras de SA del altamente ineficaz IE, el que estaba arropado con el abrigo de otro imperio universal, tan  ineficaz como el español, el de la IC. Destaco también como tesis que esta misma liberación de SA debe ser inscripta en los tradicionales conflictos imperiales que existieron siempre entre el IE y el IB, que los llevó entre otras muchas derivaciones, a tener un intenso conflicto comercial entre los dos imperios, lo que llevó también entre muchos otros temas, a que para facilitar la anhelada expansión territorial de la monarquía portuguesa (en la fecha considerada, ya Portugal y su corona, eran un incondicional aliado menor del IB), al RP, o al menos hasta su costa oriental, como para que fuese fundada en 1680 la Colonia del Sacramento, tradicional asiento para asegurar una mejor operación del contrabando mercantil, colonia que pasó tantas repetidas veces de mano entre portugueses, españoles y británicos, hasta el advenimiento de la ROU.

Otra de las tesis que sostengo (DRAE: del latín, y antes del griego: Conclusión, proposición que se mantiene con razonamientos), y que es de fácil comprobación, es que el origen de los muchos conflictos que protagonizaron los IB e IE, los que en varias ocasiones llegaron a ser guerras, comenzaron casi inmediatamente luego que se organizó el reino de España en el siglo XIV, y en seguida del descubrimiento por Cristóbal Colón de América. En aquellos momentos, la política oficial española era principalmente confrontar con el reino de Francia. Como parte de esa política, los reyes consortes de la recientemente creada España, Isabel I de Castilla y Fernando II de Aragón, hicieron los arreglos necesarios para que una de sus hijas, la menor, Catalina de Aragón (1485-1536, rex 1509-1533) se casara con quien fue heredero del trono inglés. Primero fue con el príncipe Arturo, primer heredero del rey Enrique VII (1457-1509, rex 1485-1509). Ante la temprana muerte de Arturo, Catalina se casó con el que luego habría de ser más conocido por el nombre de Enrique VIII (1491-1547, rex 1509-1547).

Uno de los más destacados hechos de los muchos que encaró este monarca, fue el comienzo de la iglesia anglicana en 1534, con el rey de Inglaterra, es decir con él mismo, como su jefe superior y absoluto, dando comienzo a un cisma religioso en Occidente, y rompiendo de manera fundamental con la IC, cuyo papa de ese momento Clemente VII (1478-1534, papa nº 219, 1523-1534) née Julio de Médici, se había negado a conceder un divorcio a los integrantes de la pareja real de Inglaterra, matrimonio que tenía entonces una duración de unos 24 años. Retomando mi pensamiento, fueron muchas las oportunidades que existieron, y muy variados los motivos de conflicto entre las dos naciones, los que nacidos primero por las competencia económica, se potenciaron a partir de desaveniencias por motivos religiosos, y tomaron impulso y virulencia desde los comienzos del siglo XVI, y duran hasta hoy 5 siglos y han tenido como escenario las más variadas latitudes y longitudes del mundo. En todos ellos se encuentran uno, o los dos de estos hilos conductores: una intensa competencia entre los contendientes, y/o el lucro deseado y/o buscado por uno o por ambos.

Un tema que avala lo dicho es el contrato firmado entre España e Inglaterra en Madrid, el 26 de marzo de 1713, conocido como Tratado del Asiento de Negros, con el texto de otro tratado complementario del anterior, de fecha 26 de mayo de 1716, el segundo principalmente con aclaraciones sobre artículos del primero. El UK, por ejemplo en momentos de la firma del mismo, había mantenido desde muchos años antes su política pro esclavista, hacia adentro y hacia afuera de sus fronteras, hasta que tras varios intentos promovidos en el UK por los abolicionistas británicos, estos consiguieron que en 1807 el parlamento del reino prohibiera el negocio de la esclavitud. A partir de entonces Jorge III de Hannover, rey de Inglaterra (1738-1820, rex 1760-1820) a Jorge el granjero, produjo un cambio yendo a las antípodas, y decidió combatir el tráfico de  la esclavitud a escala mundial; para ello desplegó una serie de medidas utilizando a la RN como eficaz herramienta al efecto. Es interesante mencionar que durante su crucero alrededor del mundo (años 1817 y 1818), navegando desde América hacia los océanos Índico y Pacífico, en su viaje de corso contra el comercio español, la fragata La Argentina, al mando del militar y marino francés CM Hyppolite de Bouchard (1780-1837), en una escala en la Isla de Madagascar recibió un pedido de ayuda de un marino británico, porque en el puerto estaban fondeados cuatro buques negreros, sin haber todavía cerca un buque británico para oponérseles. Las PURP eran antiesclavistas (recordar la posición de la Asamblea de 1813, estableciendo la libertad de vientres). A lo pedido accedió Bouchard, abordó los buques, e hizo liberar a los esclavos que estaban a bordo, y confiscó los alimentos para impedir que las mismos personas u otras fuesen capturadas, y emitió una orden de pago por su valor, a ser reconocida en BA, permitiendo todo esto que, luego de arribar al lugar un buque de guerra británico, este se hiciese cargo de la situación, liberando al corsario argentino para continuar su viaje.          

Cuando nacían las PURP, los recursos económicos concretos de las PURP fueron muy pocos, y con muy pocas expectativas de mejorarlos para una sociedad que, su mayor producto de exportación eran los cueros salados, y en la que todo lo que se hiciera o se dejase de hacer condicionaría a los gobiernos siguientes a cada caso, por las esperables muy grandes limitaciones económicas futuras. Es así que en 1824, el progresista gobierno del BG Martín Rodríguez (1771-1845, G PBA 1820-1824), a través de su ministro de Gobierno y de Relaciones Exteriores Bernardino de la Trinidad González Rivadavia y Rivadavia (1780-1845, P RA 1826-1827), contrajo un préstamo con un banco de Inglaterra, el famoso banco Baring Brothers. Estos fondos fueron requeridos para ser aplicados a la concreción de ciertas obras públicas indispensables, entre las que se preveía construir un puerto moderno para la ciudad de BA, aunque en los hechos los fondos se utilizaron mayormente para financiar la guerra contra el Brasil, ya que hubo que reasignar recursos muy urgentemente, si se quería defender la independencia recientemente proclamada. En esos momentos (1825) un joven ingeniero francés, Charles Henri Pellegrini (1800-1875), graduado en ese mismo año en la prestigiosa Escuela Politécnica de París, llegó al RP contratado para participar en la construcción de esas obras públicas, obras encaradas por un gobierno que cuando llegó Pellegrini aquí, se encontró con que no existía más (respecto al puerto, hubo que esperar unas 6 décadas más para que otro gobierno progresista y transformador, el primero del G Julio Argentino Roca (1843-1914, P RA 1880-1886 y 1898-1904), encarara la construcción del conocido como Puerto Madero). Pellegrini para su sostenimiento, entonces se dedicó a la pintura, con cuyo producido se había pagado su carrera universitaria en su país. Se convirtió en el retratista y paisajista de moda de la sociedad de BA, además de ejercer aquí tiempo después su profesión ingenieril, construyendo algunas obras. Entre ellas el primer edificio en BA con estructura de acero, el primitivo Teatro Colón, que ocupó la manzana donde hoy está la casa central del Banco de la Nación Argentina,  Plaza de Mayo de BA, banco que años después (1891) habría de ser fundado por su hijo, Carlos Enrique José Pellegrini (1846-1906, P RA 1890-1892), futuro presidente de la RA, función a la que accedió por, al ser el vicepresidente de Miguel Ángel Juárez Celman (1844-1909, P RA 1886-1890), quién habría de sucederlo en su renuncia.

Volviendo a 1825, los proyectos de obras públicas previstas originariamente para invertir los fondos del préstamo no pudieron ser construidas, ya que en 1826 año del inicio de la Guerra con el Brasil, aparecieron emergencias impostergables, como dotar de armamento al EN, construir y armar una flota, la que comandada por el A William Brown, habría de brindar episodios inolvidables de triunfo para las armas argentinas. La cancelación del préstamo concertado con el banco Baring Brothers se hizo unas cuantas  décadas después, aunque haya surgido hace poco tiempo una interesante situación, que es el conocimiento público de papeles originales desclasificados y depositados en Inglaterra. Es interesante comparar lo que va del ayer al hoy, en que gobiernos herederos del fango peronista se felicitan de no pagar sus compromisos internacionales, mientras una turbamulta de ese origen político aplaude ese concepto, y la conducta deleznable que el mismo genera, comparado con la visión de otro gran presidente argentino de esa época, el tucumano Nicolás Avellaneda (1837-1885, P RA 1874-1880), quién dijo:

  ¨... hay dos millones de argentinos (sugiero tener en cuenta la demografía de la época), que economizarán hasta sobre su hambre y su sed, para responder en una situación suprema a los compromisos de nuestra fe pública en los mercados extranjeros...¨.

Pero volvamos a 1842, el banco acreedor envió un emisario a BA para negociar con el gobierno local (ejercido entonces por el G Juan Manuel de Rosas), y procurar obtener el pago de los intereses caídos, y de ser posible la deuda del capital, buscando así la cancelación del mismo. A fines de ese año el emisario, señor François Falconnet, se reunió con el G de BA, quién le entregó una carta dirigida al banco Baring Brothers en la que se comprometía a buscar una solución, la que presuntamente apareció cuando el 17-2-1843, su ministro de Hacienda, Manuel Insiarte Gutiérrez (1796-1868), propuso al acreedor en forma escrita, por indicación del G, que se podrían cumplir los servicios atrasados y el pago del total del capital, si Inglaterra compraba las IM, reconociéndose previamente la propiedad argentina del islario: George Hamilton-Gordon, el famoso Lord Aberdeen KG, KT, FRSE, FRS, PC, FSA (Scot) (1784-1860, FO 1843, PM UK 1852-1855), en ese momento (1843) ministro a cargo del FO, y luego (1852-1855) PM del UK desechó la propuesta, e Insiarte Gutiérrez volvió a insistir sobre el tema con otra nota, fechada el 24-3-1844, la que tampoco fue nunca contestada.