LA GOBERNACIÓN DELEGADA EN EL ALMIRANTE BROWN
Y EL ORIGEN DEL PUEBLO PIÑEIRO EN AVELLANEDA
Por Rudi Varela

9 Páginas A4

 

INDICE

Antecedentes

El Almirante William Brown asume la Gobernación

Pacto secreto entre Lavalle y Rosas en Cañuelas

Segundo pacto en la quinta de los Piñeiro

Los dueños del casco donde se reunieron

Los negros esclavos de Felipe Piñeiro

El primer argentino en mejorar la raza caballar

Visita de Mitre y Echeverría

 

ANTECEDENTES

Nuestra Patria empezó a independizarse de España en mayo de 1810, lo reafirma en julio de 1816 y se concreta en la última batalla contra España en diciembre de 1824 en Ayacucho, Perú.

Pero desde 1810 internamente estuvo dividida. En primera instancia entre morenistas y saavedristas, luego unitarios y federales.

En 1826 las Provincias rechazaban la constitución unitaria y cae Rivadavia (7 de julio de 1827). A sume el federalismo con Dorrego (13 de agosto de 1827).

El unitario Lavalle se subleva y asume quince meses después el poder de la provincia de Buenos Aires el 1 de diciembre de 1828.

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EL ALMIRANTE WILLIAM BROWN ASUME LA GOBERNACIÓN

Lavalle delegó inmediatamente el mando en el Almirante Guillermo Brown, el 6 de diciembre de 1828. Brown tuvo que acceder al pedido popular que le ofrecía un testimonio de adhesión haciendo guardia en la fortaleza (actual casa de gobierno).

"El Orden Público se halla librado a vuestro zelo; estad seguros, de que en todas ocasiones el general que hoy tiene el honor de presidiros sabrá hacer respetar vuestros derechos, y conservar la gloria y el renombre del gran Pueblo Argentino!

Así termina su primer mensaje escrito cuando tenía 51 años, al ser nombrado, un día antes, Gobernador Delegado de Buenos Aires, el 7 de diciembre de 1828. De raigambre católica, irlandés, había nacido aproximadamente el 22 de junio de 1777.

El federal Dorrego huye en busca de Rosas: Lavalle sale a perseguirlo y lo fusila en Navarro (13 de diciembre de 1828).

El poder es conocimiento y autoridad; el venía de una patria irlandesa. El latino es más pasional. Brown veía muy mal esta tirantez entre los dos bandos, es por eso que presentó, antes de terminar ese año, su renuncia, la que no fue aceptada.

Los ejércitos federales se agruparían para accionar contra Lavalle. El unitario José M. Paz llega desde Montevideo (2 de enero de 1829) y cubre la defensa de Buenos Aires.

La agitación en la campaña se extendía más y más. En la "Laguna de las Palmitas" en Junín, el 7 de febrero de 1829. Isidoro Suárez derrotó a las de Rosas, pero el 28 de marzo en Las Vizcacheras (entre Lobos y Chascomús) las fuerzas de Rosas derrotan a las de Lavalle a cargo del Cnel. Federico Rauch. Desde principio de este mes Martín Rodríguez era Comandante General de Armas y había organizado una Junta de Guerra pretendiendo darle un gobierno vigoroso y que a todos imponga respeto.

El 1° de abril de 1829 Brown dictó el decreto por el que se llamaba a los extranjeros a prestar el servicio militar obligatorio, según la ley del 10 de abril de 1821. Protestaron los representantes inglés, francés y de Estados Unidos.

El francés M. Mendeville hizo la reclamación en términos descomedidos y Brown le contestó enérgicamente.

Volvió a contestar el cónsul francés, considerando el decreto anterior como un acto injusto y vejatorio contra los franceses nota que no fue contestada y entonces pidió una entrevista con Brown y Martín Rodríguez. Realizada ésta, pidió los pasaportes y se retiró a su país.

Cuando Lavalle regresa, el unitario Paz invade Córdoba y se apodera del gobierno (12 de abril de 1829). Estanislao López y Rosas invaden Buenos Aires, chocando con las tropas de Lavalle en el Puente de Márquez (26 de abril de 1829) y nuevamente las fuerzas resistas derrotan a las de Lavalle.

El 4 de mayo de 1829 reitera su renuncia, después de 145 días de gobierno, escribiendo a Lavalle: "En diferentes ocasiones he manifestado ya a V. E. Los ardientes deseos que me animan a dejar el delicado puesto a que V.E. se dignó llamarme y que ocupé por las ola razón de no excusar sacrificio en pavor de un país a quien debo tantas consideraciones y beneficios". Manifiesta que no puede soportar la carga, que sobrellevó con el único anhelo de traer la tranquilidad al país. Cuando "ha sido necesario combatir a los enemigos de la República, he cumplido el deber de un soldado y nunca he huido de las fatigas y el peligro". Pide decididamente que se lo libere de esas funciones. Lavalle ya n puede resistir la dimisión y la acepta formulando los más altos conceptos que le merece Bwwn.. Lavalle nombra en su reemplazo a Martín Rodríguez. El modesto héroe de la guerra contra España y el Brasil se recluye en la casona de Barracas." (1)

El 21 de mayo se atacó a las 12 de la noche a los bergantines de guerra Riobamba y Rondeau y al bergantín goleta "Argentina". A las 8 de la mañana se avistó a la goleta de guerra "11 de junio" con la bandera francesa.

Todo esto hizo que este entredicho terminara con la carta del ministro doctor del Carril al Sr. Larrea enviado a Francia según lo cual debió convertir en servicio militar voluntario en "obsequio a la buena armonía que deseaba conservar la Francia".

1 - AGUINIS, Marcos: "Brown", Ediciones DAIA, Buenos Aires, 1977, página 148.

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PACTO SECRETO ENTRE LAVALLE Y ROSAS EN CAÑUELAS (2)

En la estancia de Miller, sede del campamento federal se lleva a cabo la entrevista entre Lavalle y Rosas, celebrándose el Pacto de Cañuelas el 24 de junio de 1829 para evitar la guerra civil. Lavalle reasume el gobierno dos días después y convoca a elecciones que, una vez llevadas a cabo el 26 de julio de 1829, son anuladas por fracasar los intentos secretos de ambos de nombrar gobernador a Félix de Álzaga.

Ante tales perspectivas, se llevan a cabo después de dos meses otro pacto.

2- VARELA , Rudi: "La época rustica en Avellaneda y Lanús (hasta 1881), pág. 227, Buenos Aires, 2000.

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PACTO EN LA QUINTA DE LOS PIÑEIRO (3)

Es necesaria la Convención ampliatoria de Barracas (24 de agosto de 1829), mediante la cual se pactan los futuros nuevos integrantes de la Junta Consultiva y el Gobernador. Este puesto sería ocupado por Juan José Viamonte, "militar por sus antecedentes de imparcialidad y justicia, a quien se lo considera una garantía para los partidos en pugna".

Pero ¿por qué se reúnen en el casco de la estancia recientemente inaugurada de Felipe Pifieiro? No debemos olvidar que los hacendados Juan Manuel de Rosas y Felipe Pifieiro eran vecinos de estancia en la zona de la Ensenada de Samborombón. El río Salado dividía ambas propiedades. Cuando Rosas administraba el campo de sus padres en 1813 tenía 20 años y Felipe Piñeiro 25.

Muy probablemente, de la amistad entre ambas familias surja el federalismo de los Piñeiro.

En la Convención cada partido nombró a las personas que los representarían para que haya ecuanimidad en el Senado Consultivo, y entre los adictos a Rosas surgen Francisco Piñeiro y el deán de la Catedral Diego Estanislao Zavaleta, hermano e íntimo amigo, respectivamente, de Felipe Piñeiro.

Su hermano, Francisco Piñeiro (h) después formó parte de la Legislatura en el gobierno de Rosas desde 1830 a 1835.

El pacto secreto firmado en la "Quinta Grande" en Barracas (Barracas al Sud más adelante), por los jefes unitarios y federales Lavalle y Rosas, para evitar una guerra civil dice así en su parte final: "Habiendo sobrevivido sucesos que han obligado a convenir en artículos adicionales a la convención del veinticuatro de junio, los cuales se firman en esta fecha, los jefes contratantes declaran que las estipulaciones contenidas en los artículos secretos de dicha convención se entienden como si hubiesen sido estipulados, y ajustados en este mismo día: declarándose igualmente que (entre) los compromisos de que habla el primero de los artículos, el estado reconoce como deuda suya el valor de los esclavos tomado para el servicio de las armas, y las condiciones con que hubiesen (sido) destinados a el p.r. el comandante general de Campaña, En la margen derecha del Río de Barracas, en la Quinta de Piñeiro, a los veinticuatro días del mes de Agosto del año de mil ochocientos veintinueve."

Juan Lavalle
Juan Manuel de Rosas

3 - IBÍDEM, pág.228.

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LOS DUEÑOS DEL CASCO DONDE SE REUNIERON

El casco histórico fue construido entre 1823 y 1829 por Felipe Piñeiro. Su madre, en vida, ya le había cedido la lonja de tierra que iba desde el Riachuelo hasta la actual calle Oyuela en Villa Dominico entre las calles Crisólogo Larralde/Gorriti y Colón/Belgrano, Avellaneda.

El camino de entrada y salida del casco, en la actual calle Aldecoa 821, era en línea recta hasta lo que actualmente es la Avda. Hipólito Yrigoyen (ex-Pavón) Nro. 625.

Al morir Felipe, en 1858, deja en herencia la "Quinta Grande" a su hermana Trinidad, desde el Riachuelo hasta Hipólito Yrigoyen junto con el casco. Muere Trinidad en 1894 y el 31 de agosto del año siguiente sus nietos herederos venden el casco a Antonio Real, como consta en la inscripción Nro. 199.976 serie A, que se encuentra en el Ministerio de Economía de la Provincia de Buenos Aires.

En 1897 su dueño lo alquila a la Escuela N° 12, que venía trasladada desde Lanús, y desde el 1° de mayo de 1901, a la Escuela N° 14, que estaba ubicada en la esquina de Bernardino Rivadavia y Ecuador (hoy José María Freiré), en los terrenos pertenecientes a Manuel Estévez y Teófilo Girart.

Al morir Antonio Real, pasa en sucesión a su hijo Antonio Vicente Real y Florentino, el 29 de abril de 1922 (Inscripción N° 1465).

Y por último, es expropiado por el Gobierno de la Provincia de Buenos Aires en el año 1948 y es demolido, para hacer el edificio actual de la Escuela N° 14.

Esta expropiación se hace oficial diez años más tarde. Está asentada e 13 de agosto de 1958 en La Plata, bajo la inscripción N" 1705 de ese año. (4)

Este casco es el origen del barrio Piñeiro, de donde nace su nombre su nombre y el de la localidad.

4 - IBÍDEM, pág.229.

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LOS NEGROS ESCLAVOS DE FELIPE PIÑEIRO (5)

Oficialmente, durante dos siglos y medio hubo esclavos en Buenos Aires. Eran negros provenientes de la zona equinoccial de África. Fue una actitud de la época colonial, que continuaron los gobiernos nacionales hasta 1853.

Desde el 2 de marzo de 1713 hasta 1750, es Inglaterra quien tiene el monopolio de traficar esclavos (Utrech). De 1750 a 1787 son armadores españoles, dependientes de portugueses e ingleses quienes lo harían.

En 1787 Carlos III autoriza a la Compañía de Filipinas al tráfico de esclavos al Río de la Plata. Sin naves apropiadas para el viaje contratan a la casa de Baken and Dawson, tradicionales negreros, quienes se comprometen a entregar anualmente de 5000 a 6000 esclavos a 155 pesos por unidad. Nombran representantes en Buenos Aires a Felipe de Sarratea quien debe preparar los depósitos para alojar y vender a los negros. Para ello construye albergues en la ribera del Riachuelo, en la zona donde hoy está el Parque Lezama.

Pero esos barcos aprovechaban el regreso con cargas de cuero que estaban depositados clandestinamente en esas mismas barracas para eludir impuestos.

La razón de esta "importación de mercadería", obedecía a la falta de mano de obra, ya que los naturales de la tierra, o se morían, o cada vez se sometían menos.

Los negros trabajaban como albañiles, peones de campo, sirvientes, etcétera. Muchos de ellos, después de la Revolución de Mayo, fueron "carne de cañón" en los puestos más peligrosos de la primera línea de fuego. También servían como motivo de ostentación y lujo para sus dueños.

La Asamblea de 1813 declaró la "libertad de vientre" y ya no se importaron más, aunque hubo excepciones.

No se consideraban esclavos los nacidos después de esa fecha, pero subsistió la esclavitud con los que ya eran hasta 1853, en que después de la caída de Rosas los constituyentes declararon que definitivamente quedaba abolida la esclavitud en la República Argentina.

Los Piñeiro, igual que su vecino Juan Manuel de Rosas, tenían esclavos. Manuela Josefa Fernández madre de los Piñeiro, al morir en 1834 poseía 27 esclavos y en el testamento (6) dispone que se den cartas de libertad con la mayor brevedad posible, a los criados de su propiedad según indiquen sus hijos y albaceas, Francisco y Felipe. Estos liberan a 12 morenos (así se los llamaban) y los restantes 15 son repartidos entre los hijos de la finada.

Los negros esclavos trabajaban en las casas de los Piñeiro tenían en la ciudad de Buenos Aires en la "Quinta Grande" y en el establecimiento de campo de la Ensenada de Samborombón.

Felipe Piñeiro se queda con dos: Ramón, de 20 años de edad tasado en 1.825 pesos y José, de 15 años tasado en 1.500 pesos, como puede verse en el cuerpo de Bienes de la sucesión de su madre. (7)

Vivían en cuartos de madera cerca del casco de la estancia hacia el lado del Riachuelo. Estaban encargados, entre otras cosas, del cuidado de la glorieta que había en la ribera, donde la gente invitada descansaba después del baño en el entonces limpio río. El tratamiento que le daban a Felipe y Francisco era de "el amo" y a la gente blanca "de su merced".

Vestían chiripá y chaquetón de bayetón; a veces andaban descalzos y otras con tamangos (parecido a las ojotas); para ir a la Capilla del Italiano se ponían la ropa usada de Felipe, y Ramón a veces también llevaba el bastón "del amo - parecían verdaderos cocoliches -", a la tarde iban a la ciudad a reunirse con su comunidad en los candombes, a bailar y tocar el tambor.

Ramón era quien entretenía con el clave a la familia e invitados. Tenía una costumbre: entre pieza y pieza tomaba chicha de maíz, pero difícilmente se embriagaba; sólo quedaba atontado. Los dos negros esclavos tenían un oído musical excelente; silbaban lo que tocaban las bandas, y partes de las óperas conocidas por ese entonces.

A José lo que más le gustaba era tomar mate, pero no a la sombra como la gente blanca, sino a pleno sol; también fumaba chamico, que ellos llamaban pangos, y que lo hacía adormecer por el alto grado de estupefaciente que tenía. Una de las labores más importantes que tenía era matar hormigas; "hormigonero" como él se decía. Como no existían hormíguicidas se tenía que ingeniar para averiguar la dirección de los conductos, la extensión, la situación de la hoya, etcétera.

5 - IBÍDEM, pág. 229.
6 - ARCHIVO GENERAL DE LA NACIÓN, Testamentaría, Leg. Nro. 5701, Folio 2, Cláusula 8.
7 - IBÍDEM, folio 315 v.

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EL PRIMER ARGENTINO EN MEJORAR LA RAZA CABALLAR

En estas tierras existían a principios del Siglo XIX sólo los caballos cimarrones originados por los que dejó en 1536 Pedro de Mendoza y los traídos por Garay en 1580. Eran los caballos criollos, de origen andaluz; no tenían mucha fuerza ni eran veloces. Fue Felipe Piñeiro el precursor del mejoramiento de una raza caballar en nuestra nación.

La primera importación de equinos de raza, se debe a Bernardino Rivadavia. Impresionado por los vigorosos caballos de tiro pesado que vio en su estada en Inglaterra encargó del 24 de noviembre de 1823 en nombre del gobierno, una compra de 3 padrillos y una yegua de las mejores condiciones posibles, para Felipe Piñeiro. Los caballos eran todos de raza Shire, oscuros, de 5 años de edad y costaron 90,10 libras cada uno. La yegua era zaina de 7 años de edad a un precio de 57,15 libras. El salario del cuidador por la travesía en el mar fue estipulado en 3 guineas por cada caballo que llegara bien a destino. El aprovisionamiento del agua para los animales era complicado y caro; se instalaron 40 pipas para agua que fue necesario traer en el barco y que costaron 52,10 libras. Después de una navegación larga y accidental llegó el buque "Rhoda" a Buenos Aires, el 11 de febrero de 1825.

Los animales llegaron perfectamente, a pesar de haber sufrido 13 semanas de viaje. Su gran tamaño e imponente fuerza muscular fue motivo de admiración general.

Comprados por la firma "Piñeiro y Hnos.', y luego de una corta estada en la "Quinta Grande" de Barracas, fueron llevados al "Rincón de Noario", estancia de más de 100 leguas cuadradas, cuyo dueño por esos años era la madre de Felipe, doña Manuela Josefa Fernández, viuda de Piñeiro, cerca del río Salado.

Los "Shire" y la cruza con la raza criolla, favoreció el transporte urbano, necesitado de animales más pesados y resistentes que los que había. Lo mismo pasó en zonas suburbanas para tirar arados y carros.

Francisco Castañeda Guerrero me decía que se usaban en los carretones para el transporte de viajeros en el trayecto del barco al puerto del Riachuelo. Ricardo Hogg, quien conoció a gran parte de la dinastía Piñeiro, escribe lo siguiente: (8) "Según Mr, James Ritchie, quien fue durante muchos años Administrador General de los campos de Piñeiro, suponía con bastante fundamento que el tamaño de los famosos caballos criollos de los "Montes Grandes" (en la zona de Samborombón) debíase a padrillos de la cría de Piñeiro, que se habían alzado y mezclado con manadas de esa región".

Alberto Hogg (hijo de Ricardo) me contó en la entrevista que le hicimos que los Shire de color negro, se usaban en la campaña para los coches fúnebres. Pero la cría de los Shire y los de cruza con criollos, fracasó en regiones con pastos duros.

A los caballos pesados se los llama frisones, cualquiera sea la raza, y no por error de traducción como algunos suponen, sino porque tal término se aplicaba a los animales grandes y fuertes.

Este hecho fundamental para la economía y ganadería de nuestro país tuvo su precursor en un hombre que fue dueño donde hoy está ubicado el Barrio Piñeiro, en el partido Avellaneda.

8 - ARCHIVO GENERAL DE LA NACIÓN, Testamentaría, Legajo Nro. 7656, Sucesión de Trinidad Piñeiro.

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VISITA DE MITRE Y ECHEVERRÍA

La Quinta Grande de Piñeiro fue testigo del ascenso a nivel nacional de Juan Manuel de Rosas y de la iniciación del romanticismo literario en nuestra patria.

Lo primero porque el Pacto de Barracas en 1829 significó la declinación del unitario Lavalle y el surgimiento del federal Rosas. Lo segundo porque durante mucho tiempo en la década de 1830, permaneció en ella Esteban Echeverría.

No podía ser de otro modo. Su dueño Felipe, el más culto de los Piñeiro y vinculado al "jet-set" de ese tiempo invitaba con frecuencia a personajes protagónicos de la historia de nuestra patria.

Muerto Felipe en 1858, y recibida en sucesión por su hermana Trinidad Piñeiro, el casco de la Quinta Grande (donde está la Escuela N° 14) siguió siendo receptora de acontecimientos importantes. Uno de ellos fue el banquete que le fue ofrecido al general Bartolomé Mitre al regreso de la Guerra con Paraguay. (9)

¿Y quién atrajo a "Barracas al Sud" al general?

No cabe duda que fue Zoilo Piñeiro, ya que vivía en la quinta y administraba los bienes de su dueña.

Este hijo natural de Felipe, a los 25 años comienza la guerra del Paraguay siendo capitán y la termina 5 años después en 1870 como teniente coronel tras pelear en 14 combates.

Semejante carrera meteórica fue tenida en cuenta por su jefe Bartolomé Mitre. Por estas acciones recibió el cordón de plata, el escudo de plata, la medalla otorgada por el Gobierno Nacional y las concedidas por el Brasil y la Banda Oriental. Más tarde siguió vinculado a los guerreros del Paraguay, ya que fue presidente de esta institución. (10)

Con seguridad, el general no sabía que doce calles del barrio que se formaría en alrededores de esa quinta llevarían nombres sugeridos por él, ante la solicitud hecha en una carta del Intendente Kelsey y que fuera contestada sobre la misma. (11)

Tampoco sabía que en esos momentos, él se encontraba justamente en lo que años después será la intersección de dos calles que llevan el nombre de sus compañeros de armas: Aldecoa y Fraga.

Esta última denominación fue cambiada por el nombre del vecino del barrio Edmundo Fernández (Mumita).

Tampoco yo imaginaba, cuando cursaba la primaria en ese casco de estancia, que 45 años después iba a descubrir que ese era el origen de mi barrio y de la localidad del partido Avellaneda: Piñeiro -con "i" latina-.

9 - VARELA ; Rudi: "La época rústica en Avellaneda y Lanús" (hasta 1881), pág. 226, Buenos Aires, 2000.
10 - ARCHIVO HISTÓRICO MUNICIPAL "Federico Fernández Larrain" de Avellaneda: Sección Documentos
11 - VARELA; Rudi: "Piñeiro". Ediciones La Ciudad, Avellaneda, 1984, página 39.

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