EL ALMIRANTE BROWN, BENEMÉRITO DE LA REPÚBLICA.
Por Cristián García-Godoy
Al capitán de navío Humberto F. Burzio, amigo y colega.
22 Páginas A4
 
INDICE

INTRODUCCIÓN

I. GRANDES CICLOS Y MOMENTOS DE SU VIDA

1. Guerrero de la Independencia
1.2. El Combate de Montevideo: “No usar represalias”
2. Corsario en el Pacífico
2.1. Prisionero en Guayaquil
2.2. Balcarce había desaprobado su conducta
3. En la guerra con el Imperio
3.1. Valerosas acciones navales
3.2. Gestiones de paz

II. OTRAS ACTUACIONES

4. Gobernador Delegado. Su pedido por la vida de Dorrego hizo trepidar a Lavalle
5. Comandante de la escuadra de la Republica
6. Nuevo bloqueo de Montevideo y reiteradas fricciones con naves de guerra europeas
7. Captura de nuestra escuadra

III. FINAL DE SU VIDA


IV. PONENCIA


Elenco onomástico 

Anexo:
La firma Hullett Brothers & Co. de Londres y el almirante Brown
 
 

INTRODUCCION

RECORDAR, HONRAR Y RECONOCER la personalidad histórica de quien cumplió en los tiempos de la creación de nuestra República un papel, por momentos crucial en el río y en el mar, tal el propósito de esta indagación. Más no se busque en este trabajo otra cosa que un sincero deseo de hacer accesible -a grandes trazos- lo más relevante y, por que no, lo mas sorprendente de aquella vida singular.

No había nacido en nuestra tierra, no tenía parientes ni intereses en ella, su origen y ascendencia irlandesa nada tenían de común con España, el Río de la Plata o nuestra mayoría de edad, salvo el ser católico. Sin embargo, por vía de Estados Unidos, y huérfano en Filadelfia, se inició de grumete en algún barco de este país. Mas tarde, guerra de por medio entre Inglaterra y Francia, prisión en ésta y posterior fuga, volvería a Inglaterra donde contraería enlace con Eliza Chitty y comandaría la fragata Belmond y luego la Jane, con las cuales navegaría por el Atlántico Sur. Hasta que hacia 1811, con casi 35 años, llegaría a Buenos Aires al mando del navío Eliza -ex- Grand Napoleón- el cual, infortunadamente, naufragaría en nuestra ensenada de Barragán. Ya está Brown en Buenos Aires ansioso por traer su familia, pues hijita y esposa Eliza (en cinta) se encontraban en Inglaterra, lo que logra hacia 1813, afincándose al adquirir una propiedad en Barracas y una goleta, la Industria. En dicho terreno edificará su Casa Amarilla y comenzará a participar en la vida y circunstancias de aquellos años difíciles de nuestra patria con aportes para bibliotecas, negociaciones comerciales y donaciones patrióticas. 1/

Hasta que en 1814 el director supremo Gervasio Antonio de Posadas “…atendiendo a los méritos y servicios de D. Guillermo Brown, [ha] venido a conferir[le] el empleo de Teniente Coronel de Ejército y Comandante de la Marina del Estado, con el sueldo de ciento ochenta pesos mensuales…”. 2/ Cabe recordar que fue Posadas quien nombró gobernador intendente de Cuyo al entonces joven coronel José de San Martín, cuando comandaba el Ejército del Norte.

1. ARGUINDEGUY, Pablo y RODRIGUEZ, Horacio. Brown, el hombre…, Buenos Aires, Instituto Nacional Browniano, 1997, pp. 5/9
2. Academia Nacional de la Historia, Documentos del Almirante Brown, Buenos Aires, Establecimientos Gráficos E.G.L.H., 1958 y 1959, Vol. I, p. 34.

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I. GRANDES CICLOS Y MOMENTOS DE SU VIDA

A partir de entonces, la vida de Brown puede presentarse en tres grandes ciclos: (a) De 1814 a 1815; (b) De 1815 a 1818; (c) De 1826 a 1828, en la que domina los acontecimientos la guerra con el Imperio del Brasil, declarada el 3-I-1826; con períodos intermedios entre 1818/1822, 1823/1825, y (d) Una extensa etapa final desde 1828 hasta 1857, en la que el bloqueo de la Confederación Argentina por Francia e Inglaterra lo encontrará en activa gestión de los intereses del país.

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1. Guerrero de la Independencia

En su primer gran ciclo (1814/1815), no por su extensión pero si por su importancia, Brown es el guerrero de la independencia, a la cual le ofrenda los grandes triunfos signados por la toma de la Isla Martín García, “…llave de los ríos Paraná y Uruguay…”, según acertadamente han dicho los historiadores navales Arguindeguy y Rodríguez, el bloqueo naval a la Banda Oriental , y su contribución a la conquista de Montevideo, acciones que forzaron al general hispano Gaspar de Vigodet a ofrecer su rendición, la que significó la entrega de importante botín de cañones, fusiles, munición, pólvora y pertrechos imprescindibles para la lucha que se había emprendido con el objetivo de lograr la independencia. Además, produjo la retirada del legendario Jacinto de Romarate por el río Uruguay, desde donde, falto de municiones, no pudo realizar otras operaciones. En esta etapa se destacan los combates de El Buceo y de Montevideo (18/17-V-1814).

Es interesante conocer el sobrio texto con que en marzo de 1814 Brown comunicó al ministro de gobierno Juan Larrea “…que la Isla Martín García fue tomada por las fuerzas de mar y tierra, bajo mi comando, el lunes último a las cuatro y media de la mañana…Ruégole me escriba acerca de cómo debo disponer de la isla y la fuerza naval…”. 3/ Poco después (19-IV-1814) elevó a Larrea un “…relato exacto y detallado… referente a la acción desarrollada entre las naves de guerra de Buenos Aires…y las de Montevideo, cerca de Martín García …” en el que consigna la lista de oficiales y marineros muertos y heridos a bordo de la Hércules, en número de 12 y 21, y de 8 y 2, respectivamente. 4/

3. Documentos , Ob. Cit. Vol. I, pp. 50 y 52
4. Documentos, Ob. Cit. Vol. I, pp. 69 y 73/74

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1.2. El Combate de Montevideo: “No usar represalias”

El mes siguiente, Brown informó a Larrea (12-V-1814) de la captura de varias presas de Europa y Patagones, con “…cargamento de vinos, alcoholes y algunas mercancías secas…”, además de 12 fusiles y pólvora, dos cañones de a seis, “… un ancla nueva y un cable…”. 5/ E inmediatamente después (19-V-1814) le dio cuenta a Larrea del victorioso Combate de Montevideo diciéndole que tenía “…el placer infinito de informarle que…al amanecer, la escuadra del enemigo, constituida por [las naves] Mercurio, Neptuno, Mercedes, Paloma , bergantín San José , el queche Cisne , una goleta grande, la balandra de Castro, el falucho Fama y un lugre, levó anclas y salió dispuesta a capturar y llevar a su puerto a la flota bajo mi mando…”, la que consistía en una “…pequeña escuadra…formada por la Hércules, Belfast, Agreable, Zephyr, bergantín Nancy, goleta Juliet y zumaca Santísima Trinidad… ”. Luego de diversas maniobras, intercambio de metralla y persecución, y con poco viento, el disparo “…de un par de andanadas [desde la Hércules ], … produjo tal desorden en … la escuadra [enemiga], que en el transcurso de pocos minutos el bergantín San José, [y las] naves Neptuno y Paloma se rindieron y …tengo el placer de informar a la sensibilidad de S.E. que, aparentemente, fueron pocas las vidas que se perdieron de ambos bandos…”; agregando que había tomado mas o menos 500 prisioneros con este comentario: “ …Creo de este modo que las armas de la Patria han alcanzado completa victoria sobre una fuerza muy superior del enemigo…”; y finalizando con esta elevada sugerencia: “…El usar de represalias demostraría debilidad y el perdonar sería generosidad…”. 6/

Obtenida la capitulación de Montevideo, el general Vigodet ordenó a Romarate que entregara a los patriotas la escuadra bajo su mando, y pidió, eso sí, que se le facilitara una embarcación para llevarlo a España. Brown recibió como recompensa por “…las memorables victorias que obtuvo…el 17 y 21 de mayo [de 1814]” la presentación en propiedad de “…la corbeta de guerra Hércules , a cuyo bordo acreditó V.S. el honor y constancia que distinguen a las almas grandes…”, 7/ que Brown agradeció diciendo que comprometía su “…corazón a la mas sincera gratitud…”, pues no “…ha hecho otra cosa que llenar los votos…trabajando cuanto ha estado a mi alcance por la libertad de esta parte del Nuevo Mundo…”. 8/

5. Documentos, Ob. Cit. Vol. I, pp. 87 y 88
6. Documentos, Ob. Cit. Vol. I, pp. 93/95
7. Documentos, Ob. Cit. Vol. I, p. 130 y 132
8. Documentos, Ob. Cit. Vol. I, p. 132. La actividad de corsarios a favor de las Provincias Unidas del Río de la Plata tuvo su mayor intensidad entre 1816/1819, participando en ella cerca de 40 corsarios que partieron desde el puerto de Buenos Aires. Entre ellos, debo mencionar a David Jewet (1815/1817 y 1820); Thomas Taylor (1815); David de Forest; Diego Chayter (1816/1819), e Hipólito Bouchard (1817/1818), según datos del Manual de Historia Marítima Argentina, Buenos Aires, Historia Naval Argentina, 1975, p. 23.

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2. Corsario en el Pacífico

En el segundo gran ciclo (1815/1818), Brown aceptó actuar como corsario en el vasto escenario del océano Pacífico , conforme a sus intenciones de “…coadyuvar en la lucha contra un futuro enemigo…”, aunque con anterioridad había renunciado reiteradamente a la comandancia de la escuadra nacional, renuncias que por dos veces habían sido rechazadas. 9/ Efectivamente, en el transcurso de sus operaciones en tan vasto escenario, dio apoyo a la estrategia de San Martín para lograr la liberación del virreinato del Perú y la declaración de independencia de este país, mediante el bloqueo de El Callao, la realización de desembarcos nocturnos y bombardeos que resultaron en la captura de los barcos Consecuencia, Gobernadora, Montañesa, Mercedes, Carmen, San Pablo y otras embarcaciones menores, y el hundimiento del Fuente Hermosa, además de causar notable zozobra en el enemigo en tierra.

9. Arguindeguy y Rodríguez, Ob. Cit. p. 17

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2.1. Prisionero en Guayaquil

Después, siguió hacia Guayaquil donde tras sangriento combate fue tomado prisionero y sometido a proceso como pirata, difícil situación de la que zafó gracias a las gestiones de su hermano Miguel. Algunas de las aventuras y malaventuras de Brown están narradas con profusión de detalles en las actas levantadas en Guayaquil por el brigadier Juan Vasco y Pasqual, 10/ como también en varios artículos de la Gaceta de Lima (17 y 21-II-1816; 9 y 16-III-1816; 21 y 25-V-1816), en la prolija relación que hizo el brigadier Juan Manuel de Mendiburu al virrey del Perú sobre la forma en que Brown se había apoderado de la fragata Consecuencia, 11/ y en la Gaceta Extraordinaria de Buenos Aires, (24-V-1816) 12/. Asimismo, debe mencionarse una exposición de diputados de Chile al rey en la que calificaron como “…fuga de Buenos Aires…” la salida de Brown para iniciar su corso, en la que incluyeron reflexiones sobre los “…grandes males al comercio del Pacífico…” que su acción causaría. 13/ En diversas ocasiones, tales representantes calificaron a Brown y sus tripulaciones de “insurgentes piratas” 14/ que produjeron daños en los edificios de Guayaquil 15/ y hasta tomaron prisioneros al gobernador brigadier Mendiburu y otros oficiales españoles, todos de alto rango. 16/ Empero, Brown a su vez fue tomado prisionero y sometido a proceso 17/, condición de la que pudo librarse debido a la propuesta de un canje de aquellos prominentes prisioneros efectuada por Miguel Brown, con participación de Hipólito Bouchard y el cirujano Carlos Handford; 18/ canje que se concretó el 12-II-1816. 19/ Ya nuevamente en operaciones, Brown hizo una estadía en Galápagos.

Entretanto, durante su ausencia, Eliza -con sus cuatro hijos- había viajado nuevamente a Londres, razón por la cual mas tarde se le unió Brown (1817).

10. Documentos, Ob. Cit. Vol. I, pp. 208 /228
11. Documentos, Ob. Cit. Vol. I, pp. 234/238
12. Documentos, Ob. Cit. Vol. I, pp.243-246
13. Documentos, Ob. Cit. Vol. I, pp. 238/240
14. Documentos, Ob. Cit. Vol. I, p.209
15. Documentos, Ob. Cit Vol. I, p. 210
16 Documentos, Ob. Cit. Vol. I, p. 211
17. Documentos, Ob. Cit. Vol. I, p. 211
18. Documentos, Ob. Cit. Vol. I, p. 213 y 216
19. Documentos, Ob. Cit. Vol. I, p. 215

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2.2. Balcarce había desaprobado su conducta

Ahora, es necesario retroceder un tanto en esta narración y mencionar que dicho crucero de corso lo había comenzado Brown con una frontal desobediencia a las órdenes de suspenderlo que había recibido, por lo que el entonces director supremo Marcos Balcarce dispuso desaprobar su conducta, despojarlo del mando y comandancia de marina, así como de todo goce de sueldo (23-X-1815); pero estas decisiones no las conoció Brown en ese momento, pues ya navegaba hacia el Pacífico, con los resultados detallados precedentemente. Por tanto, cuando en 1818 (después de diversas y entreveradas gestiones con intervención de Hullet Brothers & Co. sobre la fragata Hércules y el reparto -al estilo de la época- del valor de las presas de corso) Brown volvió a Buenos Aires por consejo de Rivadavia, lo esperaban infaustas nuevas. Sería sometido a un Consejo de Guerra por aquella inicial insubordinación, que merecía según la acusación del fiscal Matías de Aldao que Brown fuera“…ejemplarmente depuesto de su empleo y sujetado a la última pena a que es acreedor…”, pero el Consejo de Guerra no lo condenaría a muerte pero si “… a la pérdida de sus despachos y empleos e indemnización al erario…”. Sobre tal sentencia el director supremo José Rondeau dictó sobreseimiento, disponiendo a favor de Brown ”…cédula de retiro absoluto del servicio…con solo goce de fuero y uniforme…”. Sus defensores –uno de ellos el antiguo miembro de la Primera Junta de Gobierno Juan José Paso—habían rechazado tales cargos y manifestado que Brown era “…más célebre y recomendable que Aquilio [sic] y Horacio…”. 20/

20. Documentos, Ob. Cit. Vol. I,. p. 366, 376 y 377

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3. En la guerra con el Imperio

El próximo escenario de actuación de Brown al servicio de su patria de adopción, al que hemos considerado el tercer ciclo de su vida, fue la guerra con el Imperio del Brasil (1826/1828) cuya declaración hizo el encargado del gobierno de la República de las Provincias Unidas del Río de la Plata, Juan Gregorio de las Heras (3-I-1826), a consecuencia de la “…invasión de nuestro territorio…” en la Provincia Oriental y del previo bloqueo de los puertos de la República por el vicealmirante Rodrigo Jose Ferreira Lobo (31-XII-1825) comandante de la escuadra del Brasil. Cabe recordar las palabras del manifiesto del vicealmirante Ferreira Lobo, al declarar (31-XII-1825) el “…mas riguroso bloqueo de …todos los puertos y costas de la república de Buenos Aires [sic] y todos los que en la margen oriental estuvieren ocupados por tropas de Buenos Aires…”. 21/ La respuesta a tal atropello no se hizo esperar, pues Gregorio de las Heras dio a conocer una proclama (3-I-1826) en la cual denunció que el emperador del Brasil “…ha dado al mundo la última prueba de [su] injusticia y su política inmoral e inconsistente con la paz y la seguridad de sus vecinos…” por lo que convocó a los ciudadanos “…todos al grito de guerra…” ya que “…desde hoy tendremos que responder al mundo de los desastres de este medio funesto [la guerra]…”, los que “…caerán…sobre la cabeza de quien los provoca…”. 22/ Al día siguiente, refirmó la solidaridad con el pueblo de la Provincia Oriental diciéndoles que “…todos estamos ya en pie para defenderos…”, agregando: “…acordaos que sois orientales, y este nombre y esta idea os asegurarán el triunfo… Una es nuestra causa, uno mismo será nuestro destino…”. 23/

Fue entonces cuando Brown se ofreció para actuar en la marina, lo que fue aceptado por el ministro de guerra Marcos Balcarce, ordenando “…reponerlo…en su empleo de Coronel Mayor…para que continúe…prestando …servicios…[de los] que ha dado pruebas de su aptitud…”. 24/ Entretanto, la Gaceta Mercantil comentaba que se estaba “…haciendo todo esfuerzo para poner los buques últimamente agregados al servicio de la nación en un estado eficaz…” (Bergantines General Balcarce, General Belgrano, Congreso Constituyente, República Argentina y goleta Sarandí), teniendo en cuenta “…los grandes objetos que tienen a la vista…” y tomando en consideración que “…si sucediese que la República llegara a ser un poder naval de alguna consideración, ciertamente el impulso podrá ser trazado hasta los eventos del sábado pasado…”, es decir la victoria de Brown en las inmediaciones de Martín García. 25/ Empero, destacaba que “…todo puede esperarse de la energía y coraje del almirante Brown y sus bizarrs camaradas…” aunque admitiendo que era “…fuerza que una gran porción de de los marineros de la República sean ingleses y norteamericanos…”. 26/

21. Documentos, Ob. Cit. Vol. II, p. 6/7
22. Documentos, Ob. Cit. Vol. II, p. 5
23. Documentos, Ob. Cit. Vol. II, p. 7
24. Documentos, Ob. Cit. Vol. II, p. 8
25. Documentos, Ob. Cit. Vol. II, p. 11
26. Documentos, Ob. Cit. Vol. II, p. 12/13

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3.1. Valerosas acciones navales

Durante este tiempo y al mando en jefe de la escuadra nacional (14-I-1826), Brown actuó en las inmediaciones de Martín García, (23-I-1826) que la Gaceta Mercantil registró (24-I-1826). En otras ocasiones se distinguió atacando la Colonia del Sacramento (25/26-II-1826), cercándola desde el 1º de marzo y realizando vigilancia y acciones ofensivas sobre la escuadra brasileña; luego, triunfando en Los Pozos (11-VI-1826) y destacándose en el Combate Naval de Quilmes (29/30-VII-1826), acción en la que resultó herido Tomás Espora; en la toma de presas (1826), y con la victoria del Juncal (8/9-II-1827), que mereció premios del Congreso: escudo de honor con la inscripción “Gloria a los Vencedores”, de oro para Brown, de plata para jefes y oficiales, y de metal de sargento para abajo (12-II-1827), y también del titulado presidente Bernardino Rivadavia un premio de $ 20.000 a Brown y doble paga a todos los jefes, oficiales y marineros. Empero, derrotado en Monte Santiago (11-IV-1827), recibió Brown una herida en su costado izquierdo, el teniente Thomas murió, el capitán Granville perdió el brazo izquierdo y hubo en total 25 muertos y 51 heridos.

Luego tuvieron lugar nuevas operaciones navales frente a la Colonia del Sacramento (4-VI-1827), se tomó la goleta María Teresa (15-VI-1827), que se fue a pique, y mas tarde a otras naves frente a Montevideo (4-I-1828), como así también un combate frente a la Ensenada (16-I-1828) y las acciones de indeciso resultado del 18-VI-1828. De todas estas acciones bélicas dio cumplido parte al gobierno, inclusive su propuesta de adquirir la fragata Comercio de Lima, por ser “…la mejor embarcación…para la actual guerra…”. 27/ Cabe recordar que sus acciones fueron seguidas y comentadas por el periodismo de la época: la Gaceta Mercantil y El Mensajero Argentino , en notas de diversas fechas de enero, febrero, marzo y abril, en particular el corso que obtuvo presas como la zumaca Flor del Río. Entretanto, el comandante Beaurepaire de la marina brasilera era de parecer “… que debemos establecer un riguroso bloqueo… entre Ensenada y la Colonia …[pues] cuantos ataques llevemos [a la escuadra] serían malogrados por la imposibilidad…de aproximarse lo bastante sin varar…”. 28/

27. Documentos, Ob. Cit. Vol. II, p. 11/12
28. Documentos, Ob. Cit. Vol. II, pp. 17/19, 20/22, 27/ 29, 38 y 48

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3.2. Gestiones de paz

Llegaron luego las gestiones de paz ante el emperador del Brasil encomendadas a Manuel J. García (mayo 1827) quién, hombre frío para las cosas de la patria, según Posadas, desobedeciendo las claras instrucciones de Rivadavia para la cesación de la guerra “…en términos honorables y con recíprocas garantías…”, inexplicablemente aceptó del emperador condiciones inadmisibles que incluían la entrega del territorio de la Provincia Oriental, todo lo cual forzó la renuncia de aquél (27-VI-1827) y su substitución por el coronel Manuel Dorrego (12-VIII-1828).

Durante la breve gestión de Dorrego se firmó con el emperador una más honorable Convención Preliminar de Paz (28-VIII-1828), la que fue final el 5 de septiembre. Para los canjes subsiguientemente aprobados por el Tratado de Paz Brown actuó con Miguel de Azcuénaga (Montevideo 4-X-1828). Entretanto, su hija Eliza fallecía trágicamente ahogada en el Riachuelo (27-XII-1827) y era inhumada al día siguiente, según informó el British Packet de Buenos Aires.

Fue por este tiempo que le llegó a Brown, dispuesto por el ministro Juan Ramón Balcarce, el ascenso a brigadier general (19-X-1828) y cuando recibió la llamada Bandera de los Pozos , con la fecha bordada en oro del triunfo del 11 de junio.

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II. OTRAS ACTUACIONES

4. Gobernador Delegado. Su pedido por la vida de Dorrego hizo trepidar a Lavalle.

Designado gobernador delegado (6-XII-1828) durante la infortunada gestión revolucionaria de Juan Lavalle (iniciada el 1º-XII-1828), Brown le sugirió a Juan Manuel de Rosas (5-XII-1828) –quien todavía no ocupaba función pública alguna- prudencia en sus procedimientos contra Lavalle. Poco después, no obstante el pedido de Dorrego a Brown de emigrar al extranjero -comunicado enseguida a Lavalle (12-XII-1828)- y del pedido de Brown por la seguridad de Dorrego formulado a Bernardino Escribano que lo escoltaba, ocurrió el posterior fusilamiento del gobernador Dorrego (13-XII-1828) en Navarro. Debe mencionarse que Brown había recomendado a Lavalle, con profunda convicción, que no ejecutara al gobernador, lo que sin embargo Lavalle-la gran tragedia de su vida- dispuso (13-XII-1828) cediendo a sugerencias diversas. Empero, Lavalle le escribió el mismo día a Brown que “…sólo la carta de V.E. puede haberme hecho trepidar un largo rato por el respeto que me inspira su persona…”. En ratificación de su noble conducta, Brown asistió a las exequias del coronel Dorrego con uniforme de parada.

Llegó entonces para Brown el momento de renunciar a su cargo de gobernador delegado el 3 de mayo de 1829, pues explicó “… la Capital necesita de una dirección acertada, y yo confieso sin rubor que no puedo darla…”. Lavalle la aceptó asegurándole “…que el público de Buenos Aires estará siempre grato por los servicios que ha prestado…[y le manifestó] el ardiente deseo…de que sea feliz en el seno de su familia…”. 29/

29. Documentos, Ob. Cit. Vol. II, pp. 136/137 y 140

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5. Comandante de la escuadra de la Republica

Posteriormente, Brown fue designado jefe de las fuerzas navales del gobierno de Montevideo por el general Manuel Oribe (30-IX-1838). Tiempo después (18-VII-1840) se le informó que era acreedor a seis leguas de tierra de propiedad pública “…en premio de sus servicios…” conforme a la Ley del 9-XI-1839. 30/ Luego fue nombrado por el gobernador Rosas comandante general en jefe de la escuadra de la República (3-II-1841) y en tal condición combatió contra la de Montevideo (3-VIII-1841), ciudad donde gobernaba Fructuoso Rivera. Mas adelante obtuvo otro triunfo sobre los enemigos de la Confederación (9-XII-1841).

Después, por razones de salud, solicitó pasaporte para Inglaterra (19-XI-1842), que al parecer no obtuvo o no utilizó, pues pronto los comandantes de los barcos de guerra Fantome (inglés) y Le Arethuse (francés) lo visitaron (11-I-1843) para saber si se disponía a bloquear y bombardear a Montevideo, o si bloquearía la salida de residentes de ésta al aproximarse las fuerzas de la Confederación al mando del general Manuel Oribe, respondiéndoles que no tenía órdenes al respecto, actitud que fue aprobada por el gobernador de Buenos Aires (22-I-1843). 31/ Más tarde, cuando el general Oribe ya se aproximaba a Montevideo, le pidió a Brown le informara si podía cañonear, al mismo tiempo, dicha plaza, lo que aparentemente éste no hizo. 32/

30. Documentos, Ob. Cit. Vol. II, pp. 143/144
31. Documentos, Ob. Cit. Vol. II, p. 174
32. Documentos, Ob. Cit. Vol. II, p. 188

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6. Nuevo bloqueo de Montevideo y reiteradas fricciones con naves de guerra europeas

En febrero de 1843 Brown deploró informar la pérdida del bergantín San Martín en la noche del 1º, ocasión en que recibió auxilios de barcos británicos, brasileros, portugueses y sardos. El gobierno de Buenos Aires hizo entonces un contrato con el capitán Smith (USA) para que por $5.000 condujese los restos del buque naufragado a Buenos Aires, caso contrario sólo recibiría un tercio del valor de los útiles extraídos, pero con entrega de los cañones (3-II-1843). 33/

Cuando Brown informó (18-III-1843) que haría efectivo el bloqueó a Montevideo impidiendo la entrada de víveres, el ministro Felipe Arana le hizo saber que debía iniciarlo el 1º de abril, a lo que Brown respondió que le daría “…puntual cumplimiento…”, informando, asimismo, que habían llegado a Montevideo dos fragatas francesas de guerra. 34/ Días después, Arana le precisó (25-III-1843) que si en “…ejecución de ella se tocaran algunas dificultades por parte de los comandantes de los buques extranjeros de guerra, dé cuenta…inmediatamente a S.E. para resolver lo que corresponda…”. 35/ Fue así como se inició un tenso intercambio de notas acerca de como se lo ejecutaría y quienes lo respetarían.

El almirante francés A. S. Massieu de Clerval se dio por notificado en su condición de jefe de la estación naval francesa en los mares del Brasil (7-IV-1843), siempre y cuando “…sea observado… [conforme] lo convenido con vuestro gobierno, [es decir]… que los buques que vengan del Océano, no serán comprendidos en esta notificación...” y siempre que no “…se entreguen al cabotaje para introducir víveres y armas en la plaza de Montevideo…”. 36/ Empero, como el 8 de abril alcanzaron a su buque Tactique balas tiradas desde “…vuestras lanchas de ronda…”, le informó a Brown que consideraba “…sin valor mi nota de ayer…[ya que] me habéis obligado a cesar de reconocerlo, limitándome a…la mas estrecha neutralidad…”. 37/

El comodoro J. Brett Purvis, comandante en jefe de los buques ingleses en de Sud América, le informó que no toleraría actos de hostilidad sobre Montevideo que pudieran poner en peligro o perjudicar los intereses británicos (8-IV-1843), 38/ a lo que siguió un nutrido intercambio diplomático.

Por su parte, el comandante de la fragata Boston de Estados Unidos G.J. Pendergrast días después le aviso, por intermedio del capitán Richard Stopford, que reconocía el bloqueo (30-I-1843), 39/ y el comandante de la fuerza naval del imperio del Brasil, Juan Pascoc Grenfell le hacía notar a Brown que al no reconocer el bloqueo el almirante francés, los buques brasileños no podían ser sujetos a otras restricciones sino conforme a las de los franceses (1º-II-1845). 40/

Ante esta situación, el ministro Arana instruyó a Brown para que contestara que ejercía un “…derecho perfecto…” conforme a su condición de beligerante, y que desconocerlo sería inferir una “…enormísima ofensa a la independencia y soberanía de esta República…”. (13-II-1845). 41/ Siguieron varios episodios de violación del bloqueo por los franceses y por su parte el gobierno de la Confederación, siempre por intermedio de Arana, manifestó reiteradamente a Brown no estar dispuesto a hacer la menor modificación a su conducta. (varias notas del 13-II-1845) Se sucedieron luego comunicaciones de Sir Thomas Sabine Pasley de la fragata Curaçao; del capitán de fragata D'Anvere de la corbeta sarda Aquila , y del comandante Pendergrast de la Boston, sin que el ministro Arana modificara sus instrucciones. Más cuando Arana le ordenó a Brown regresar a Buenos Aires, el almirante inglés J. H. Inglefield y el francés Lainé le comunicaron a nuestro almirante que no autorizarían su partida. 42/ En cambio, los comandantes del Curaçao y de la Africana, le informaron que podía hacerlo. (31-VII-1845) 43/

33. Documentos, Ob. Cit. Vol. II, pp. 176/178
34. Documentos, Ob. Cit. Vol. II, pp. 191/192
35. Documentos, Ob. Cit. Vol. II, p. 193
36. Documentos, Ob. Cit. Vol. II, p. 194
37. Documentos, Ob. Cit. Vol. II, p. 197
38. Documentos, Ob. Cit. Vol. II, p. 208
39. Documentos, Ob. Cit. Vol. II, pp. 208/209
40. Documentos, Ob. Cit. Vol. II, pp. 244/245
41. Documentos, Ob. Cit. Vol. II, pp. 246/247
42. Documentos, Ob. Cit. Vol. II, p. 295
43. Documento, Ob. Cit. Vol. II, p. 296

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7. Captura de nuestra escuadra

Este ominoso acontecimiento fue precedido de un extenso y variado intercambio de notas y comunicaciones entre los comandantes franceses, ingleses, brasileros, estadounidenses y sardos y el almirante Brown, y de éste con el ministro Arana, las que generaron respectivas respuestas ministeriales que determinaban la posición oficial de la Confederación con relación al bloqueo de Montevideo, modificado de benigno a riguroso.

En efecto, el año 1845 se inició con un dramático informe de Brown al gobernador de Buenos Aires –que constituía un llamado de atención- por el cual “…hacía presente el estado de desnudez en que se hallan los oficiales, tripulantes y guarniciones de los buques de mi mando…”, teniendo en cuenta la resolución de V.E. de “…estar en contacto con… los buques extranjeros…” durante el bloqueo del puerto de Montevideo. 44/

Días después Brown recibió, en respuesta a su nota al capitán Sir Thomas Sabine Pasley de la escuadra inglesa informándole de dicho bloqueo riguroso (16-I-1845), un cortante pedido de “…postergación del expresado bloqueo [riguroso]…” hasta tanto su gobierno haya recibido una comunicación oficial al respecto (19-I-1845), seguido de otra nota confirmándole que dicho bloqueo sólo “…será reconocido por las fuerzas navales de S.M. en el Río de la Plata …a la llegada como a la salida del puerto de Montevideo de buques extranjeros…” cuando el señor Mendeville –cónsul francés en Buenos Aires- le informe “…definitivamente…” la fecha “…para el comenzamiento [sic] del bloqueo en cuestión…”, y reservándose “…reclamar indemnización por cualquiera pérdidas a que puedan quedar sujetos los súbditos británicos...con respecto a buques británicos o a buques que contengan propiedad británica, provenientes de ultramar o que hayan salido del puerto de partida antes del recibo de la noticia del establecimiento del bloqueo riguroso , en vez del bloqueo modificado hasta aquí en vigor…”. 45/ Esta actitud también fue adoptada por el almirante Lainé quién, recordando que su gobierno había admitido el “…bloqueo parcial…no cree deber permitirse hacer la menor modificación…sin haber recibido previamente órdenes del gobierno del rey…”. 46/ Todo este intercambio fue seguido por notas de Brown al ministro Arana comunicándole dichas admoniciones, con la aclaración de que la corbeta sarda Aquila “…reconocerá el bloqueo riguroso…”, actitud que también sería adoptada por el comandante Pendergrast de la fragata Boston de Estados Unidos. Con todo, en su comunicación a Brown este comandante manifestaba la necesidad de ciertas precisiones a las restricciones establecidas por el bloqueo riguroso, con el fin de evitar conductas disímiles, que describía. 47/ En suma, el almirante Lainé rehusó reconocer el bloqueo riguroso, circunstancia que también hicieron notar a Brown el jefe de la escuadra del Imperio Pascoc Grenfell y el mismo Pendergrast. 48/

Ante tal situación la reacción del ministro Arana no se hizo esperar, pues instruyó a Brown en una extensa comunicación (13-II-1845), que “…por oficio…[contestara al marino francés] que el derecho de bloqueo…es un derecho perfecto que le corresponde a este gobierno como beligerante; que coartarlo…es inferir una enormísima ofensa a la independencia y soberanía de esta República; que limitarle [su uso]…es violar abiertamente el derecho internacional…[y su] desconocimiento…constituye a las fuerzas de su mando …[en] abiertamente hostiles…dejando de ser neutrales [y] auxiliando a los enemigos de esta República…[por lo que] pesan [sobre él] las consecuencias de su prolongación, la sangre que se derrame, los desastres que se ocasionen, los perjuicios que sufra el comercio neutral, las serias dificultades en que puedan envolverse ambos gobiernos y los inmensos males…que abre…la violenta, inesperada e injustificable posición…” del almirante francés, que lo coloca “…en una guerra verdadera contra este gobierno…”. 49/ Esta extensa nota contiene otros argumentos que rechazan la posición francesa, pues lo contrario constituiría “… una real y positiva dependencia que el gobierno resistirá ardorosamente...[dado que] los argentinos nunca [la] consentirán habiendo jurado solemnemente defender [la independencia] a costa de su sangre, haberes y fama…”. 50/

A esta nota siguieron otras, de igual fecha, en las que Arana reiteró la posición del gobierno con relación a diversos incidentes con: (a) Los barcos mercantes franceses (Joben Gabriela); (b) El comandante imperial, quien había declarado “…que los buques Brasileros no pueden ser sujetos a otras restricciones sino a aquellas con que se conformen los buques franceses…”; (c) El comandante de la Boston, quien reclamaba “…inmunidades iguales a las que se otorgan a las demás naciones…”, después de “…reconocer el bloqueo absoluto [riguroso] y de manifestar deseos de observar una estricta neutralidad…”; (d) Las consideraciones de la corbeta sarda Aquila indicando que “…si habían excepciones, el comercio de su nación participaría de ellas como la nación mas favorecida…”, y (e) Las manifestaciones del capitán de la corbeta británica Curaçao acerca del reconocimiento del bloqueo riguroso, pero aclarando que aquél debía posponerse. En suma, lo resumido llevó al gobierno de la Confederación a un rechazo decidido de tales pretensiones. 51/

A su turno, el almirante Brown informó al ministro Arana que había remitido oficios a los jefes de las fuerzas navales francesas, brasileras, inglesas, americanas y sardas (21-II-1845), pero que sólo había recibido contestaciones de los comandantes de las dos primeras, las que remitía “…en la creencia de que dichas notas bastarán para que S.E. resuelva lo que corresponde y demanda la dignidad nacional…”. 52/ A todo lo cual siguió otro nutrido intercambio de notas y comunicaciones que reiteraron las respectivas posiciones. 53/

Entretanto, el triunfo sobre Rivera del Ejército de la Confederación en India Muerta (27-IV-1845), que aproximaba la victoria sobre Montevideo, hizo que la Confederación ordenara que la escuadra al mando de Brown hostilizara a dicha plaza con treinta balas diarias y una total prohibición de comunicación entre los de la ciudad y los buques de la escuadra. 54/ Luego, ante la posibilidad de que la próxima llegada del enviado español Sr. Creus a bordo de buques de guerra españoles pudiera provocar incidentes, ya que España no había reconocido la independencia de nuestro pais, le fue ordenado a Brown (9-VI-1845) que informara a los jefes, oficiales y tripulaciones españoles sobre “…la benévola y sincera amistad que [la Confederación] dispensa a todos los españoles que residen o vengan a esta República…” y, asimismo, que “…se les otorgue una generosa hospitalidad…”, agregando que el gobierno “…está dispuesto a acreditarlos…” . 55/

Así la situación, nuestro almirante recibió órdenes de ¨…proceder a Buenos Aires con los buques argentinos de guerra bajo [su] mando…¨, decisión de la Confederación que llevó a los almirantes Lainé e Inglefield a informar a Brown que ¨…no podemos autorizar la partida de buque alguno argentino de guerra en este anclaje…¨ si bien despacharían “…inmediatamente al Philomel a Buenos Aires para [recibir] instrucciones de nuestros ministros respectivos…”. 56/ En cambio, según comunicación de Brown al ministro Arana, los comandantes de la Africana y la Curacao le avisaron que podía partir, si bien le reclamaban “…por orden de sus ministros, todos los súbditos ingleses y franceses que estaban [en servicio] a su bordo…”. 57/ En realidad, según fue aclarado después por ambos almirantes, la autorización para la prestación de los servicios que marinos franceses e ingleses llevaban a cabo en los barcos argentinos “…dependía del …arreglo de las dificultades al presente existentes con los gobiernos francés e inglés…”. 58/

Consecuentemente, la escuadra de la Confederación fue capturada el mes siguiente por las fuerzas francesas e inglesas estacionadas en Montevideo (21/22-VIII-1845), con presencia a bordo del buque de Brown de los almirantes Inglefield y Lainé, de lo cual aquél dio noticia en una muy extensa y enrevesada comunicación al ministro Arana (9-VIII-1845) en la que dejó constancia de sus movimientos, acciones y conductas, y de que no habían participado en aquella captura portugueses, sardos ni brasileros. En la parte final, no pudo contenerse y exclamó que “…aquel acto no importaba otra realidad, que acreditarse más y más la violencia y escandalosa conducta de las fuerzas navales de Inglaterra y Francia…”. 59/ Tal acción fue precedida de un intento por parte de franceses e ingleses (4-VIII-1845) de llevar a cabo “…un inventario de las armas, municiones [y] bastimentos [a bordo] de buques…de la Escuadra Argentina …”, a realizarse “…por un oficial competente nombrado para aquel efecto por [Brown], en unión con un oficial francés y [otro] inglés…”. 60/

La narración de tal operación la hizo Brown en la ya mencionada muy extensa y enrevesada comunicación al ministro Arana (9-VIII-1845), en la que califica dicho acto de “…atentatoria y escandalosa captura de la Escuadra Nacional de la Confederación Argentina de su mando, por las fuerzas de S.M. Británica y [el] Rey de los Franceses…”. Precisa como sus buques bergantín San Martín y corbeta 25 de Mayo fueron rodeados por la corbeta Cadmus (inglesa) y el bergantín Dasa (francés) entre la noche del 21 y el amanecer del 22 de julio, cuyos capitanes cerca de las 11 de la mañana concurrieron “…para notificarme, a nombre de los ministros plenipotenciarios de S.M. Británica y del Rey de los Franceses, [que] quedaba detenida la escuadra de mi mando…” y aunque Brown pidió ratificación por escrito, ésta “…no ha tenido efecto…”. 61/ Inmediatamente, Brown informó a sus capitanes de la corbeta 25 de Mayo, bergantín Echagüe y goleta Maipú la intimación recibida, “…obra exclusiva de la fuerza…”, y destacó como “…la corbeta Satelite (inglesa) pasando por entre el bergantín San Martín y la corbeta 25 de Mayo, ostentaba su poder sobre la inacción [sic] en que se hallaba colocado ya el infrascrito por las circunstancias…”. 62/

Como otra ironía entre los acontecimientos que se estaban sucediendo, el día 25 de julio Brown informó a los almirantes inglés y francés que el 24 había recibido órdenes sw Arana fechadas el 22 que “…habiendo desconocido el bloqueo dichos Ministros, regresase [a Buenos Aires] con la Escuadra de mi mando…”, y les hizo mención de la necesidad de víveres y agua en que se encontraba, “…recibiendo de la fragata inglesa Aguila pipas chicas de agua…”. (25/26-VII-1845) Y el 29 se “…empavesó con el pabellón francés el tope de proa…salu[dado] en la salva general que hicieron los buques, de todas las estaciones, fondeados en el puerto…”. 63/ Es más, el 31 de julio concurrieron a bordo del bergantín San Martín –donde estaba Brown-- los capitanes de la corbeta inglesa Curaçao y la fragata francesa Africana “…notificándome que podrá regresar a este Puerto [Buenos Aires] conforme a la orden recibida del…señor gobernador…de la Provincia …” pero “…dejando a los marineros ingleses y franceses que tripulaban los buques de la escuadra…”; mas como éstos “…eran los principales al marinamiento [sic] de los buques, pedí me los dejaran hasta llegar a este puerto [de Buenos Aires], donde serían entregados…”, ante lo cual se le expresó que “…era necesario poner esto en conocimiento de los ministros…”. Es mas, dado que las mencionadas tripulaciones inglesas y francesas no podían continuar al servicio del gobierno argentino durante las presentes circunstancias, se les debía notificar esta circunstancia “…bajo las mas severas penas de las leyes de ambas naciones…”. 64/

El 2 de agosto Brown ¨…hizo señal a los buques de la escuadra para cruzar juanetas [vergas que se cruzan entre las gavias] …y prepararse para dar la vela y ponerse a pique [colocar la nave verticalmente sobre el ancla] suponiendo que si había impedimento a nuestra salida, vendría un bote de alguno de los buques de guerra francés o inglés, a intimarlos… [y les hice] señal de ponerse los buques a la vela…haciéndolo primero la corbeta 25 de Mayo [y luego] el San Martín y la 9 de Julio. El bergantín Echagüe no lo verificó por la posición en que se hallaba, y la goleta Maipú, al empezar a levar su ancla fue intimada por el comandante de la Cadmus de que la echaría a pique si [no] suspendiese [levar] su ancla, mas como luego [aquella] dio la vela, [ la Cadmus] impidió a cañonazos la salida de la San Martín y la 25 de Mayo, [mientras] la Maipú trató de zarpar, forzando a los marineros ingleses a que se [lo] negaran…Puesto en vela el San Martín, con su artillería descargada, también se dieron a la vela las Cadmus, Satelite y Dasa rompiendo sus fuegos [sobre] el San Martín y la 25 de Mayo, logrando ponerle una bala por la cara de popa, que corrió toda la cámara, colocándome poco después en la fuerte como amarga situación de valorar debidamente las consecuencias de una imprudente resistencia pues que ella solo produciría el sacrificio de vida inocentes, mucho mas cuando las artillerías estaban descargadas, como lo conocieron los apresadores del San Martín y la 25 de Mayo …al posesionarse del mando de ellas, pues era innecesario tenerlas cargadas donde no existían enemigos que combatir [sic]…”. 65/

En tal condición, Brown significó “…que tal agravio demandaba imperiosamente el sacrificio de la vida con honor, mas también la subordinación religiosa a las supremas órdenes del Gobernador de la Provincia de evitar…incidentes que complicasen las circunstancias…pudo resolver [a Brown] a arriar un Pabellón que por 33 años de continuos triunfos ha sostenido con toda dignidad en las aguas del Plata…”. 66/ Rendidos sucesivamente “…los demás buques…procedieron las fuerzas combinadas a posesionarse de [ellos] izando los pabellones ingleses primeramente en las Maipú y 9 de Julio y el francés en la 25 de Mayo …[quedando así] fondeada y prisionera la escuadra de mi mando dentro del puerto de Montevideo…En el Echagüe, que fondeó en la mañana siguiente, no izaron ninguna bandera…[ejecutándose entonces] otra medida, la de desembarcar el paño [las velas] y asegurar las armas bajo llave, apurando el sufrimiento de los que siendo valientes por los hechos que reconoce la historia, se encontraban rendidos sin haber combatido…”. Mas adelante en este texto, Brown se refirió a lo acontecido como “…injusto y ultrajante, que necesariamente debe ser considerado con asombro en todo el mundo, sirviendo también de regla a las nuevas naciones para precaverse, valorando hasta donde pueden llevarse las agresiones contra estos estados nacientes…” Los unitarios de Montevideo, ante “…la situación de los argentinos federales únicos…en sus buques…”, procuraron “…seducir a la tripulación con promesas del gobierno intruso de Montevideo…”. Todo ello ocurrió con la corbeta de guerra Bosto n de Estados Unidos como “…espectadora del acontecimiento…”, mientras por las “…estaciones portuguesa, sarda y brasilera no ha habido la menor reclamación…”. 67/

Las líneas finales del informe de Brown expresaron “…el imperioso deber del infrascripto [de] reiterarle su íntima disposición y la de los jefes, oficiales, marina y tropa a sus órdenes, de contribuir con sus leales y esforzados servicios al completo triunfo de la causa de la justicia, de la dignidad e independencia de esta República, que el…gobernador tan sabia como acertadamente sostiene…”. 68/

44. Documentos, Ob. Cit. Vol. II, p. 237
45. Documentos, Ob. Cit. Vol. II, pp. 237/239
46. Documentos, Ob. Cit. Vol. II, p. 240
47. Documentos, Ob. Cit. Vol. II, pp. 240/243
48. Documentos, Ob. Cit. Vol. II, pp. 244/245
49. Documentos, Ob. Cit. Vol. II, pp. 246/247
50. Documentos, Ob. Cit. Vol. II, pp. 248/249
51. Documentos, Ob. Cit. Vol. II, pp. 250/268
52. Documentos, Ob. Cit. Vol. II, p. 269
53. Documentos, Ob. Cit. Vol. II, pp. 270/288
54. Documentos, Ob. Cit. Vol. II, p. 289
55. Documentos, Ob. Cit. Vol. II, p. 294
56. Documentos, Ob. Cit. Vol. II, p. 295
57. Documentos, Ob. Cit. Vol. II, p. 296
58. Documentos, Ob. Cit. Vol. II, p. 298
59. Documentos, Ob. Cit. Vol. II, pp. 299/300 y 306
60. Documentos, Ob. Cit. Vol. II, p. 299
61. Documentos, Ob. Cit. Vol. II, pp. 300/301
62. Documentos, Ob. Cit. Vol. II, p. 301
63. Documentos, Ob. Cit. Vol. II, p. 301
64. Documentos, Ob. Cit. Vol. II, pp. 301/302
65. Documentos, Ob. Cit. Vol. II, pp. 302/303
66. Documentos, Ob. Cit. Vol. II, p. 303
67. Documentos, Ob. Cit. Vol. II, pp. 303/305
68. Documentos, Ob. Cit. Vol. II, p. 306

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III. FINAL DE SU VIDA

En el primer centenario de su fallecimiento, la Academia Nacional de la Historia , por intermedio de una comisión que integraban Benjamín Villegas Basavilbaso, Ricardo Caillet-Bois, Humberto F. Burzio (mi ilustre amigo, a quien rindo homenaje), Raúl A. Molina, Jorge Rodríguez y Rodolfo Muzzio, publicó dos gruesos volúmenes conteniendo más de 500 piezas de notable interés histórico. De entre las muchas que hemos estudiado, entresacamos algunos datos y textos utilizados precedentemente los cuales, por su dramática sencillez y por provenir algunos de ellos de fuentes hispanas, dan buena idea de las luchas de aquellos tiempos y también sobre el coraje y el arrojo que dieron calidad a la condición humana de quien llegaría a ser el almirante Guillermo Brown, fundador de nuestra marina de guerra. Como ya se mencionara, su hija Elisa murió ahogada, su hijo Eduardo murió en 1854, mas su otra hija Martina casó con Federico Reincke y su hijo Guillermo lo hizo en la Banda Oriental con Angélica Celedonia Blanco (octubre de 1827).

Empero, la vida extraordinaria de quien naciera en fecha no precisada con el nombre de William Brown en la ciudad de Castlebac, condado de Mayo, reino de Irlanda por entonces una de las tres partes de la Gran Bretaña -por muchas veces en peligro de muerte, apresado en Guayaquil y canjeado a instancias de su hermano Miguel y condenado entre nosotros- se apagó en Buenos Aires “…con la dignidad y serenidad más completas… [poniendo su alma] en manos del Creador…” el 3 de marzo de 1857, 69/ en el seno de su hogar, cuando la opinión de ese tiempo lo reconocía nuestro gran héroe naval. El gobierno de la Provincia de Buenos Aires, a cargo de Pastor Obligado y con el refrendo de Bartolomé Mitre, le rindió homenaje con un decreto de igual fecha, en cuya introducción dice que su “...nombre simboliza las glorias navales de la República Argentina y cuya vida ha estado consagrada constantemente al servicio público en las guerras nacionales que ha mantenido nuestra patria desde la época de las Independencia…”. En la parte dispositiva encomienda a la escuadra ¨…una salva fúnebre de 17 cañonazos…cada cuarto de hora y manteniendo…la bandera a media asta y las vergas cruzadas…¨. Asimismo, dispone que sus restos serán ¨…velados en la casa mortuoria por una comisión de jefes…” y se colocará “… una guardia de marinos que le rinda los últimos honores…”. Durante el entierro, el ministro de guerra presidirá una comisión que “…haga el duelo en representación del gobierno y acompañado de los generales y plana mayor del ejército de mar y tierra …” conducirá sus restos al cementerio y en el momento de darle sepultura la escuadra hará “…una salva de 17 cañonazos…”. Asimismo establece que se “…dirigirá una carta de pésame a la familia del brigadier general D. Guillermo Brown, acompañándola en su dolor por la pérdida de tan ilustre guerrero…”. 70/

Al terminar este ensayo, es de justicia dejar constancia que, en general, hemos sido guiados para su realización por la síntesis sobre Brown de los almirantes Arguindeguy y Rodríguez, la que en su concisa precisión nos facilitó -tan lejos de nuestra tierra- imprescindible orientación, y el Manual de Historia Marítima Argentina, 1975, dirigido por el entonces capitán de navío Laurio Destefani. Además, nos ha servido mucho el trabajo de Marcelo Barros “Algo más sobre bibliografía Browniana”, Buenos Aires, EDIPRES, s/fecha, y los “Apuntes bibliográficos sobre al Almirante Brown”, investigación de Roberto Etchepareborda no impresa pero archivada en la biblioteca de la Academia Nacional de la Historia , elaborada con motivo del centenario de Brown para “…vislumbrar su trayectoria plena de inmarcesible gloria…”. Asimismo, la bibliotecaria de la Academia Nacional de la Historia, doña Violeta Antinarelli me facilitó el acceso a libros y otras publicaciones, como así también a los dos tomos de los Documentos del Almirante Brown, publicados en 1958 y 1959 que, como se ha visto, he usado con profusión.

69. Arguindegui y Rodríguez, Ob. Cit. p. 41
70. Documentos, Ob. Cit. Vol. II, pp. 308/309
President, The San Martin Society, USA, y correspondiente de la Academia Nacional de la Historia y la Academia Norteamericana de la Lengua Española, así como de otras corporaciones, como el Instituto Nacional Browniano, del cual es miembro de número.

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IV. PONENCIA

En suma, apreciamos que este breve estudio fundamenta nuestra valoración del Almirante Guillermo Brown como uno de los beneméritos de la República por sus servicios y su consagración, que hicieron posible la existencia y afianzamiento de ésta.

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ELENCO ONOMASTICO

(No tiene otro objeto que dar muy somera información, sobre personajes citados en esta ponencia, que contribuya a su mejor inteligencia)

Felipe Arana: Ministro de relaciones exteriores del gobernador de Buenos Aires y Encargado de la Relaciones Exteriores

Juan Manuel de Rosas: concluyó los tratados con Francia Arana-Mackau (1840) y Arana-Le Predour, que dieron punto final a los bloqueos franceses.

Pablo Arguindeguy: Almirante de nuestra marina de guerra e historiador browniano.

Miguel de Azcuénaga: Brigadier general, luchó contra los ingleses cuando las invasiones de 1806/1807, miembro de la primera Junta de Gobierno de 1810.

Marcos González Balcarce: General, luchó contra los ingleses cuando las invasiones de 1806/1807, gobernador Intendente de Cuyo antes de San Martín, 1814, ocupó cargos ministeriales con Gregorio de las Heras, Rivadavia, Vicente López y Rosas.

Angélica Celedonia Blanco: Casó con Guillermo Brown Chitty en Montevideo.

Hipólito Bouchard: Célebre corsario argentino nacido en Francia, realizó el notable crucero con La Argentina, cooperó con San Martín en la liberación de l virreinato del Perú.

Eduardo Brown: Oficial de marina, en viaje con su madre y hermana Martina a Inglaterra, el buque naufragó pero salvaron sus vidas; comandó la nave 9 de Julio; actuó en la Vuelta de Obligado contra fuerzas franco-británicas (18-20-1845) y falleció tempranamente en 1854.

Elisa Brown: Murió ahogada a juvenil edad en el Riachuelo (27-XII-1827).

Guillermo Brown (h.):Casó en Montevideo con Angélica Celedonia Blanco.

Martina Brown: Casó con comerciante Federico Reincke.

Miguel Brown: Marino, hermano del almirante, comandante del bergantín Trinidad y comandante accidental de la escuadra en el Pacífico mientras Brown estaba preso y sometido a juicio en Guayaquil, cuyo rescate negoció exitosamente.

Humberto F. Burzio: Miembro de la Academia Nacional de la Historia y destacado numismático, se distinguió en el fortalecimiento del Instituto Bonaerense de Numismática y Antigüedades; formó parte de la comisión que preparó la publicación de los documentos de Brown al cumplirse el centenario de su muerte; autor de obras sobre nuestra marina de guerra.

Ricardo Caillet-Bois: Profesor de historia e investigador a tiempo completo, formó parte de la comisión que preparó la publicación de los documentos de Brown al cumplirse el centenario de su…., fue presidente de la academia nacional de la historia y publicó obras sobre las Malvinas y Cuestiones internacionales, en la que analiza críticamente nuestros problemas limítrofes.

Señor Creus: Jefe de una misión española al Río de la Plata cuando todavía España no había reconocido nuestra independencia.

Eliza Chitty: Esposa del almirante con quien tuvo cuatro hijos: Elisa, Eduardo, Martina y Guillermo. En la actualidad hay numerosos descendientes de sexta generación, detallados en la Revista “Del Mar”.

Laurio Destefani: Almirante de nuestra marina de guerra y miembro de número de la Academia Nacional de la Historia , autor de una Historia Marítima de la Argentina y otras numerosas obras.

Diputados de Chile: Luis Urréjola y Juan Manuel ElizaldeHicieron presentación al rey de España, denunciando las actividades corsarias de Brown, a quien atribuyeron haber producido grandes males al comercio hispano del Pacífico. (Antecedetes en el Archivo de Indias, de Sevilla).

Capitán D´Anvere: Comandante de la fragata Aquiles de la marina de Cerdeña, estacionada en el Río de la Plata.

Manuel Dorrego: Destacado partidario del federalismo, siendo gobernador de Buenos Aires fue derrocado por el general Juan Lavalle, quien ordenó su fusilamiento en Navarro, y con ello abrió la puerta a Juan Manuel de Rosas a la prominencia política en la Confederación.

Bernardino Escribano Oficial encargado de la custodia del coronel Dorrego a raiz de su detención.

Tomás Espora: Marino argentino, héroe naval de los comienzos de nuestra historia naval.

Rodrigo Jose Ferreira Lobo: Almirante del Imperio del Brasil, comandante de la escuadra estacionada en el Río de la Plata, declaró el bloqueo de nuestros puertos y costas en la margen oriental que estuvieren ocupados por tropas de Buenos Aires.

Manuel José García: Personaje cuya controvertida historia comienza como tesorero del cabildo porteño en tiempos de la dominación española; diplomático en Río de Janeiro ante la corte portuguesa condujo discutidas negociaciones con Lord Strangford; ministro de finanzas de Martín Rodríguez; ministro de gobierno de Gregorio de las Heras; firmó el tratado de amistad, comercio y navegación con Inglaterra (1825); condujo la misión de paz ante el emperador brasilero excediéndose en el cumplimiento de las instrucciones recibidas, lo que provocó la renuncia de Rivadavia; fue ministro de Rosas en su primer gobierno y luego de Viamonte, retirándose en 1830.

Capitán Granville: Heroico marino, en el combate de Monte Santiago perdió un brazo.

Juan Gregorio de las Heras: (Gregorio es apellido) Héroe de la Independencia en las campañas del Ejército de los Andes. Sucedió a Martín Rodríguez como gobernador de Buenos (1824); declaró la guerra al Imperio del Brasil (3-I-1826) debido a la “…invasión de nuestro territorio…” (la Banda Oriental); tuvo vasta actuación en Chile, Perú y las Provincias Unidas. Casado en Chile con Carmen Larraín, la repatriación de sus restos tuvo lugar en 1906.

Juan Pascoc Grenfell: Almirante brasilero, jefe de la misión naval estacionada en el Río de la Plata.

Hullett Brothers & Co.: A raíz del apresamiento de la Hercules por Stirling y de la disposición de su carga, tuvo lugar una causa ante el almirantazgo británico en la estación naval de la isla Antigua que condenó a Brown; por esta razón –para su defensa-- realizó un contrato con Hullett Brothers & Co., firma de Londres; debe destacarse, según Levene, el alegado del coronel Rolón en defensa de la actuación de Brown. (Véase Anexo)

J. H. Inglefield: Almirante británico, jefe de la misión naval estacionada en el Río de la Plata.

Almirante Lainé: Marino francés jefe de la Estación francesa en el Río de la Plata.

Juan Larrea: Miembro de la Primera Junta de Gobierno, mantuvo su influencia por varios años bajo distintos gobernantes.

Juan Galo de Lavalle: Figura relevante del partido unitario, su derrocamiento del gobernador Dorrego de Buenos Aires y su posterior fusilamiento tuvieron dramáticas consecuencias políticas en los tiempos formativos de nuestra República.

A. S. Massieu de Clerval: Almirante francés jefe de la estación francesa en el Río de la Plata.

Caballero Juan W. de Mendeville: Diplomático francés de crucial actuación en Buenos Aires; segundo esposo de la célebre Mariquita Sánchez, inicialmente casada con Jacobo Thompson, en cuya casa se entonó por primera vez la canción que mas tarde sería nuestro himno nacional.

Juan Manuel de Mendiburu: Brigadier general español, autor del informe al virrey sobre como Brown se apoderó de la fragata Consecuencia.

Raúl A. Molina: Destacado historiador y genealogista, autor del famoso estudio sobre Hernandarias, el hijo de la tierra , formó parte de la comisión que preparó la publicación de los documentos de Brown al cumplirse el centenario de su fallecimiento. Fue miembro de número de la Academia Nacional de la Historia desde 1950.

Rodolfo Muzzio: Formó parte de la comisión que preparó la publicación de los documentos de Brown al cumplirse el centenario de su muerte.

Pastor Obligado: Fue gobernador de Buenos Aires al tiempo del fallecimiento de Brown y firmó el decreto que dispuso honras fúnebres.

Manuel Oribe: General, peleó en el Cerrito (1812), Cepeda (1820) y fue uno de los 33 Orientales que al mando de Lavalleja recuperaron la Banda Oriental contra los brasileros (1825); luchó en Ituzaingó (1826), fue ministro de Rivera pero distanciados cuando Oribe ya era el segundo presidente, fue depuesto por aquél, pero mas tarde en Arroyo Grande (1842) venció a Rivera. Actuó en las filas de la Confederación y como aliado del gobernador Rosas luchó contra los unitarios; de vuelta en la Banda Oriental puso sitio a Montevideo tomando la ciudad en 1851. Aliado a Urquiza participó de la victoria sobre Rosas en Caseros (1852). Antepasado de nuestro gran escritor Enrique (Rodríguez) Larreta.

Sir Thomas Sabine Pasley: Marino británico, comandante del crucero Curaçao estacionado en el Río de la Plata.

Juan José Paso: Miembro de la Primera Junta de Gobierno, con posterior actuación política y jurídica por largos años.

G.G Pendergrast: Marino estadouniense comandante de la fragata Boston estacionada en el Río de la Plata.

Gervasio Antonio de Posadas: Director Supremo de los tiempos heroicos (1814-1815), su ojo avizor lo llevó a designar gobernador intendente de Cuyo a un joven coronel, mas tarde nuestro padre de la patria el general San Martín, y también al fundador de la marina de guerra de la República el almirante Brown. Escribió unas jugosas Memorias que no siempre son consultadas para conocer los hombres de su tiempo (1910).

J. Brett Purvis: Marino británico, comandante de la escuadra estacionada en el Río de la Plata.

Federico Reincke: Casó con Martina, una de las hijas del almirante Brown.

Bernardino Rivadavia: Destacado hombre público, fue el primer gobernante que usó tl título de “presidente”; debió renunciar como consecuencia de la fallida misión Garcia ante el emperador del Brasil.

Fructuoso Rivera: Tuvo activa participación en la vida política de Montevideo, hizo una revolución contra Oribe, se alió mediante tratados con Francia, declaró la guerra a la Confederación y con el apoyo de la escuadra del almirante francés Louis Leblanc, bloqueó a Buenos Aires (1839); tales actividades bélicas finalizaron con el Tratado Arana-Mackau (1840).

Horacio Rodríguez: Marino argentino, alcanzó el grado de almirante y presidió brillantemente el Instituto Nacional Browniano; escribió una síntesis de la vida de Brown en colaboración con el almirante Arguindegui y mas recientemente un artículo sobre “Los negros en el Río de la Plata” donde les rinde homenaje “…por su actuación en la Independencia…”.

Jorge Rodríguez: Formó parte de la comisión que preparó la publicación de los documentos de Brown al cumplirse el centenario de su muerte.

Jacinto de Romarate: Marino español de actuación a las órdenes de Vigodet en el Virreinato del Río de la Plata.

José Rondeau: Militar, actuó en las invasiones inglesas de 1806/1807; tomado prisionero por los británicos, fue enviado a Londres. Recuperada su libertad actuó prominentemente en la Provincia Oriental; fue el jefe cuando la victoria de Cerrito; y ya general reemplazó a San Martín en el Ejército del Norte. Fue brevemente director supremo (1815). Luego venció en Puesto del Marqués , pero fue derrotado en Venta y Media y Sipe-Sipe. Nuevamente director supremo (1819-1820), fue ministro de guerra del gobernador Dorrego. Antes de morir entregó su sable a su ahijado Bartolomé Mitre.

Juan Manuel de Rosas: Se destacó como estanciero, luego como comandante de milicias que sostenía de su propia pecunia y, raíz del fusilamiento de Dorrego alcanzó prominencia en el partido federal. La legislatura lo nombró gobernador de Buenos Aires con facultades extraordinarias y después de ser sucedido en el gobierno por Viamonte fue vuelto a elegir, repetidas veces, con la suma del poder. Su política internacional defendió la soberanía nacional y la integridad territorial; empero su política doméstica generó rechazos y creó una vigorosa oposición que al fin lo derrocó, abriendo las puertas a la organización constitucional del país.

José de San Martín: Creó el regimiento de granaderos a caballo; comandó el Ejército del Norte; fue gobernador intendente de Cuyo; presionó por intermedio de Tomás Godoy Cruz para que se declarara la Independencia por el Congreso de Tucumán, y concibió el plan de consolidar la independencia argentina cruzando los Andes para restablecer la independencia de Chile y concretar la del Perú, al que recibió monárquico y dejó republicano. Murió expatriado en Boulogne-sur-Mer, Francia el 17-VIII-1850

Capitán Smith: Marino estadounidense que actuó como correo en ciertas las negociaciones relacionadas con el bloqueo de Montevideo.

Capitán Richard Stopford: Marino estadounidense que actuó como correo en ciertas las negociaciones relacionadas con el bloqueo de Montevideo.

Teniente Thomas: Fue uno de los marinos ingleses que actuaron a bordo de los buques de la escuadra que comandaba Brown, murió en el combate de Monte Santiago.

Juan Vasco y Pasqual: Brigadier de los ejércitos de España y gobernador militar y político de Guayaquil, tuvo actuación en el levantamiento de actas con motivo de las acciones de Brown contra esa ciudad y puerto.

Gaspar de Vigodet: Marino con actuación en el Virreinato del Río de la Plata, último comandante naval de España en el Rio de la Plata; fue gobernador de Montevideo, cuya ciudad rindió al general Carlos de Alvear el 20-VI-1814.

Benjamín Villegas Basavilbaso: Marino e historiador, formó parte de la comisión que preparó la publicación de los documentos de Brown al cumplirse el centenario de su muerte.

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ANEXO: La firma Hullett Brothers & Co. de Londres y el almirante Brown

  1. La firma Hullett Brothers & Co. de Londres, en 1816 informó a Rivadavia, que entonces vivía en Londres y era agente del Directorio, que la fragata Hercules, comandada por Guillermo Brown había recalado en la isla de Barbados. El gobernador de la Isla le ordenó zarpar, pero el comandante Stirling de la corbeta de guerra Brazen la reconoció e hizo el registro de sus documentos, encontrando que las Patentes de corso que exhibió Brown eran para otro buque y una para otro sujeto que no se hallaba a bordo. La Hercules tenía 22 cañones y 56 tripulantes, y un cargamento de azogue, géneros de seda, etc, por valor de 1.000.000.00 de pesos. Ante esta circunstancia, el comandante Stirling se apoderó de la Hercules por infracción a las leyes de navegación y la llevó a la Isla La Antigua, donde sería dada por buena presa, quedando por determinar si se debía remitir a Brown y su tripulación a Inglaterra, para hacerles causa común como piratas.
  2. Hullett pidió a Rivadavia poderes para actuar en dicho asunto, recomendando que Rivadavia desde Londres escribiera a nuestro ministro de relaciones exteriores para que apoyara las gestiones de Hullett y que reclamara la terminante retención del buque y su carga. Por su lado, se dirigieron con igual objeto al gobierno de Buenos Aires para pedirle poderes e instrucciones, dejando de lado a Rivadavia, quien a su vez recomendó al Gobierno que fuera cauto con Hullett, pues cree que ésta “…ha visto presentársele un asunto de interés y se ha lanzado a él con avidez…”.
  3. Rivadavia agrega que Hullett “…estaba suficientemente autorizado por mí…”. (Docs. I. pp. 265/266 y ss.)
  4. Brown, en una nota del 10-I-1817, desde St. John´s Antigua pero sin destinatario, explica que ha solicitado al gobernador y al juez que ¨…suspendiera la venta hasta nuevas determinaciones de Inglaterra; pero fue en vano…¨. El cargamento se vendió a cualquier precio, continúa Brown, por lo que “…envió nota de protesta -por intermedio de su abogado procurador Sr. Loe- al juez Sr. Athill, contra la tasación y las actuaciones…”, pero el juez no se expidió. Como ahora se iba a disponer la venta del buque y su armamento, asistió a ella con muletas, pero sin éxito, debido a los designios del capitán Stirling. Tambien se dirigió a Richard [sic] Chitty, confiando tener pronto noticias. Anunciaba que apenas terminara todo esto, partiría para reunirse con su desconocido interlocutor. El producto líquido sería remitido al Tesoro de S.M. en Inglaterra. (Docs. I. p. 271)
  5. Walter Dawes Chitty, antiguo capitán de la fragata de guerra Hercules , desde Londres, dio noticias al Director Supremo sobre la campaña de Brown en el Pacífico, la captura del buque Gobernadora de Guayaquil, entrada en el Callao, y ataque a éste y los buques surto en dicho puerto, la captura de la Consecuencia que iba a Lima con el nuevo gobernador y otros oficiales a su bordo. Finalmente, da noticia de como el capitán James Stirling del barco Brazen capturó la Hercules , con sus cañones, carga y todo lo que estaba a bordo, llevándolos a Antigua. (Docs. I. pp. 275/276).
  6. Chitty informa (4-III-1817) al Director Supremo que ha presentado dos notas de Brown a Hullett. Agrega la injusticia con que la Corte de Antigua ha procedido a la venta del cargamento, cañones, etc. de la Hércules (Docs. I, pp. 282-283)
  7. Desde París (22-III-1817), Rivadavia envía una nota al Director Pueyrredon sobre la situación internacional en Europa, los conflictos entre soberanos, la actuación de los diplomáticos españoles y el príncipe de Paula. Manifiesta su sorpresa por la idea de proclamar a un descendiente del Inca y que le ha escrito a su autor, Manuel Belgrano, un carta condenando “…tan desgraciado pensamiento…” . Agregaba que creía “…urgente el declarar a el estado en Monarquía, reservándose la elección de un soberano…”. También le informa que una carta de Manuel García, en Río de Janeiro, decía que entre Buenos Aires y Portugal-Brasil existe “…un plan que va madurando…”. Mas adelante sugiere “…que no se debe herir de ningún modo a la Nación Inglesa…” y que hay que distinguir entre su Gobierno y ésta. Sobre el asunto de la Hercules , dice que el monto ínfimo de la venta es es no mas de 20.000 y tantos pesos, agregando que Hullett ha hecho lo que ha podido, “…pero sin el mas mínimo efecto…”. Ha obtenido un testimonio que prueba la conducta criminal del apresador, la arbitrariedad del Juez autor de una sentencia vaga e infundada.(Docs. I, pp. 287 y ss., p. 297 y 298; 300 y 301)
  8. Hullet ha hecho lo posible pero sin éxito, no pueden obtener comunicación
  9. del gobierno inglés, según Chitty (Docs. I, p. 303)
  10. Hullett le dice en nota al Director Supremo que en el contrato de corso entre Brown y el gobierno de las Provincias Unidas (15-IX-1815) se omitió incluir en el reparto de las presas a los comandantes de los buques. Finaliza diciendo que no será fácil concluir este asunto sin una transacción amistosa entre las partes, fundada en concesiones recíprocas. (Docs. I, pp. 307 y 309)
  11. Brown (18-VI-1817) le escribe a Pueyrredon desde Londres, diciéndole que no regresará por que todavía no es oportuno elevar el expediente a la Cámara de los Comunes. (Docs. I, p. 310)
  12. Hullet remite a Buenos Aires (24-VII-1817) el dictamen del caballero abogado Mr. Arnold; agrega que harán presentación sin perdida de tiempo ante Castlereagh (Docs. I, p. 311)
  13. Rivadavia le reitera a Brown opiniones sobre la actuación de Hullett; del apresador; de la violencia y arbitrariedad del Juzgado de la Antigua, y la disposición de la Corte Suprema “…de llenar el descubierto…” y avisa comunicación a Hullett para que exija del Foreign Affairs la satisfacción que el proceder del comandante Stirling y la Corte del Almirantazgo de la Antigua deben dar. (Docs. I, p. 314)
  14. Hullett informa al gobierno de Buenos Aoires que no hay novedades en el asunto de la fragata Hercules. (Docs. I, p. 318)
  15. Dictamen de Mr. J. Starnt de los Doctores de la Cámara de los Comunes sobre la Hércules. Puntualiza que los intereses de las partes están en tan grandes dificultades que no acierta a dar su parecer sobre el método más ventajoso de proceder. La reclamación de Brown está perjudicada por la documentación encontrada a bordo de la Hercules; un boleto de venta con recibo demuestra que la Hercules era de propiedad de los compradores; como Inglaterra no ha reconocido al gobierno de Buenos Aires, no puede la Corte del Almirantazgo reconocerlo; no siendo entonces admisible ninguno de los actos de aquél gobierno ni acciones cometidas bajo comisiones de éste, ya que puestas ante un Tribunl de Justicia “…corren riesgo de ser consideradas como acto de piratería…”. Agrega, tratando de evitar la cuestión de propiedad, que el capitán en posesión del buque (Brown) reclame a nombre propio por la detención y condena injusta, sin haber cometido ofensa alguna contra las Leyes de importación, exportación o cualesquiera otras de la Gran Bretaña e Irlanda, las cuales no se hallan probadas por los Tribunales de Antigua, posición acerca de la cual no tiene la mas mínima seguridad por lo extraordinaria y no usada, pero que puede ser sostenida por las partes. (Docs. I, pp. 320/321)
  16. Brown hace presentación a los Lores y Comisionados del Tesoro de S.M. Británica (5-VIII-1817) diciendo que por sus servicios le fue regalada por el gobierno de Buenos Aires la corbeta de guerra Hercules (1814), cuya propiedad tenía por compra a sus dueños de nacionalidad rusa; que se le propuso realizar un crucero por los mares del Sur (el Pacífico) contra la bandera española; que se le expidieron patentes de corso por Gobierno de la Provincias Unidas (1º -IX-1815) con permiso para apoderarse de buques y propiedades españolas, cuyas buenas presas podría vender conforme a las leyes de este gobierno y de ciertas disposiciones navales; que los buques bajo su mando - Hércules y Trinidad- realizaron su crucero capturando algunos barcos españoles, haciendo constar que la Trinidad se perdió en dicho servicio; que por tener noticias de que la escuadra portuguesa bloqueaba Montevideo y tenía posesión del río, determinó arribar a otro puerto para reparar su buque y esperar nuevas noticias; que así fue como arribó a Barbados (25-IX-1815)ñ que luego por estar ocupado su gobernador Sir James Leith, pidió a su edecán permiso para reparar su buque y almacenar cargamento bajo fianza, a lo que el gobernador se negó por estar la Aduana cerrada; que al día siguiente pidió a la Aduana sus papeles, pero le informaron que estaban en la Fiscalía para dictaminar si se podía apresar a la Hercules ; que obtuvo sus papeles previo pago de 10 libras y el permiso para comprar provisiones; que luego el comandante Stirling de la Brazen , buque de guerra inglés, se apoderó de la Hercules, que después resolvieron entregarle los papeles pero el capitán Stirling informó a Brown que sería conveniente que acompañase a la Brazen hasta Antigua, donde el almirante Harvey le concedería el permiso para reparar su buque; que Brown estuvo de acuerdo pero en mitad de camino marineros de la Brazen volvieron a apoderarse de la Hercules , con centinela de vista hasta llegar a Antigua; que ya en ésta, Stirling dio tres declaraciones diferentes sobre el apresamiento; que finalmente dijo que lo apresó por haber quebrantado las Leyes de Comercio y Navegación, lo que no se conformaba con las instrucciones que el almirante Harvey le dio; que el tribunal del Almirantazgo por sus jueces sustitutos, después de escuchar al Procurador General de S.M., desechó los reclamos de Brown relativos al buque y su carga, las declaró confiscables y perdidas por haber quebrantado una o mas leyes de Navegación y Comercio. (Docs. I, pp. 321/324)
  17. Así las cosas, Brown protestó contra esta adjudicación y apeló, y los jueces a petición del Procurador General ordenaron que no se suspendiese la sentencia, sino bajo caución de que se contestaría la apelación. (Docs. I, p. 324)
  18. Brown insistió en que eran infundados los motivos alegados en la sentencia del Almirantazgo, que existían contradicciones e inconsistencias; que por argumento a contrario sensu, si hubiese quebrantado las tales leyes, negaba jurisdicción a los jueces de Antigua, pues el hecho ocurrió en Barbados; (Docs. I, p. 324); y
  19. Concluyó Brown estableciendo la ilegalidad y nulidad de los procedimientos del Almirantazgo; y sometió el caso a los Lores Comisionados del Tesoro de S.M.B. (Estatuto de George III, Cap. 171) pidiendo reparación por los agravios recibidos y que se le entregaran el buque y el cargamento citado. (Docs. I, pp. 324-325)
  20. Los Lores no consideraron que este caso fuera de su interpretación y por lo tanto dejaron a Brown con la apelación que había instituido, según comunicación del 24-IX-1817 de George Harris. (Docs. I, p. 325)
  21. Brown comunicó al Director Supremo (17-VI-1818) su resolución de trasladarse a Buenos Aires, luego de haber esperado la transacción que le fue ofrecida por el Procurador del rey en nombre del Tesoro y del apresador del buque (Stirling), pues no tenía mas remedio que ceder ante el mas fuerte; esta decisión contaba –le dijo- con la aprobación de Rivadavia. (Docs. I, p. 332)
  22. El 23-VII-1818 le comunicaron a Brown los señores Slades, Beafort y Slades de los Doctores de los Comunes que su presencia ya no era necesaria y que dejara amplios poderes a Hullett o a alguna otra compañía que le merezca confianza. (Docs. I, p. 333)

Este largo resumen trata de explicar el caso de Brown y el apresamiento del buque de su mando Hercules. Al respecto, el Dr. Levene dijo que “…episodios ingratos… tuvieron lugar en la vida de Brown con la captura de la Hercules …y el fallo del Almirantazgo de la estación naval de la Isla de Antigua, que explica luego el proceso por desobediencia, instituido en Buenos Aires, y la pérdida de bienes que había adquirido con derecho…”. (Docs. I., p 12/13)

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